Periodista: ¿Puede elaborar un poco más sobre el mensaje que quiere mandar el presidente con sus recortes en ciencia y en cambio climático?

Casa Blanca: Sí. Son un par de mensajes diferentes cuando hablamos de ciencia y de cambio climático. Vamos a veros por separado

En ciencia. Nos vamos a enfocar en función esencial. Por ejemplo, hay recortes creo recordar en el NIH (Instituto Nacional de Salud). ¿Por qué? Porque están haciendo muchas cosas ajenas a su cometido, y eso da una muy buena oportunidad de recortar. Recomendamos por ejemplo la unión de dos instalaciones que hacen lo mismo, reduciendo gasto.

Esto viene de la perspectiva empresarial que tiene el presidente sobre el gobierno. Que es que si llegas aquí como un CEO, no quieres usar siete instalaciones para lo que puedes hacer con tres. Así que la primera parte de tu pregunta es enfocarse en ineficiencias, y en hacer lo que hacemos mejor.

Respecto a la cuestión del cambio climático, yo creo que el presidente ha sido muy claro: no vamos a gastar más dinero en eso. Creemos que eso es tirar tu dinero. (Y cuando dice “tú dinero” señala a la periodista, como para que le queden las cosas bien claras a la audiencia).

Esto enlaza directamente a lo que dijo en la campaña.

Fantástico. Y mucho mejor que nos lo cuente un subordinado capaz de articular el discurso, en vez de Trump mismo. El clown impresentable se ha mostrado eficaz para ganar las elecciones, pero empieza a ser un poco enervante en el gobierno. Sin embargo hay un montón de ideas muy válidas detrás. Necesarias. Y -hasta ahora- extraterrestres. En apenas un minuto el representante de la Casa Blanca ha dado una lección acojonante de filosofía de gobierno. Lección que, además, supone un cambio de rumbo radical. Tres puntos clave:

1) Oportunidad de recortar gasto.

¿Qué político conoces que tenga en la cabeza el “chip” de buscar oportunidades de recortar gasto, en vez de la obsesión de buscar disculpas idiotas para aumentarlo? Es lo que pasó cuando el jeta de Rajoy no sabía todavía qué quería ser de mayor, y nombró a Pizarro como jefe de la cosa económica, en sustitución de Draculín. Esa idea del peligro de los “políticos profesionales”, chupópteros compulsivos sin la menor experiencia de cómo se crea la riqueza. Por supuesto Pizarro duró diez minutos, y Rajoy tardó poco en saber lo que quería ser. Se hizo mayor en seguida.

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2) Tú dinero.

La imprescindible sacralización del dinero “público”, que no puede ocurrir si no nace de un enorme respeto por el contribuyente que lo ha producido. Pero ya ves tú el respeto que te tiene el mamón de la foto de arriba.

3) Dinero tirado.

En Primero de los Forestales Juveniles se estudia muy bien cómo la labor más universal y constante de (casi) todo gobierno es inventarse problemas para resolverlos con tú dinero. Operación que se ve de forma muy distinta desde ambos lados de la barrera. Desde el lado de la mamon-cracia (el Montoro de arriba, pero también sirven Obama o Hillary), se trata de la imprescindible creación de la herramienta para “hacer política”. Desde el otro lado se trata, literalmente, de tirar el dinero. Tú dinero, para más cojones. Pero tampoco vayamos a sacralizar a Trump. La guerra contra las drogas, que le entusiasma, es el mismo artificio que la guerra contra el clima.  las fantasías militares, más de lo misno. Pero al menos lo del clima sirve bien como ejemplo de este tercer punto de la magnífica lección de filosofía de gobierno. Porque si un problema planteado como el fin del mundo resulta ser un problema artifical, tal vez quepa la esperanza de que algún kindergarten llegue a contemplar la posibilidad de que no sea un caso único.

Fuente (con vídeo), The Hill: