El cuento de Navidad, que siempre hacemos de osos polares, este año se adelanta.

Luego se ofenderán porque les llame kindergarten.

El Weizmann Institute tiene una larga historia de investigación y descubrimiento enraizados en la misión de fomantar la ciencia para el beneficio de la humanidad. En paralelo, educa a una parte sustancial de la cima científica israelí, y promueve la cultura científica en las escuelas y entre el público. [Weizmann about –>]

También piden dinero. Este es uno de los carteles que usan al efecto. Y como mucho de ciencia no tiene, debemos suponer que se trata de su idea de cultura científica. Falsedad manifiesta; emoción; exageración; y metáfora. Vaya, ciencia kindergarten.

El oso (la tierra) está triste, y nadie dudará que es por el “cambio climático”. Pero no está sólo, ni le falta compasión. Para eso está la niña tierna (la ciencia, el Intituto Weizmann), que le abraza y empatiza con él.

Pero no contemos en el kindegarten que los osos tienen una idea muy distinta de la ternura. Tierna es la carne, si joven. Como es el caso de la niña, efectivamente. Tierna.

El problema de la cultura científica kindergarten es que la niña crece. Y va al zoo. Y en la piscina de los osos se acuerda del cartel Weizmann. Un ataque de empatía insoportable. ¡Osito, osito! Abracemos al oso.

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Ya no es tan tierna como fue, pero sirve lo mismo.

Si los etarras pueden ser hombres de paz, ¿por qué no van a ser abrazables los osos polares? Kindergarten. O Ceniciencia.

Fin.

Fuentes.

WUWT, donde cuentan la historia de la foto, y más:

Instituto Weizmann:

Natur.bildene.no

Encantos por encomendas:

Susan Crockford:

Eat, wash up, repeat; eat, wash up, repeat…polar bears do it too!