El nuevo cuento de los chicos del clima es que -según dicen- Trump les impide hablar. ‘Censura! Está saliendo mucho en la prensa, que lo cuenta de este tenor:

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¡Ah, la prensa! La prensa no te va a destacar que la orden de Trump es que no utilicen por su cuenta los medios de comunicación de la agencia gubernamental para la que trabajen. Exactamente lo que han hecho todas las agencias gubernamentales de todos los países del mundo, incluyendo EEUU, toda la vida. La comunicación de la agencia es cosa de la agencia, no de los empleados de la agencia. Menos en el kindergarten.

Yo a las redes sociales de internet les veo enormes ventajas, a pesar de tantas críticas de los intelectuales habituales. Lo que más critican, el vandalismo que permiten, a mi me parece una ventaja. Por ejemplo, en este caso el kindergarten “censurado” ha abierto de inmediato cuentas alternativas en Twitter, para evitar el supuesto bloqueo de Trump. Aquí la Agencia de Protección del Medio Ambiente, o EPA en sus siglas en inglés.

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Olvidemos que el uso de un escudo y marca registrados del gobierno, sin permiso, es un delito federal. Y posiblemente suplantación de identidad, porque unos cafres anónimos no pueden hacerse pasar como parte de una agencia, por mucho que se declaren parte “alternativa”. Eso son problemas como para Marod, pero no míos. Yo prefiero que tengan esa cuenta, y su escudo y todo, para ver el motivo clarísimo por que que la comunicación de un organismo no deb estar en manos de sus niños contratados.

Ya en el nombre están declarando que pretenden mostrar “hechos reales”, supuestamente ocultados por la nueva administración. Pero los hechos que muestran son “fake facts”. Hay de tres tipos. No hechos, sino opinión; hechos irrelevantes perfectamente descontextualizados para sugerir lo que no pueden probar; y puro activismo político.

Pongamos ejemplos. De hecho, son los tres primeros ejemplos que había cuando he entrado, si excluimos un mensaje particular a otra cuenta.

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1. Es una mentira que haya censura alguna. Nadie les prohíbe hablar en su nombre, sino en nombre de la agencia. Sí era censura en 2009, cuando al investigador de la EPA Alan Carlin, físico y economista, le prohibieron hablar de cambio climático fuera de su propio despacho. No ya en nombre de la EPA, sino directamente hablar en su nombre, con cualquiera. Y fuera de la agencia ya ni digamos. A resultas del acoso tuvo que dejar la EPA.[1]

2. Sin contexto y sin relevancia. Los glaciares están disminuyendo ¡desde 1850! y lo que hace la EPA al respecto es tratar de dificultar las emisiones de CO2 … que empezaron a notarse en 1950.

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El CO2 puede ayudar a la disminución de los glaciares. Debería. Pero no puede ser la causa, que es lo que quieren sugerir, mintiendo, los alternativos cafres de la cuenta de Twitter.

3. El tercer ejemplo, activismo político, se comenta sólo.

Y todos los “tuits” que he ido repasando caen en una de las tres categorías anteriores. Es comprensible que los niñatos de kindergarten se mosqueen porque no les dejen usar a su albedrío, y para su vandalismo, los medios de comunicación de la EPA. Pero Trump, al prohibírselo, no sólo no está llevando a cabo ninguna censura, sino que está cumpliendo con su deber.

Añadido posterior (12:30).

Impresionante. Los periodistas hechos y derechos se lo tragan, y de verdad. Claro que si no se lo tragan, no hay historia; y viven de historias. Pongo un intercambio porque creo que hace entender bien la jugada de la que hablamos.

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Fuentes.

1. Alan Carlin:

2. Los nenes del kinder:

3. The Independent:

4. @bajoelbillete y “tuits”:

5. El Español:

6. CBC: