Gloria Lago nos trae la última del PP:

Suena raro. Si hay una gente que no hablaba y se ha convertido en “neohablante”, el único hábitat que parece necesitar es el normal; el de la gente que habla. Para aprender y copiar. Quiero decir que no encierras a los niños apenas balbuceantes junto a otros de la misma condición, para crear un hábitat balbuceante. De ahí sólo podría salir un balbuceo permanente. ¿Se han vuelto locos los PPiños? ¿O tal vez quieren crear un mundo neohablante, y por tanto neopensante? Con ellos de pastores del jardín de la infancia. ¡Qué cuquiños!

Pero esgrimen otra disculpa, aun más extravagante. Se trata de preservar un “símbolo de identidad de su cultura”. Agárrate; su cultura. Y entonces …

– Los pobriños neofalantes no tenían cultura hasta que se han puesto a neofalar.

– Tenían cultura, pero sin símbolos dignos de mención. O sea, una mierda de cultura — parece entenderse.

Bien, puede ser. Tiene, si no sentido, al menos relato. Como para lactantes, que hay que reconocer que es el paso previo a neofalante. El problema es que parecen ser una especie de minoría en peligro de extinción. Es la única manera de entender la necesidad de un hábitat especial. Como no puedes funcionar en la naturaleza, siempre tan salvaje, te hacemos un zoo. Con vallas y veterinarios, y comida especial. No queda claro si van a poner entradas para que el público pueda disfrutar del prodigio.

Porque esa es otra; el público. Los no-neofalantes. Esa tribu amorfa carente de cultura, o de símbolos culturales. Y sin necesidad de hábitat especial, según el PP. En principio deberían estar contentos con la idea. Porque la mezcla de neofalantes y no neofalantes era problemática, dicen.

provoca tensións nos planos formal e funcional da lingua,

Curioso. No provoca tensiones en los planos formal y funcional de las personas. Es en los de la lengua — tampoco las lenguas. Vaya, sólo en una.

Pues tiene razón el PP. Una guardería lingüística es una solución excelente. Siempre ha sido bueno apartar a los niños y librarles de tensiones. Y de paso librar a los adultos de niñerías, que probablemente siempre ha sido el objetivo no confeso de las guarderías.

Pero los políticos son como son. Empiezan con una guardería, y luego quieren que todo sea guardería. Consejo: Antes de que se te ocurra votarles, podrías contemplar la posibilidad de exigirles que especifiquen el área total máxima de ese hábitat de neofalantes.  No vaya a ser que te quieran convertir en neofalante, contra tu voluntad, por la vía de achicar espacios.

La imagen para atraer neofalantes es de premio:

neofalante

Pero si le da orgullo, que lo disfrute. Los no-neofalantes tenemos otra:

Vascuence por saco

Sin orgullo, ni hábitats, ni comidas especiales, ni leches.

Fuentes.

Gloria Lago:

GaliciaConfidencial.com: