marzo 2017


La AGU es la American Geophysical Union. La pera limonera. Y han elaborado una secuencia de cinco preguntas y respuestas que pueden ser usadas por los científicos para explicar conceptos simples del cambio climático a audiencias más amplias. La idea general es que la plebe es escasita de luces, y tiende a guiarse más por la emoción que los los hechos y la razón. Y puede ser cierto. Aunque resulta preocupante observar que los chimpancés no parecen precisamente escasos de emoción, y ya ves. Alguna diferencia hay, aunque resulte escasa para nuestro gusto. Y es difícil imaginar una atribución de esa diferencia basada en la mayor emotividad (pero no razón) de los primos listos de los chimpas.

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Como sea, el caso es que la AGU recomienda su secuencia mágica para evitar los problemas de la emotividad humana, y convencer a “negacionistas”. Y yo también. Por eso la traigo.

La secuencia:

1. ¿Está cambiando el clima?

Sí. Observaciones y mediciones científicas han proporcionado datos indudables que muestran que durante el siglo XX y XXI las temperaturas han estado subiendo, los patrones de la lluvia cambiando, así como la circulación oceánica y atmosférica.

Problema: Si quieres saber si algo es raro, o novedoso, tienes que comparar esa circunstancia con aquella que no te parezca “rara”. Y las observaciones y mediciones de siglos anteriores son tirando a escasitas y pobretonas. Aun así, no parecen señalar nada raro reciente.

Por ejemplo, temperatura media (coger con pinzas) del hemisferio norte y del Ártico.

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Nota: las curvas llevan escala distinta; como el doble la del Ártico que la del hemisferio.

Sí se ve un salto (calentamiento) mayor que otros en la primera mitad del siglo XX, pero es que eso ocurre antes de la gran subida del CO2, al que se lo achacan. Como se ve en esta imagen del IPCC:

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Por eso el IPCC habla siempre del calentamiento de la segunda mitad del siglo XX, y los listillos de la AGU lo han cambiado por siglo XX a secas. Para apuntarse una observación que ocurre antes de su causa. Como lógica, ni tan mal, ¿eh?

2. ¿Tiene la gente algo que ver con ello?

Sí. La emisión de gases invernadero (pricipalmente el CO2 de la quema de combustibles fósiles) tiene que calentar la atmósfera — eso es lo que hacen. El consenso de modelos climáticos (es literal) muestra que el clima global es suficientemente sensible a las emisiones históricas de O2 como para haber calentado ya la cantidad medida durante los últimos 150 años. Además, el CO2 dispara una realimentación del vapor de agua, amplificando grandemente el efecto, porque el aire más caliente puede contener más vapor de agua (que a su ves es un gas invernadero).

Bueno, lo de además, sobra. No es además, sino por. Es por la realimentación del vapor de agua por lo que los modelos pueden producir el calentamiento que muestran. Pero tampoco es que los modelos muestren el calentamiento que hemos observado, sino que están tuneados para mostrar exactamente eso. (Lo consiguen más o menos) Y entonces, asumiendo que la temperatura de superficie no puede cambiar sin causas externas al sistema climático (es falso); y asumiendo que el tuneado para reproducir la temperatura observada es el correcto (se puede reproducir lo mismo con un tuneado diferente y menor efecto del CO2), concluimos que el efecto de calentamiento del CO2 es el que dicen los modelos. Pero es una conclusión que depende de tragarse dos asunciones falsas seguidas. Falsas, no en el sentido de que no puedan ser, sino en el sentido de que tengan que ser.

3. ¿Es malo el calentamiento global?

Sí. Aunque este es un problema más normativo que tienen que ser considerado por  filósofos y el público general, más que por los científicos, la historia muestra que cualquier cambio en el medio ambiente de civilizaciones estables es disruptivo para esas civilizaciones.  Alteraciones en las zonas en las que pueden crecer los cultivos, cambios en la fenología (los ciclos de las plantas y animales), cambios en las rutas de las borrascas, aumento del nivel del mar, pueden tener consecuencias sociales, económicas y políticas devastadoras en las sociedades modernas.

Falso. Los períodos de calentamiento durante el Holoceno no se llaman Óptimos Climáticos porque los climatólogos pensaran que tenían consecuencias devastadoras, sino por lo contrario. Es porque entendían que habían sido cambios buenos (la idea de -cambio bueno- que parece pecaminosa o herética para el kindergarten). Sí, es fácil imaginar cambios malos. Lo mismo que buenos. La cuestión es qué cambio (por ejemplo, hacia frío no suele ser bueno), y cuánto cambio. Por ejemplo, en el gráfico de antes se pueden mostrar cambios malos … ¡y cambios buenos!

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O sea, a las dos asunciones no necesariamente ciertas que veníamos arrastrando, le acabamos de meter otra nueva asunción, menos necesariamente cierta todavía.

4. ¿Podemos hacer algo al respecto?

Sí. Porque mucho del calentamiento causado por las emisiones pasadas ya ha ocurrido, y un cese en las emisiones puede estabilizar el clima en el siglo XXI. Los sumideros naturales de CO2 en el océano y los ecosistemas terrestres pueden continuar absorbiendo el CO2  que ya hemos emitido, y retornar el clima al estado estable en el que se desarrolló la civilización durante los últimos 10.000 años.

Y aquí nos han encalomado dos nuevas asunciones no necesariamente ciertas. La primera es que podemos dejar de emitir CO2 sin unas “consecuencias sociales, económicas y políticas devastadoras en las sociedades modernas”. Y la segunda es que el CO2 produciría unos cambios notablemente mayores que otros que ha habido en el Holoceno. Y llevamos cinco asunciones.

5. ¿Merece la pena hacer algo?

Sí. Los análisis económicos indican que el coste de la adaptación al cambio climático en la forma de disrupciones en la agricultura, daño a las ciudades costeras e infaestructuras, e impactos de los extremos meteorológicos, serán mucho mayores que el coste de la mitigación mediante una transición a fuentes de energía renovables.

Y aquí tenemos la sexta asunción, que probablemente es la más prodigiosa de todas. Porque esos “análisis” económicos” dependen de las predicciones de tres tipos de modelos en ristra: Modelos climáticos + modelos ecológicos + modelos económicos.  Todos ellos conocidos por su notable incapacidad de predicción, y ejemplo de modelos de sistemas complejos de los que no se conoce ningún caso de utilidad predictiva en toda la historia del modelismo.

Resumiendo. La AGU presenta unos hechos simples (lo son), y una lógica condicional que depende de estas cinco asunciones, en absoluto garantizadas.

  1. El clima no tiene variabilidad interna (en escala superior a un par de décadas).
  2. El tuneado de miedo que han elegido para los modelos climáticos es el correcto, y no lo son otros tuneados posibles que no producen miedo.
  3. Todo cambio de clima es malo.
  4. Dejar de emitir CO2 no es un problema digno de preocupación.
  5. La sensibilidad climática (el efecto del CO2) es muy grande. En realidad este es el mismo que el (2). Lo contaremos como uno, y son cinco.
  6. La suma de tres tipos de modelos de reconocida incapacidad predictiva tiene capacidad predictiva.

Que nos explique la AGU si es que nosotros somos “negacionistas del cambio climático”, o si será que ellos son “negacionistas” del rosario de asunciones no garantizadas que necesita su lógica. Los “hechos” no son ningún problema. Las asunciones hacen que su lógica sea … sumamente condicional.

Podríamos entrar en cada una de las asunciones, para ver por qué son problemáticas y con mala pinta. Sobre todo algunas de ellas.  Pero ya se ha hecho largo, y ya hemos visto en qué consiste la “lógica” del AGU. En algo que tal vez podría ser (antes de examinar las asunciones), pero que de ningún modo tiene que ser.

Fuente, AGU

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Michael Mann: … afirmaciones que se me han atribuido, que no son correctas. No creo haya llamado a nadie aquí “negacionista”, y sin embargo se ha afirmado eso una y otra vez. Así que se me ha tergiversado mucho hoy, por varios …

Judith Curry: ¡Está en tu testimonio escrito! Léelo otra vez.

Y en efecto, está en el testimonio escrito por Mann para ese mismo acto:

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No es que sea novedad las alegrías que se toma Mickey en los escritos públicos. En el juicio eterno que tiene por una demanda de difamación contra el periodista Mark Steyn, afirmaba ser Premio Nobel. Decía Premio Nobel a secas, sin especificar que trataba de encalomarse el de la Paz, concedido al IPCC. Supongo que con la pretensión de que difamar a una figura tan egregia como para merecer un Nobel lleva más castigo. Una multa más alta que para la gente del común. Con el resultado de siempre: los abogados de Steyn presentan en el juicio una carta de la administración del Premio Nobel, contestando el tal sr. Michael E. Mann nunca ha recibido un premio Nobel.

El amigo Mickey es el campeón de los alarmistas del clima. O como poco está entre los tres o cuatro máximos campeones. Y ¡joé!, una cosa son las mentirijillas, las exageraciones interesadas, y otra cosa es tener tal soltura en el mentir. O tamaña inconsciencia de estar mintiendo. Primero lo escribes y lo presentas, y acto seguido afirmas que nunca has dicho lo que acabas de escribir.

Y tampoco es que se le haya escapado una vez lo de “negacionistas” en el testimonio escrito. Lo pone cuatro veces; las otras tres dirigidas a grupos genéricos. Otras seis veces pone “contrarians”, como si llevarle la contraria a Mann fuera una categoría especial digna de mención. También Judith Curry entra en esa, como “climate change contrarian”. ¡Agarra esa mosca por el rabo! Y sus otros tres compañeros de testimonio -John Christy y Roger Pielke jr. además de JC- son ” your contrarian witnesses”, y “climate contrarian”. ¿Pero qué cojones puede ser un “climate contrarian”? ¿Alguien contrario u opuesto al clima? ¿En serio?

Pues este es el campeón que han elegido los demócratas para representar a ese extraño bicho que llaman “la ciencia”. Bicho extraño, y mentiroso patológico en grado extremo. Que no deja de tener buen morbo, porque la propuesta del kindergarten es esencialmente un acto de fe. Creed a “la cienca”. Y si alguien señala que hay otros, no menos científicos, con ideas muy diferentes, la respuesta no es presentar la evidencia empírica sino asegurar que esos otros no son “la ciencia”, sino “negacionistas” o “contrarians”. Vale, Flanagan. ¿Y lo de la fe, se supone que debemos aplicarla a la vista del inenarrable desparpajo que tienen en el mentir? ¿Hablamos, además, del Climategate?

Fue una comparecencia “entretenida” de cuatro científicos en el congreso USA. Y Mann, elegido por el kindergarten, fue sencillamente ideal para mostrar de qué hablamos cuando contamos las cosas de los cafres del clima.

Tampoco lo de no haberles llamado “deniers” fue la única mentira de Mann; sólo la más llamativa y fácil de ver. Por ejemplo:

Y por supuesto que también es una gran falsedad de Mann decir que Judith Curry “niega los más básicos hallazgos de la comunidad científica“. Las opiniones no son “hallazgos”, y confundirlos es -de nuevo- mentir.

Ya que estamos, recomiendo el testimonio de Christy.

Y todos, y el vídeo del evento (son dos horas y media), en este enlace:

Fuente:

Mann mismo, contra Mann:

Nota: lo del Fake Nobel de Mickey es público y muy conocido, y debe ser fácil de encontrar.

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Kindergarten: Si consigo convencer a la gente, a base de insistir, que el CO2 es contaminación, tendré la forma de que se dejen llevar a la pobreza sin rechistar. Dejándome a mi el fruto de su sudor.

Gente: Hmmm, verás; no. Hoy hay internet. Tenemos rutas diferentes para enterarnos. Mira esto.

fertilizador-co2

¿Tú le ves cara de asfixiado o contaminado a ese tío? Pues te cuento. La botella que muestra se llama TnB CO2 Enhancer. Es una novedad en el mercado que ha sacado la empresa canadiense TnB para poder enriquecer ¡con CO2! los invernaderos caseros. Para evitar en ese tipo de invernaderos el engorro de los fertilizadores industriales de CO2, que son aparatosos y muy caros para instalaciones domésticas. Quemadores, después de todo. Y con esta botellita haces lo mismo de forma simple y económica. Para un espacio reducido, claro.

¿Todavía no lo entiendes? La joven china de tu foto está “padeciendo” unas 400 ppm de CO2. Y no se ha puesto la máscara por eso, porque nadie se entera del CO2 -incoloro, inodoro, insípido, e inocente- hasta unas concentraciones unas cien veces mayores. Y tampoco se nota gran cosa entonces. En los submarinos nucleares USA el límite (para varias semanas) creo recordar que es unas 5.000 ppm.

Y el tío del invernadero lo que hace con la botella de CO2 enhancer es elevar el CO2 entre dos y tres veces la concentración del aire de fuera del invernadero. ¿Por qué? ¡Porque sus plantas se ponen felices, y crecen más y más lustrosas! Y para estar seguros de que funciona, lo comprueba con un medidor:

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¿Tú ves? Más del doble del CO2 que el aire de la china (ya estaba bajando el efecto de la botella). Y eso es para la felicidad de las plantas, de los devoradores de plantas, y de los carnívoros que nos comemos a los que procesan tan amablemente las plantas para nosotros.

Kindergarten: CO2 is a pollutant!

Gente: Fuck news, CNN! La ley que se carga Trump se llama amistosamente Clean Power Plan, y técnicamente: Carbon Pollution Emission Guidelines for Existing Stationary Sources: Electric Utility Generating Units. Donde dice “carbon” es un truco para engañarte. Se refiere al CO2 que tan amorosamente suelta en su invernadero el cultivador doméstico de pimientos y otros alimentos para veganos. Y que respira, como puedes observar con estupor, sin ninguna mascarilla y con gran placer.

Kindergarten: No, no, no. Culo pedo caca pis. ¡Negacionista!

Gente: ¿Por qué cojones tenéis que mentir tanto para contar “la verdad”? ¿Será una “verdad” como las de las religiones? Tú me entiendes; si la estrategia es la misma, tal vez haya algo común de fondo. Y mejor te vas enterando de que tenemos sobredosis de kindergarten, porque el efecto de la sobredosis es Trump. Y supongo que estamos de acuerdo en que ese no es un buen plan.

Fuentes.

Twitter:

TnB:

El vídeo del cultivador:

 

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Con gran fanfarria y no poca satisfacción Trump ha firmado la orden ejecutiva para acabar -de momento, en lo posible- con la política del clima de Obama.

– Instruye a la Agencia de Medio Ambiente (EPA) a revisar y eventualmente desmantelar la ley Clean Power Plan. Lo de clean era una payasada, claro, porque le ley se refría exclusivamente al CO2 – que no puede ser más limpio, el pobre. Su fin era combatir el cambio climático acojonante por el procedimiento de limitar las emisiones de CO2 que pueden producir las centrales de energía eléctrica. También establecía objetivos a los estados para reducir sus emisiones. Y era la pieza principal de la política del clima de Obama.

– Rescinde la moratoria a los permisos de minería de carbón en tierras federales.

– Elimina la guía de la era Obama, por la que las agencias federales tenían que tener en cuenta el cambio climático en sus políticas de medio ambiente.

– Desbanda el grupo de trabajo federal que se inventó el coste social del carbono, usado para crear las regulaciones que establecían el CO2 como “contaminante”. Esto no elimina la pamema del coste social, pero apunta a que lo revisarán, y no precisamente con los mismos campeones. Traerá cola, y habrá juicios mil.

EL kindergarten está absolutamente atacado, a pesar de que sabían de memoria lo que venía. Pero es que el cuento del clima no tiene nada que ver con el clima; no hacen nada que pudiera servir de verdad para el problema imaginario que plantean. Con lo que tiene que ver es con el truco político posmoderno, con el que se acaba con el debate político — y gana Big State.

Intenta recordar la política clásica en las democracias occidentales. Siempre había dos partidos principales, uno llamado de derecha y el otro de izquierda, que se alternaban, y alternaban las políticas al albur de las decisiones del electorado. En una banda hacían más hincapié en la libertad y la competencia; y en la otra en lo social y la igualdad. Y funcionaba. Entre otras cosas porque asumían que iba a ocurrir el cambio de grupo en el gobierno, y mal que bien llegaban a una solución intermedia en aquellos asuntos en los que es una locura andar dando bandazos cada dos por tres. Y en lo demás, en unos momentos había un poco de aquí, hasta que el electorado decía que ya era hora de volver a  lo de allí. Muy razonable.

Pero el kindergarten ha jodido el invento. Ha descubierto dos trucos — pero que se mezclan mucho. Ciencia y moral. Si haces que lo sumamente discutible (la política, al fin) se convierta en “la ciencia dice”, y/o se convierta en moral, has acabado con la discusión. Bueno, ciencia y discusión siempre habían ido de la mano en el mundo clásico, pero en el mundo posmoderno “la ciencia dice” es algo tan indiscutible como es la moral siempre. Aunque “la ciencia” diga chorradas delante nuestro todo el rato, y esté bien demostrado que son chorradas porque lo de hoy es exactamente lo contrario de lo de hace relativamente poco tiempo.

Parece indiscutible que les estaba funcionando de cojones. Y el banderín de enganche era el cuento del clima. La guinda del pastel; el truco en todo su esplendor.

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Por eso creo que es clave esta orden ejecutiva de Trump. Y la pelea posterior que va a haber, que va a ser de órdago. Porque el kindergarten se lo juega todo en este envite. Vaya, que se está jugando nada menos que el truco. Si no funciona de esta, se acabó el chiste. Así que tendremos una buena guerra, y la firma de Trump es sólo el fin oficial del truco, no el fin real.

En realidad el truco es una puta locura. Si no funciona, y todos estos Brexits, Trumps y Le Pens parecen indicar que no lo hace, lo que asegura son los terribles bandazos que antes se evitaban con simple sentido común. Si lo quieres todo, obligas a los bandazos. Rajoy aparte; pero la plebe no parece ir por ahí. O por lo menos en el resto del mundo.

El texto completo de la orden (aún no he tenido tiempo de leerlo):

Si tú ves Mann y Rahmstorf en el mismo “paper” ya sabes que tienes el circo asegurado.

“Hemos llegado tan cerca como se puede de demostrar una relación directa entre el cambio climático y una gran familia de extremos meteorológicos recientes”, dijo Michael Mann, distinguido profesor de ciencias atmosféricas, y afamado Fake Nobel (por escrito); así como inventor del truco para esconder el declive, y el falso palo de hockey que pretendía negar el cambio climático natural. “Falta identificar de hecho los eventos en los modelos climáticos”, añadió.

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Y ahí, en dos frases de Mickey Mann, tienes el cuento del clima en todo su esplendor. Los científicos de la movida tienen una meta que alcanzar. Pero no es la sana meta -motivada por la curiosidad- de saber cómo funciona el sistema que estudian, sino la de demostrar la relación entre el hombre pecador y todos los males imaginables. Y para colmo, no estudian el sistema real, sino los juegos de computadora que han creado ellos mismos como herramienta de asustar.

El truco va así. Por una parte se han fijado en unos cuantos extremos meteorológicos recientes. Como la ola europea de calor en 2003; las inundaciones de Pakistán en 2010; la ola de calor rusa de 2011; las de Tejas y Oklahoma de 2013; y los incendios de California en 2015. Y han econtrado (ya se sabía) que ese tipo de fenómenos suelen estar relacionados con ondulaciones más pronunciadas y persistentes del jet stream.

También dicen que esas ondulaciones potentes han sido más frecuentes recientemente. No dicen (creo) que entre 1950 y 1970 también vieron lo mismo, en una fase de enfriamiento global.

Y ahora llega la magia. En casi un setenta por ciento de “una combinación (docenas) de los aproximadamente 50 modelos climáticos” del grupo CMIP5, aumentaba, desde la época preindustrial, la distribución de temperatura que favorece la formación de esas ondulaciones exageradas del jet stream. Y el juego se llama concurso de popularidad entre modelos.

Pregunta: ¿van a tirar a la basura el más de 30% de los modelos de esa selección porque no dan la respuesta adecuada? No señor. Porque en otro experimento futuro, ante otra problema distinto, puede ocurrir que sean, precisamente los modelos que ahora no contestan bien, los que nos digan lo que queremos. Los que nos acerquen a esa meta que tenemos de demostrar que la culpa es del hombre pecador. Tenemos modelos para todos los gustos; los removemos, y ¡hops! sale lo que queremos. Por eso nunca descartan modelos. Por eso no hay modelos mejores que otros. No tienen selección natural, salvo los que claramente nunca van a dar la respuesta predeterminada en ningún caso.

Y luego te encuentras con que a los modelistas del cuento este resultado de abajo les parece muy bueno. (Es de otro tema distinto, pero es un ejemplo espectacular).

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Normal. ¿Han medido en ese estudio que los extremos meteorológicos sean más frecuentes o peores? No, no lo son. O al menos el IPCC, que también quiere demostrar lo mismo, no lo ha encontrado. Ni las compañías de seguros tampoco, y les importa mucho saberlo. La realidad no dice tal cosa. Pero como en casi el 70% de una parte de los modelos ocurren unas condiciones que favorecen los extremos climáticos, y a pesar de que bien pudiera tener la razón el más de 30% que dice lo contrario (o ninguno), resulta que hemos llegado lo más cerca que se puede a demostrar que tenemos que cobrarte un pastón. ¡Somos unos machotes!

Por cierto, en la primera frase hablan de “la actual sequía sin precedentes de California”. Realidad: en absoluto es sin precedentes, y ya se ha acabado para la fecha de publicación del artículo.

Fuente, WUWT:

 

Probabelmente se ha convertido en “la” foto del atentado del Westimnster Bridge. La recorto, para no mostrar a la mujer tendida en el suelo. Todo el mundo la ha visto entera.

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Si no hubiera señales de tribu por medio, uno interpretaría las figuras poniéndose en el lugar de cada una de ellas, sin más problema. Y sin buscar cosas raras. Hay siete figuras en el cuadro de las que no se piensa nada especial. Son “de los nuestros”, y por tanto no los examinamos críticamente. El problema está en el octavo pasajero. Si no llevara hiyab, potente señal de no soy vosotros, probablemente se entendería que no puede ayudar nadie. Y que coger un teléfono es la forma más educada de desaparecer discretamente, respetando la intimidad del trágico momento. No está bien mirar, o pararse para no hacer nada. Y no mirar, como si nada hubiera, es difícil. Coges el teléfono, llamas a casa, y discretamente “despareces” del drama.

El problema es que llevas una señal — de la que probablemente ni siquiera eres consciente. Y que la gente interpreta la señal en vez de ponerse en tu lugar. Y entonces ya no has desaparecido respetuosamente, y tal vez traumatizada, sino que eres un monstruo lleno de indiferencia. También ayuda que solo se vea un fotograma. Porque este es bien distinto:

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¡Racistas! ¡Islamófobos!

Bueno; no, humanos. Es lo que tienen las señales. Separarnos. Contarlos cuentos sobre “los otros”. Que, precisamente por ser los otros, no se pueden interpretar como si fuera uno de los nuestros. Tiene que ser una explicación distinta, porque la señal lo hace diferente.

Probablemente la estrategia de fondo del terrorismo islamista es provocar la mayor separación posible de la comunidad musulmana de las demás. Y funciona. Pero los asesinatos en modo industrial serán útiles en la medida en que haya comunidades claramente separadas. Es decir, necesitan imponer la “marca tribal”; y necesitan atacar a todos los posibles nexos de unión, como pueden ser los ateos musulmanes y los pocos reformistas que intentan hacer un islam más compatible con el mundo laico y de los ideales de los DDHH. Y eso es justamente lo que hacen.

El problema es muy gordo, y tienen muchas herramientas. Vaya, que van ganando por goleada. Prohibir las marcas de tribu sería muy incompatible con el espíritu liberal de dejar hacer. Pero tampoco es muy razonable ponerse una marca descomunal, inevitable de apreciar, señalando que eres no-nosotros, y pretender que se te interprete como se interpretaría a un sí-nosotros. Aunque sería un ejercicio intelectualmente fácil, también es un ejercicio demasiado antinatural. Los humanos no funcionan así. Las tribus son  para separar, y para no entenderse. Si juegas a proclamar visiblemente que no soy de tu tribu, tendrás que aceptar que los malentendidos son una consecuencia inevitable. Especialmente si dentro de los tuyos hay un grupo muy activo y con gran facilidad de circulación, empeñado en sembrar la cizaña de la forma más dramática posible. La cizaña … y la sharia. Cualquier signo que huela a sharia va a provocar una interpretación en términos de sharia, no en términos de persona. Es lo que hacen las señales.

Mala pinta tiene el asunto.

Fuente, Telegraph:

Nuestra kindergarten favorita depués de @egocrata es, sin duda, Mónica López. Y ella te cuenta:

El año pasado fue el más cálido que se ha registrado desde 1880, dice Mónica. No fue el caso en España, donde fueron más calientes 2015, 2014, 2011, 2006, 2003, 1997 y 1995.

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¿Y antes de 1965? AEMET no lo dice. Tiremos de estudios (reconstrucciones) de paleotemperatura. El último que conozco es Tejedor et al 2017.

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La temperatura máxima (parece hacia 2005) es apenas como dos décimas de grado mayor que en otros picos en los XIX y XVII, y dentro del margen de error. Yo que tú apagaría la luz para tratar de evitar ese gran problema. Pero quisiera recordarte un pequeño detalle. Apagas la luz todos los años, pero los años tienen la friolera de 8.760 horas. Si apagas la luz en “la hora del planeta” sólo estás haciendo el 0,01% de lo que podrías hacer. ¿Te parece que el planeta merece tan tan poco esfuerzo?

Anda, salva el planeta. Métete en la cueva o súbete al árbol.

Añadido posterior, con coñas de Twitter. Ken Calderia es un científico muy conocido del ramo del Calentamient Global Acongojante.

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Fuentes:

AEMET:

Tejedor et al 2016:

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