Los alarmistas del clima están mostrando ahora comparaciones de modelos climáticos y realidad con mucha afición. Por ejemplo:

Que si ponemos el gráfico sólo, es esto:

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Y parece que los modelos van de cine. Las mediciones de termómetros de superficie van justo un poco por encima de la media de los modelos. Y se ve muy bien por qué hasta hace poco (como 2012  – 2014) no les gustaba comparar los modelos con la realidad. ¡Porque la realidad se estaba saliendo del margen de los modelos!

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El truco es que ahora acaba de haber un El Niño de los fuertes (como el de 1998), y eso sube espectacularmente la temperatura global.

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En la media de los modelos no se refleja El Niño, porque como no se puede predecir, cada uno lo tiene en un momento diferente (si es que lo tiene) y en el promedio desaparecen. Y entonces, si quieres hacer una comparación modelos realidad, o no la haces en el momento de El Niño, o comparas dos situaciones en El Niño de similar fuerza.

Destacamos los dos Niños fuertes (1998 y 2016), y vemos cómo el de 1998 se salía del margen de los modelos por arriba, y el de 2016 se queda poco por encima de la media.

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¿Eso quiere decir que los modelos van muy bien, o querrá decir que van francamente más calientes que la realidad? En todo caso habrá que esperar unos pocos años a que se estabilice después del arreón del El Niño.

Nota: El “escenario” de los modelos que usa el gráfico (RCP 4.5) es de muchas menos emisiones que las que hay, pero en 2016 no se nota todavía en la temperatura. Es para emisiones futuras.

Y luego hay otra cuestión importante. Lo que miden con termómetros y con satélites está empezando a ser incompatible. O los termómetros están midiendo efectos no climáticos (por ejemplo, urbanización), o sus ajustes y correcciones son un cachondeo, o hay algún problema con los satélites. O hay un problema con el entendimiento del clima. Porque un calentamiento debería notarse más en la altura a la que miden los satélites, y las mediciones dicen lo contrario.

En principio, la medición desde satélites es mucho más adecuada. Porque están midiendo algo global (las garitas de termómetros nunca se pensaron para eso) y porque el “efecto invernadero” ocurre en la troposefra a media altura – y de ahí se traslada hacia abajo.

Según los satélites, vemos esta comparación modelos / realidad.

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Este es el gráfico que solemos poner, con una media de cinco años – que es lo típico para ver una tendencia sin demasiado vaivén. Pero le podemos añadir la media anual (en rosa) para hacer lo mismo que el gráfico de los alarmistas.

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También podemos señalar los dos El Niño fuertes:

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En este caso los modelos usan el escenario de emisiones más alto (RCP 8.5), pero ya digo que todavía no hay diferencia entre los distintos escenarios. Son para el futuro.

Resumiendo. Termómetros de superficie y satélites están empezando a contar películas diferentes, incompatibles. Los dos van más fríos que los modelos. Los satélites, mucho más fríos.