16 marzo 2017


Trump acaba de presentar sus primeros presupestos. Lo más interesante para esta casa es lo referente al clima. Sale mencionado seis veces.  Todas en el contexto de disminuir el gasto. Y son fáciles de ver porque se limitan a estos dos párrafos:

* Eliminates the Global Climate Change Initiative and fulfills the President’s pledge to cease payments to the United Nations’ (UN) climate change programs by eliminating U.S. funding related to the Green Climate Fund and its two precursor Climate Investment Funds.

* Discontinues funding for the Clean Power Plan, international climate change programs, climate change research and partnership programs, and related efforts—saving over $100 million for the American taxpayer compared to 2017 annualized CR levels. Consistent with the President’s America First Energy Plan, the Budget reorients EPA’s air program to protect the air we breathe without unduly burdening the American economy.

Lo del Green Climate Fund es la madre del cordero del acuerdo de París. La forma de “comprar” a China y compañia, a base de dejar para las kalendas graecas sus reducciones de CO2, pero en cambio inyectarles dinero a espuertas desde ya. Obama había comprometido 3.000 millones para los cuatro primero años. Y pagado ya 1.000; los últimos 500 tres días antes de dejar la oficina. Lo que ha hecho Trump es sacarles un dedo a los 2.000 que faltan, y presumiblemente comprometer todo el invento. Dejando pensando a los europeos si poner lo que no va a poner Trump, o mejor bailar la conga.

Por comparación, el último presupuesto de Obama citaba “clima” 92 veces. Por supuesto, en el contexto opuesto. Con majaderías del estilo de “Creating a Climate-Smart Economy”. Tampoco voy a mirar más, que ya sabemos lo que hacía San Obama a cuenta del clima.

Fuentes.

WhiteHouse.gov:

Vía Twitter.

Steve Milloy:

Advirtió que “algo va mal en nuestro país” y añadió que “la mayoría silenciosa” no toleraría más inmigrantes que vienen y “abusan de nuestra libertad”.

 Reprendió el comportamiento “antisocial” de tirar basura y escupir, y luego amplió su crítica para incluir a la gente que no respeta los derechos de las mujeres o los “gays”.

“La solución no es  señalar a la gente con la misma brocha, o insultar y expulsar a grupos enteros, sino dejar muy claro qué es normal y qué no es normal en nuestro país.

“Si rechazas nuestro país  tan profundamente, preferiría que te vayas”.

¿Son frases de Wilders? No, son de Rutte. De una carta [–>] publicada en enero, presumiblemente para contrarrestar los votos que estaba perdiendo frente al “populismo”.

EL New York Times lo pone así:

… las afirmaciones de Rutte no son solo una respuesta a las encuestas, sino que forman parte de una estrategia más amplia para reconectar con los votantes enfadados y desafectos que se han separado de los partidos clásicos (no “populistas”).

Todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con el auge de los “populistas”. Y es razonable, porque dan miedo. Lo que no parecen hacer los alarmados es preguntarse los motivos de ese auge. Como si no hubiera nada que explicar. Como si a la peña le diera de vez en cuando por sufrir ataques de “racismo”, y da la casualidad de que esta es una de esas épocas. Mala suerte, o algo. Pero hay una versión alternativa que pasa por que la gente no esté del todo loca. Veamos las dos opciones.

1) La población siempre es excitable en sus bajos instintos, y sólo hay problema cuando aparecen partidos populistas dispuestos a excitar esos instintos. Entonces tendríamos siempre un problema, pero cabe la esperanza de que educando con gran presión al populacho consigamos hacerlo inmune a los populistas.

Bueno, educar con gran presión a la plebe es exactamente lo que llevamos haciendo unas cuantas décadas. Al punto que si un periodista describe el juego agresivo  que está haciendo Venus Williams en el Open de Australia como “efecto guerrilla”, y un kindergarten asegura en Twitter que ha llamado “gorila” a las hermanas Williams, el resultado es el fin de la carrera del periodista. Para siempre.   Aunque todo el mundo sepa que que no a dicho “gorila” sino “guerrilla”, que es un término habitual en el tenis desde un famoso anuncio de Nike en 1995.

No cabe más presión presión “educativa” del ignorante populacho. Y sin embargo tienes Trump, y tienes a Wilders cambiando el discurso de Rutte.

2) Ningún “populista” va a conseguir que la tropa se ponga a odiar una etnia, o cultura o religión, sin que esta le toque ampliamente los cojones. Pero si los partidos “no-populistas” se empeñan en decir  que una religión en cuyo nombre se cometen atentados en modo industrial es “una religión de paz” y que la saharia no es incompatible con la libertad como se suele entender en una democracia, resulta inevitable que los deplorables busquen alternativas “populistas”.

¿Cual es la opción más cierta? Veamos lo que dice el “populista” holandés:

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Y veamos lo que dice el ateo musulmán que ha vivido en muchas y muy distintas sociedades predominantemente musulmanas. Describe su proceso en la adolescencia de ir conociendo el Corán. Y explica que los musulmanes liberales, asimilables, lo son porque no han leído el libro sagrado. Y porque cuando se lo leen, niegan lo que está escrito.

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No parece que Wilders está muy equivocado. Claro que hay muchos musulmanes que son gente pacífica, y razonablemente liberal. Pero no lo son por el Corán, sino por ignorancia o negación del Corán. Y eso no debería llevar a prohibirlo, pero definitivamente debería llevar a criticarlo y vilipendiarlo. Al menos, hasta el momento en que nadie se lo tome en serio. Y eso es justamente lo contrario de lo que hacen los partidos llamados “no-populistas”. Y por eso la culpa del auge del populismo no estriba en que a la peña le den ventoleras, sino que es porque lo partidos “no-populistas” no están haciendo sus deberes.

Al menos Rutte parece haber “atrumpado” su discurso. Que no es más que abrir los ojos un poco.

Fuentes.

New York Times:

Acculturated:

Rizvi: