¿De dónde sacaría nuestro más estrafalario presidente la frase famosa? No creo que nadie se preocupe en indagar los procesos mentales de José Luís. Y será por eso que no he visto referencias al origen del viento posesor. Pero apuesto por un viejo mito ecologista. El indio de las praderas preocupado por el medio ambiente como contrapunto del blanco predador de la naturaleza.

Por ejemplo:

¿Cómo se puede vende o comprar el cielo? ¿Y la tierra? La idea es extraña para nosotros …  Cada parte de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada brillante aguja de pino, cada arena de la costa, cada niebla en la oscuridad del bosque, cada praera, cada insecto zumbando. Todos son sagrados en la memoria y experiencia de mi gente. … ¿Enseñaréis a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros? ¿Que la tierra es nuestra madre? Lo que ocurre en la tierra les sucede a todos los hijos de la tierra. Esto sabemos: la tierra no pertenece a hombre; el hombre pertenece a la tierra.

Muy bonito. Y francamente menos idiota que  la frase de Zapatero. Aunque bien pudiera venir de ahí — adaptada a las necesidades (y necedades) del genio. Cualquier ecolo la reconoce. ¡Es el discurso del gran Jefe Seattle! Se supone que como respuesta a la oferta de compra de las tierras de los indios Duwamish por parte del presidente Franklin Pierce en 1854.

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Foto: Wikipedia [–>]

¿Y que pasaría si no vendieron la tierra, como les exigían? ¿Hubo guerra? ¡Que va! El discurso famoso es un invento para un tele-drama de la ABC en 1971. Telebasura. Zapatero. El nacimiento del mito verde de los indios ecologistas. Pero la realidad es distinta del mito; sin contar con que son los ecologistas los que hacen el indio, y no al revés.

La versión más antigua del discurso es de treinta años después de pronunciado. Se publicó en el Seattle Sunday Star, el 29 de cotubre de 1887 [–>]. Hay alguna discusión sobre su autenticidad, y sobre si el dr. Smith estuvo presente en el acto, o lo recogió de terceros. Pero el caso es que sí tiene unas partes que recuerdan al mito ecologista, si tenemos en cuenta los distintos pasos creativos que ha sufrido. (Se conocen once versiones entre la de Smith y la de los verdes).

El caso es que los indios sí vendieron la tierra, para estupor de Zapateros. Y el discurso aparentemente real es mucho más bonito y verosímil.

Vamos a ponderar la propuesta, y cuando hayamos decidido os lo diremos. Pero, si aceptamos, hago aquí de esta la primera condición: Que no se nos negará el privilegio de visitar las tumbas de nuestros antepasados.

Cada parte de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada colina, cada valle, cada llanura y arboleda, han sido bendecidas por algún recuerdo querido o por alguna experiencia triste de mi tribu. Hasta las rocas, que parecen yacer mudas en solemne grandeza tomando el sol a lo largo de la costa tranquila, se estremecen con los eventos pasados conectados con el destino de mi gente. Y el mismo polvo bajo nuestros pies responde con mayor amor a nuestras pisadas que a las vuestras, porque son las cenizas de nuestros antepasados. Y nuestros pies desnudos son conscientes del toque  compasivo, porque el suelo está enriquecido con la vida de nuestros parientes.

…/…

De noche, cuando las calles de vuestras ciudades y pueblos estén en silencio y las creáis desiertas, estarán llenas con los espíritus que una vez las ocuparon y aun aman esta bella tierra. El hombre blanco nunca estará sólo, porque los muertos no están completamente desprovistos de poder.

Se parece a la memez ecologista más o menos como yo a un oso panda.

Pus no, mira, ZP. Pertenecía a los Duwamish. Y la vendieron.

Fuentes:

Satoshi Kanazawa

Seattle Sunday Star