Que nadie se me ofenda. A todo el mundo le importan mucho sus valores, que es precisamente por lo que se llaman así. El problema es que -tal vez- nos importan demasiado. Hasta el punto de estar convencidos de que deberían ser compartidos por los que no los comparten. Y eso, ese acuerdo, ni está pasando, ni tiene pinta de ira a pasar en el plazo de las vidas de los presentes. Conclusión: si creemos que algo debería pasar, y no pasa, nos frustramos. Y luego viene la melancolía; cuando no la violencia.

Gallup acaba de sacar un estudio muy interesante, con su serie histórica (1993 – 2016). Precisamente sobre este tema: ¿Están los americanos unidos / de acuerdo sobre los valores más importantes, o lo contrario. Es lo contrario, y va muy consistentemente a más.

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La breve inversión que hay en medio es por los atentados del 11 de septiembre, en 2001. En la última encuesta se ve una subida muy notable. Que coincide con mi teoría de que la campaña electoral Trump / Hillary fue en buena medida una guerra de valores. En una medida mayor que lo normal, quiero decir. Más explícita.

Podemos hacer las elucubraciones que queramos sobre por qué ocurre esa división, y sobre por qué aumenta. Y si es bueno, o es malo, blablabla. Pero ni podemos negar que aumenta, ni soñar que vaya a disminuir. Y eso debería llevarnos a sacar algunas consecuencias prácticas. Para la convivencia y tal. Por ejemplo, ¿qué pasaría si nos metiéramos los valores por donde nos quepan? Que no quiere decir que prescindamos de ellos, sino que dejemos de esperar que vamos a convencer / obligar a los demás.

Estoy pensando en Zapatero.

Ninguna fe puede imponerse a los ciudadanos. En un sistema democrático caben todas las creencias, pero los valores de ciudadanía son los que deciden libre y responsablemente los que representan a los ciudadanos.

¿Se entiende el problema a la luz de la encuesta? Los que representan a los ciudadanos cambian, pero los valores de la ciudadanía no siguen su baile. Ni el PP nos va a meter en misa, ni el PSOE nos va a hacer soñar en vascuence. No way. Y la división aumenta, claro.

También estoy pensando en Savater.

Yo siempre he procurado aclarar que a mí de la izquierda, que es lo que más he criticado, me molestan muchas cosas que hace y de la derecha me molesta lo que es. Esa es la diferencia que no logran entender nunca. [–>]

Yo no sé si los demás logran entenderlo, pero yo tengo el menor problema. Bueno, el problema es que sí lo entiendo, y muy bien. Resulta mucho más civilizado dejar ciertas molestias en la mesilla de noche, antes de salir a la calle. O lo que es lo mismo: ¿Que tal si dejamos de hacer política con lo que la gente “es”; o contra lo que la gente “es”? Por probar, digo. Igual hasta acababa molestándonos menos el “ser” de cada cual. Porque por el camino que vamos se empieza a intuir lo que puede pasar. Trump. Y el inevitable salto en la división. Y después de todo, tener menos molestias parece como bueno y razonable, ¿no?