Probabelmente se ha convertido en “la” foto del atentado del Westimnster Bridge. La recorto, para no mostrar a la mujer tendida en el suelo. Todo el mundo la ha visto entera.

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Si no hubiera señales de tribu por medio, uno interpretaría las figuras poniéndose en el lugar de cada una de ellas, sin más problema. Y sin buscar cosas raras. Hay siete figuras en el cuadro de las que no se piensa nada especial. Son “de los nuestros”, y por tanto no los examinamos críticamente. El problema está en el octavo pasajero. Si no llevara hiyab, potente señal de no soy vosotros, probablemente se entendería que no puede ayudar nadie. Y que coger un teléfono es la forma más educada de desaparecer discretamente, respetando la intimidad del trágico momento. No está bien mirar, o pararse para no hacer nada. Y no mirar, como si nada hubiera, es difícil. Coges el teléfono, llamas a casa, y discretamente “despareces” del drama.

El problema es que llevas una señal — de la que probablemente ni siquiera eres consciente. Y que la gente interpreta la señal en vez de ponerse en tu lugar. Y entonces ya no has desaparecido respetuosamente, y tal vez traumatizada, sino que eres un monstruo lleno de indiferencia. También ayuda que solo se vea un fotograma. Porque este es bien distinto:

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¡Racistas! ¡Islamófobos!

Bueno; no, humanos. Es lo que tienen las señales. Separarnos. Contarlos cuentos sobre “los otros”. Que, precisamente por ser los otros, no se pueden interpretar como si fuera uno de los nuestros. Tiene que ser una explicación distinta, porque la señal lo hace diferente.

Probablemente la estrategia de fondo del terrorismo islamista es provocar la mayor separación posible de la comunidad musulmana de las demás. Y funciona. Pero los asesinatos en modo industrial serán útiles en la medida en que haya comunidades claramente separadas. Es decir, necesitan imponer la “marca tribal”; y necesitan atacar a todos los posibles nexos de unión, como pueden ser los ateos musulmanes y los pocos reformistas que intentan hacer un islam más compatible con el mundo laico y de los ideales de los DDHH. Y eso es justamente lo que hacen.

El problema es muy gordo, y tienen muchas herramientas. Vaya, que van ganando por goleada. Prohibir las marcas de tribu sería muy incompatible con el espíritu liberal de dejar hacer. Pero tampoco es muy razonable ponerse una marca descomunal, inevitable de apreciar, señalando que eres no-nosotros, y pretender que se te interprete como se interpretaría a un sí-nosotros. Aunque sería un ejercicio intelectualmente fácil, también es un ejercicio demasiado antinatural. Los humanos no funcionan así. Las tribus son  para separar, y para no entenderse. Si juegas a proclamar visiblemente que no soy de tu tribu, tendrás que aceptar que los malentendidos son una consecuencia inevitable. Especialmente si dentro de los tuyos hay un grupo muy activo y con gran facilidad de circulación, empeñado en sembrar la cizaña de la forma más dramática posible. La cizaña … y la sharia. Cualquier signo que huela a sharia va a provocar una interpretación en términos de sharia, no en términos de persona. Es lo que hacen las señales.

Mala pinta tiene el asunto.

Fuente, Telegraph: