Los periodistas, o muchos de ellos, están mordiendo el anzuelo que les han tendido los gobiernos. Hay que controlar la opinión que circula por internet. A parecer, en estas elecciones USA han descubierto que por Facebook circulan “noticias falsas” y que la gente las reparte entre sus contactos.

Entrecomillo “noticias falsas” porque, a pesar de que se está escribiendo mucho del asunto, sobre todo en USA, no consigo distinguir si se refieren a noticias que contienen falsedades, o se refieren a noticias u opinión salidas de “falsos medios de comunicación”. Que tampoco definen. El nombre que más se suele citar es Breitbart [–>]. Y suena raro, porque tiene un ranking Alexa comparable a El País o El Mundo, y muy superior al del ABC. Y además usa periodistas de carrera — si es que le quieren dar importancia a eso.

La impresión es que les preocupan más lo que consideran falsos medios de comunicación. La falta de control. David Simas, jefe de la oficina de estrategia política de Obama:

Hasta hace poco, las instituciones religiosas, las universidades y los medios de comunicación establecían los parámetros del discurso aceptable, e iban desde lo impensable, lo radical, y lo que es aceptable en política.

Y la idea es muy razonable. Si quieres tomar las decisiones políticas mediante un debate y competencia de ideas, necesitas marcar en alguna medida el terreno de juego. Porque no puedes discutirlo todo, todo el rato,  y empezando desde cero. Eso no sería una discusión, sino un ruido formidable. Y ruido por ruido, no gana el que mejores razones expone, sino el que más capacidad tiene de gritar. En general, o la izquierda cafre, o la derecha cafre. Pero cafre en cualquier caso, por definición de gritar.

La teoría es que el problema lo ha causado internet. En concreto, las llamadas redes sociales. Con Facebook a la cabeza. Y no sé por qué Facebook en concreto, porque no practico. No tengo ni idea de cómo le llagan al usuario las “fake-news” en Facebook. Por lo que veo, algo como esto:

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Sin el aviso de “fake-news”, claro.

Y la teoría se basa en la idea las “cámaras de eco”. Le haces más caso a lo que quieres escuchar, y no importa de dónde venga.

Parece curioso que no importe de donde viene. No es muy natural. La gente normalmente tiene muy en cuenta quién dice algo a la hora de decidir hacer más o menos caso. Solía ser muy distinto “lo dice el periódico”, que “lo dice el tonto del pueblo”. Y en el ejemplo de arriba, el muy claro WTO5NEWS.com -que nunca habías oído mencionar- no es funcionalmente distinto que el tonto del pueblo. ¿Por qué iba a hacerle caso nadie a WTO5NEWS.com — o siquiera leerlo?  (De hecho el medio ni siquiera existe [–>], pero tampoco vamos a esperar que el facebookero medio compruebe eso).

Yo creo que las dos fuentes que estamos usando lo aclaran bastante bien.

Kiko Llaneras en El País:

El ascenso de Facebook ha coincidido con la caída de credibilidad de medios tradicionales. En 2005 el 51% de los americanos tenía mucha o bastante confianza en los medios de comunicación, según Gallup. Desde entonces la confianza ha caído al 32%. El desprestigio es mayor entre los conservadores: sólo un 14% confía en los medios.

Si el desprestigio es mayor entre los conservadores, quiere decir que es menor entre los demócratas. Esta es la encuesta de la que habla (clic).

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Ahí no hay sólo un descenso notable de la credibilidad de la prensa. Hay un buen aumento del sesgo hacia la izquierda, tanto para los republicanos como para los independientes. ¿Es culpa de internet o de Facebook que la gente, y sobre todo la del centro y la derecha, no se fíe de la prensa? ¿No podría ser culpa de la prensa misma?

Obama citaba la universidad (la academia). Pero la universidad ha pasado en las últimas décadas de tener un sesgo hacia la izquierda de como dos a uno, a seis a uno. Y ese uno está mayormente en facultades técnicas, y en silencio. En ciencias sociales la desproporción se parece mucho más a doce contra uno. Eso no es un problema para Obama, por supuesto. Porque la izquierda tiene la verdad. Pero sí es un problema para los no-Obama, porque no se creen que la izquierda tenga la verdad. De hecho, lo observan.

Y respecto a las instituciones religiosas, un Papa de Potemos creo que lo dice todo.

También Obama lo dice todo, cuando se refiere al mismo problema:

“Idealmente, en una democracia, todo el mundo estaría de acuerdo que el cambio climático es consecuencia del comportamiento de hombre, porque eso es lo que nos dice el 99% de los científicos” nos dijo Obama. “Y entonces tendríamos un debate sobre cómo solucionarlo”.

…/…

“así que discutiríamos sobre los medios, pero habría una base de hechos que funcionaría para todos. Y ahora simplemente no tenemos eso”.

El problema es que Obama y el New Yorker [–>] están largando unas “fake-news” como la copa de un pino. Hechos falsos. Esto es lo que dice el 99% de los científicos, según la APS [–>]. Es a cuenta de la famosa dimisión de Hal Lewis por lo que llamó “el fraude pseudo-científico del cambio climático”.

La nota de prensa de la APS rechazó la caracterización de Lewis sobre el estado de la ciencia, afirmando:

“Sobre el cambio climático global, la APS puntualiza que virtualmente todos los científicos de reputación están de acuerdo en las siguientes observaciones: el incremento del dióxido de carbono en la atmósfera se debe a las actividades humanas; el dióxido de carbono es un excelente absorbente de infrarrojo, y por tanto su presencia en aumento en la atmósfera contribuye al calentamiento global; … En estos asuntos, la APS juzga que la ciencia está muy clara … A la luz de los significativos aspectos establecidos de la ciencia, la APS rechaza totalmente la afirmación del dr. Lewis de que el calentamiento global es un “timo” y un “fraude pseudocientífico”.

Por supuesto, la APS está mintiendo. No sobre lo que dicen todos los científicos respetables. Es cierto que lo dicen; pero eso también lo decía Lewis, que es muy muy respetable. Y todos los “negacionistas”. La crítica no era por esas dos afirmaciones irrelevantes, sino por considerar “incontrovertible” que cualquier calentamiento ha de causar un termagedón.

Decía Obama:

Una explicación del cambio climático de un Premio Nobel parece exactamente lo mismo en tu página de Facebook que el negacionismo de alguien pagado por los hermanos Koch.

El Premio Nobel Ian Giaever, también a cuenta de su dimisión de la APS por el cuento de cambio climático [–>]:

¿En la APS es OK discutir si la masa del protón cambia con el tiempo, y cómo se comportan los multi-universos, pero la evidencia del calentamiento global (el termagedón) es incontrovertible?

Merkel también lo tiene claro:

Merkel indicó que apoyaba medidas más fuertes para limitar estrictamente el discurso de odio en sus varias formas y descubrir nuevos medios para regular el complicado ecosistema de la información (y la desiformación) “online”.

Resumiendo. Puede ser que internet y las redes sociales hayan creado un “descontrol” de opinión pública, y con ello un ruido muy perjudicial e inmanejable. Pero también puede ser que una corriente de opinión haya invadido la prensa, la academia y las instituciones religiosas, y con ello estuviera creando una olla a presión al impedir el sano debate del resto de las idea que no tienen medio de expresión. En cuyo caso internet simplemente pasaba por ahí. Distinguir la causa del efecto no siempre es obvio ni fácil.

Fuentes.

El País:

New Yorker:

APS:

News Weekly:

WUWT:

Gallup: