Advirtió que “algo va mal en nuestro país” y añadió que “la mayoría silenciosa” no toleraría más inmigrantes que vienen y “abusan de nuestra libertad”.

 Reprendió el comportamiento “antisocial” de tirar basura y escupir, y luego amplió su crítica para incluir a la gente que no respeta los derechos de las mujeres o los “gays”.

“La solución no es  señalar a la gente con la misma brocha, o insultar y expulsar a grupos enteros, sino dejar muy claro qué es normal y qué no es normal en nuestro país.

“Si rechazas nuestro país  tan profundamente, preferiría que te vayas”.

¿Son frases de Wilders? No, son de Rutte. De una carta [–>] publicada en enero, presumiblemente para contrarrestar los votos que estaba perdiendo frente al “populismo”.

EL New York Times lo pone así:

… las afirmaciones de Rutte no son solo una respuesta a las encuestas, sino que forman parte de una estrategia más amplia para reconectar con los votantes enfadados y desafectos que se han separado de los partidos clásicos (no “populistas”).

Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con el auge de los “populistas”. Y es razonable, porque dan miedo. Lo que no parecen hacer los alarmados es preguntarse los motivos de ese auge. Como si no hubiera nada que explicar. Como si a la peña le diera de vez en cuando por sufrir ataques de “racismo”, y da la casualidad de que esta es una de esas épocas. Mala suerte, o algo. Pero hay una versión alternativa que pasa por que la gente no esté del todo loca. Veamos las dos opciones.

1) La población siempre es excitable en sus bajos instintos, y sólo hay problema cuando aparecen partidos populistas dispuestos a excitar esos instintos. Entonces tendríamos siempre un problema, pero cabe la esperanza de que educando con gran presión al populacho consigamos hacerlo inmune a los populistas.

Bueno, educar con gran presión a la plebe es exactamente lo que llevamos haciendo unas cuantas décadas. Al punto que si un periodista describe el juego agresivo  que está haciendo Venus Williams en el Open de Australia como “efecto guerrilla”, y un kindergarten asegura en Twitter que ha llamado “gorila” a las hermanas Williams, el resultado es el fin de la carrera del periodista. Para siempre.   Aunque todo el mundo sepa que que no a dicho “gorila” sino “guerrilla”, que es un término habitual en el tenis desde un famoso anuncio de Nike en 1995.

No cabe más presión presión “educativa” del ignorante populacho. Y sin embargo tienes Trump, y tienes a Wilders cambiando el discurso de Rutte.

2) Ningún “populista” va a conseguir que la tropa se ponga a odiar una etnia, o cultura o religión, sin que esta le toque ampliamente los cojones. Pero si los partidos “no-populistas” se empeñan en decir  que una religión en cuyo nombre se cometen atentados en modo industrial es “una religión de paz” y que la saharia no es incompatible con la libertad como se suele entender en una democracia, resulta inevitable que los deplorables busquen alternativas “populistas”.

¿Cual es la opción más cierta? Veamos lo que dice el “populista” holandés:

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Y veamos lo que dice el ateo musulmán que ha vivido en muchas y muy distintas sociedades predominantemente musulmanas. Describe su proceso en la adolescencia de ir conociendo el Corán. Y explica que los musulmanes liberales, asimilables, lo son porque no han leído el libro sagrado. Y porque cuando se lo leen, niegan lo que está escrito.

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No parece que Wilders está muy equivocado. Claro que hay muchos musulmanes que son gente pacífica, y razonablemente liberal. Pero no lo son por el Corán, sino por ignorancia o negación del Corán. Y eso no debería llevar a prohibirlo, pero definitivamente debería llevar a criticarlo y vilipendiarlo. Al menos, hasta el momento en que nadie se lo tome en serio. Y eso es justamente lo contrario de lo que hacen los partidos llamados “no-populistas”. Y por eso la culpa del auge del populismo no estriba en que a la peña le den ventoleras, sino que es porque lo partidos “no-populistas” no están haciendo sus deberes.

Al menos Rutte parece haber “atrumpado” su discurso. Que no es más que abrir los ojos un poco.

Fuentes.

New York Times:

Acculturated:

Rizvi: