Seguimos con la siempre apasionante cuestión de qué diablos se habla en Bilbao, donde dicen que tienen no sé qué “lengua propia” extravagante. ¿Se les entiende? ¿Hablan por sonidos o con señas? ¿Se entienden entre si?

Ya nos habíamos acercado antes dos veces al problema. La primera fue una medición objetiva pero muy casera. Literalmente poner la oreja y contar los idiomas en los que ocurren las conversaciones, usando el metro como campo de prueba. Y salía que en el metro de Bilbao, margen derecha, ocurrían menos del 1% de las conversaciones en vascuence. O sea, que sí; que se les entiende; se entienden entre sí; y que no usan signos ni nada raro. Lo de la lengua propia resulta un cuento cuando se mide. Y salía el curioso resultado de que en Bilbao se habla más guiri que vascuence.

Luego descubrimos que desde el conglomerado de ingeniería lingüística que tienen montado también hacen mediciones. Igualmente objetivas (observación), pero con medios suficientes y en serio.

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Y descubren más vascuence (3%), pero sigue siendo menos que guiri, en una ciudad que no se puede considerar ni turística ni cosmopolita.  Y sigue siendo una cantidad de risa. La entrada era esta:

Todavía no han sacado nada nuevo. Pero sí hay una medición indirecta que puede resultar bastante indicativa. Y en parte es la otra cara de la moneda; en vez de lo que se habla, lo que se escucha. ¿Cuánto vascuence se escucha, por ejemplo en la TV? Y resulta ser el 1,9%.

No es en Bilbao, sino en Vasquilandia completa. Pero se puede hacer una estimación. Si el share de conversaciones en vascuence es 4 veces superior en el conjunto de Vasquilandia que en Bilbao, y la proporción funcionara para la TV, la medida trasladada nos daría como un 0,5%. Es muy especulativo, pero no nos vamos a enfadar entre el 2% y el 0,5%. Todo ello entra en el rango de lo muy marginal.

Ojo, que lo de la tele tiene cierta relevancia especial. En conversaciones aleatorias en la calle ocurre que los que hablan una lengua marginal puede que lo hagan en mucha menor medida de lo que quisieran. Por ejemplo si estos lunares fueran monolingües los rojos (95%), y bilingües los azules (5%), y las conversaciones ocurren con los lunares colindantes, habría un 0% de conversaciones en vernáculo a pesar de haber un 5% de hablantes de la lengua marginal.

lunares

Ese es el motivo por el que los salvalenguas odian y tratan de impedir la vida de la lengua general. Y por el que aborrecen la libertad lingüística. No les queda más remedio si tienen el estúpido objetivo de “salvar” una lengua minoritaria. Y de hecho, si no aplican algo parecido a una “solución final” (en versión lenguas) lo tienen muy crudo. Sencillamente, la mera existencia de una lengua mayoritaria dificulta mucho la posibilidad de hablar la minoritaria. Es una propiedad estadística de la dinámica de lenguas. Tienen que odiarte y tratar de cambiarte la lengua, si se parte de su asunción. Punto. Por eso el problema es la asunción de la que parten. Y la única solución aceptable es …

Pero la audiencia de televisión no tiene la misma dinámica. Ya no se trata de lo que hablen los que cada uno tiene alrededor. Da igual, porque todos están conectados directamente a la caja tonta. Los lunares rojos ya no frenan  los lunares azules.

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Y entonces es un drama de los gordos que tenga sólo un 2% de audiencia el canal de televisión que crearon para que todos los vasquiparlantes puedan idiotizarse en vascuence. Porque eso significa que todos los que quieren hacerlo son un 2%. Y probablemente en Bilbao el 0,5%.

Vale, puede especularse que estén haciendo una televisión tan mala que no le interesa a la peña, a pesar de que sí le interesaría en vascuence si fuera de mayor calidad. Puede ser. Pero joé; se trata de la niña bonita de la imposición lingüística, y de 40 años sin reparar en gastos. Es el cañón Berta del etno-nacionalismo. Resulta completamente inverosímil que sean tan incompetentes, y que la calidad de la programación sea la causa.

Los responsables del desaguisado alegan motivos externos perfectamente verosímiles.

Iturbe se aferró a algunas justificaciones para explicar el mal momento, como que la forma de ver la televisión ha cambiado con la llegada de la TDT y las plataformas como Movistar, Netflix o HBO.

Claro que puede ser. El problema es lo que significa. Que vivimos en un mundo en el que el vascuence no le importa una mierda a nadie porque no sirve para nada. Y que estamos haciendo el indio. Literalmente.

Agradecimiento por la noticia:

Fuente, ElDiario.es: