Yo creo que es una historia ejemplar que resume perfectamente lo que está pasando en EEUU.

Un vuelo de Baltimore a Seattle. Un fulano que le tiene que pedir a una pareja de abuelos kindergarten que le dejen acceder a su asiento, en la ventana. Y la abuela le monta una filípica, porque el fulano comenta que viene a celebrar no sé qué cosa de Trump.

Timbre a la azafata, y protesta:

– Que aquí la abuela me está montando un pollo de cojones, insultándome, porque he comentado que venía a un acto de Trump.

Azafata:

– Señora, ¿vamos a tener un problema?

– Sí, obviamente. Yo no quier que este señor se siente aquí.

– Guay. Pero usted no tiene ese derecho, y voy a llamar a alguien para que hable con usted.

Y mientras la azafata parte para lo suyo, la abuela sigue con la filípica.

– Pretendes tener altura moral, pero has puesto el dedo de ese hombre en el botón nuclear. Ese hombre no “cree” en el calentamiento global. ¿Tú crees en la gravedad? ¿Sabes que la gravedad es sólo una teoría?

abuela-kindergarten

El fulano no le contesta que la gravedad, aparte de ser una teoría, es una realidad. Las piedras caen si las sueltas, de forma perfectamente predecible. Se limita a esperar al prometido segurata, al que en la imagen se le ve justo llegando.

Segurata, cortando la filípica, pero muy educado.

– Señora, ¿quiere coger sus pertenencias y acompañarme fuera del avión?

– No, yo he pagado por este asiento y tengo derecho a volar.

– Señora, ¿quiere coger sus pertenencias y acompañarme fuera del avión?

Y la abuela le cuenta una peli de terror. Ella y su marido se dirigen a Seattle porque su suegro se acaba de morir, y mira qué pena y blablabla. Los sentimientos del kinder. Pero parece que ya nos hemos olvidado de Trump y de la cruzada moral en su contra. Ahora se trata de un funeral.

– Señora, ¿quiere coger sus pertenencias y acompañarme fuera del avión; o prefiere que esperemos la llegada de la policía, retrasando el vuelo?

A tomar por rasca la bicicleta.

En un segundo vídeo se ve a los abuelos por el pasillo, según abandonan el aeroplano. Con gran aplauso y celebración de una parte de los pasajeros.

El kindergarten asegura que Trump es “divisivo”. Y seguramente es cierto. No permitir que le montes el pollo al que no te gusta, y expulsarte por ello de un avión, es sumamente divisivo. En concreto, eso divide la sociedad entre el zoo (fuera del avión) y el no zoo (dentro del avión). Que no se puede negar que es una división bien gorda. Pero también sería división si le dejan volar. Los que montan filípicas (el zoo), y los que las padecen (el no zoo). La diferencia es que el primer tipo de división resulta educativo (en el siguiente vuelo estarás calladita, y más mona); y el segundo tipo es una guarrada, porque los animales y su mierda están junto a las personas. Poco higiénico.

La ecuación es muy simple. Si no haces el oso, no hay división. Todos personas; todos volando; y con la higiene a salvo. ¿Señora, vamos a tener un problema?

Añadido muy poco después. Es acojonante; han perdido la olla por completo.

Fuente, vídeos, y el asunto completo, en News.com.au: