Veamos la parte optimista. El cabreo cósmico del piji-progrerío es impagable.

trump-huff-p

No intentaré pretender que conozco qué tiene en la cabeza el ex votante “traidor” de Wisconsin, que ha saltado de Oabama al Payaso. Seguro que las explicaciones al uso tienen todas su punto y su parte de efecto. Pero voy a contemplar otra alternativa además. Idea que no me viene del cartel llorón del Huffington Post, pero me sirve.

– Who said: “Grab them by the pussy”.

– Over the first female president.

Son dos categorías morales. No tienen nada que ver con la política, ni con la gestión.

Trump no dijo lo del pussy en público; lo mismo que Bill Clinton no se las beneficiaba en público. Y beneficiar parece un acto francamente más consumado que manosear. ¿De qué va la historia? De que dijo. Alardeó, fardó. Cosa que habrá hecho alguna vez algo como el 90% de la población masculina. Y una proporción probablemente mayor entre los políticos y ejecutivos eficientes. Y que no miren para otra parte los académicos, que no tragamos. O sea, se trata de darle una lección al que hace algo que, aunque se hace, no se debería hacer. Por lo menos según el Huffington Post. Y eso es moral; no es otra cosa.

Lo mismo lo de la vagina como categoría ontológica. Una mujer que llega a, como si llegaran todas las mujeres. Ya somos iguales; que no es el caso, pero debería. Moral.

Y en frente …

trump-putin

… el terrorismo machista.

En serio. Pensad. Llevamos décadas de ingeniería moral progre sin oposición. Y todo el mundo pensaba, aparentemete, que la moral es como un gusto. Si te pongo los suficientes impactos visuales de Coca-Cola, tragarás Coca-Cola. Pero la moral no parece que funcione así. Y en la URSS no funcionó.

Hay muchos estudiosos que llevan tiempo hablando de la polarización de las elecciones, y este sería sólo el último ejemplo. Aumentando todo lo que se había conocido hasta ahora, eso sí. Y yo creo que esa polarización (muy cierta) viene de la moralización de la política. Moralización en el peor sentido de la palabra. Y por dos motivos. Por elevar a categoría de moral lo muy discutible (por ejemplo más o menos estado); y por usar la política para cambiar la moral, para guiar moralmente la sociedad. Que ciertamente es la forma más eficaz de cambiar la sociedad … si lo consigues.

En esto último hemos visto dos fases muy claras. La fase liberadora y la fase evangelizadora. La parte liberal consistió en dejar en paz al discrepante, al rarito. Hay mil ejemplos, pero pongamos el caso de Dios. Al principio los ateos estábamos prohibidos. Punto. Y si te pones tonto, cárcel. Luego nos despenalizaron. Y parecía un mundo que estaba muy bien. Cualquiera podía creer o no creer, y todos convivir. ¿Por qué no pudo ser aquella Arcadia Feliz? ¿Por que se tuvieron que empeñar los mamones de los ateos de élite en fastidiarles la vida a los creyentes (cristianos)? Porque hicieron del ateísmo una moral. Si eres creyente tienes una lacra, porque tu creencia provoca … (y pon aquí el conocido rosario de males imaginarios habituales).

Pero no es sólo Dios. Ser blanco es malo; ser hombre es malo; ser heterosexual es malo; ser de derechas es malo; ser realista (no creer cuentos) es malo; ser viejo es malo; ser rico es malo (salvo que seas de izquierdas); hacer tu propia fortuna es mucho más malo; ser individualista o competitivo es malo; etcétera. ¡Joder; hay más malos ahora que cuando eran los curas los que daban el coñazo!

Aunque también hay más frailes que antes. Toda la academia, toda la prensa, todo Hollywood, y su puta madre. Ese rollo anti-élite (muy peligroso porque sin una buena élite el circo no funciona), podría ser en realidad una lucha contra la ingeniería moral propiciada por la élite. Que sí, es básicamente una estrategia de la izquierda, pero que la derecha no limpia nunca cuando gobierna. Ni nunca la ataca por derecho; no se atreve.

¿Puede ser Trump un tío listo -a pesar de lo inarticulado- que ha visto ese hueco como posibilidad real? Podría ser. Su mensaje subliminal parece diseñado para atraer a los hastiados por la moralina posmo. Además, de una simpleza tal como para que lo entienda el más analfabeto. Les vamos a dar por saco a los frailes. Y se ha dedicado a exhibir en público todos los pecados de la nueva normativa moral. Yo creo que no se ha dejado ni uno.

Lo moral entra por imposición, y se libera -en buena medida- por lo grotesco. ¿Podría ser Trump un bufón adecuado? Yo me fiaría de los frailes, que son los que más saben del asunto. Y están de los nervios. Pero bien de los nervios. Les han dado un cachete en todo el morro, y por lo directo. Aunque igual sólo estoy tratando de verle lo bueno a lo preocupante.

Yo con don Pío: Una república … sin curas, ni moscas, ni carabineros. Quitad la moralina de la política. La sociedad sabe hacerlo por sí misma. Como también sabe cambiar sin que la dirijan.

Añadido (poco) posterior. Veo el discurso de Hillary, de aceptación de la derrota. Segunda frase:

No es el resultado que queríamos, por el que habíamos trabajado tan duro, y siento que no hayamos ganado esta elección, por los valores que compartimos y la visión que tenemos.

Yo creo que es lo que digo. Si ha luchado por unos valores que comparte con la mitad de la población, y que necesariamente están en contra de los valores que comparte la otra mitad, como presidenta su función principal hubiera sido intentar imponer esos valores a todos. Los valores no son neutros. Si crees que se debe hacer / pensar X, crees que todos deben hacer / pensar X. Que les den morcilla a los nuevos frailes.

Añadido posterior. Un periodista americano progre (Frank Bruni) que viene a decir lo mismo con otras palabras (clic para original):

frank-bruni