Luisa Delgado

Me he enterado hace poco de que el ayto de Getxo de subvenciones por rotular en euskera y no en castellano. E una imposición similar a la obligación de rotular en catalán pero de una forma más sutil.

Siempre he pensado que el nacionalismo espanta el progreso económico. Estas imposiciones ahuyentan que limitan la falta de libertad ahuyentan a emprendedores. Al nacionalismo en realidad le da igual que gente emprendedora deje de invertir en el País Vasco por sus imposiciones aranistas porque para ellos eso es secundario. Prefieren crear país. Prefieren dar la sensación de que el País Vasco o Cataluña son comunidades diferentes al resto de España y así justificar la indenpendencia, aunque sea a costa de espantar a profesionales válidos que invierten y crean actividad económica. Para el nacionalismo solo existe lo vasco, pero lo vasco desde la óptica nacionalista y lo que se salga de ahí no tiene cabida aunque eso suponga riqueza económica, cultural, etc.

Da cierto asquito como muchos comercios o bares recién inaugurados se hacen llamar “xxx Berria”. De una forma indirecta se hace ver que la sociedad vasca ve mal a lo no vasco, que es una sociedad cerrada y xenófoba, que hay que hacerse perdonar para no ser señalado llamando a tu comercio con un nombre en euskera. Ya no es solo a los niños, también a las empresas.

Está bien claro que el País Vasco es un lugar muy antipático para el emprendedor, si a eso añadimos el miedo que perdurará durante muchos años debido a los revientanucas y a las bombas-lapa. Hay que ser muy miope para no verlo. Agradable solamente para el nacionalista.

Una muestra de este declive son la decenas de miles de jóvenes vascos que han emigrado a Madrid en las últimas décadas. Todos conocemos a unos en nuestras familias, círculo social o lo oímos. Pero llama la atención que esto no se comente nada públicamente. Hace 1 o 2 años se montó un escándalo fuerte porque Tubacex va a abrir una planta en Cantabria, pero no se dice nada de los muchos vascos que han invertido negocios en Madrid o las empresas vascas que están muy deslocalizadas en Madrid como BBVA o Iberdrola. Tal vez sea porque haya sido más silente aunque en mayores proporciones que lo de Tubacex, que solamente serían unas pocas centenas de puestos de trabajo y si llega a eso. Pero yo pienso que este silencio de este declive a que hablarlo públicamente significa reconocer este fracaso del nacionalismo. Reconocer que el País Vasco nacionalista es una sociedad áspera con lo diferente y es poco acogedor para el inversor. Este silencio(sobre la imposición nacionalista, éxodo de empresas vascas a Madrid) es fruto del miedo, pero el que nade lo manifieste no significa que no exista. No hay que ser muy listo que una sociedad que te obliga a llamar a tus hijos con nombres vascos para hacerse perdonar, te obliga a escribir con TX y no con CH, te obliga a tener complejos ridículos como decir Gasteiz y no Vitoria……está bien claro que no atrae así a gente como Elon Musk o Richard Branson.

Analizando sobre el tema, otra cosa que me llama la atención es esa necesidad que tiene el BBVA de demostrar su arraigo a la tierra. A Emilio Ibarra le he oído decir “somos un banco muy arraigado a nuestros orígenes”. Palabras muy políticamente correctas para justificar que la sede social continúe en Bilbao. Pero lo contradictorio que es que la mayor parte del BBVA se gestione desde Madrid. Mi opinión es que la sede social continúa en Bilbao tal vez por motivos fiscales pero también por ser políticamente correctos con la sociedad vasca por mucho que diga esas palabras rimbombantes. Ahora yo me pregunto: ¿Por qué los directivos del BBVA no reconocen pública y sinceramente que esta deslocalización se debe a que Madrid da mejores oportunidades para el BBVA que Bilbao? ¿Por qué no reconocer públicamente que Bilbao no compite con Madrid como centro financiero y que prefieren Madrid? ¿Por qué no echar la culpa de este declive de Bilbao como centro financiero al nacionalismo por no haber sabido hacer del País Vasco un lugar atractivo? ¿Es que el nacionalismo y la sociedad vasca no tiene de esto ninguna culpa? La respuesta es simple: miedo.

Dejo al hilo un artículo que habla de algo parecido pero en Cataluña y que es extrapolable al País Vasco:

http://www.eleconomista.es/firmas/noticias/7911739/10/16/Estan-perdiendo-competitividad-las-pymes-en-Cataluna.html