Luisa Delgado

He hablado otras muchas veces de señales que delatan la sumisión de la sociedad vasca ante el nacionalismo. Ahora quiero hablar de una nueva señal de sumisión que hay en la sociedad vasca pero que nadie lo menciona y que ocurre a nivel ciudadanos, o lo que para el nacionalismo vasco sería células carentes de individualidad y de derechos individuales pertenecientes a un todo Pueblo Vasco y éste en su conjunto sí los tendría.

Uno puede entender(mejor dicho resignarse de impotencia) que ante una banda de asesinos cobardes que la sociedad calle por miedo, no acusase a los pistoleros de asesinos en el pasado o incluso que uno se haga perdonar haciéndose vasco como el que más en una sociedad xenófoba haciéndose llamar Koldo y no Luis.

Pero me he dado cuenta de otra señal de sumisión que también me da mucho asco. Y es que cuándo un nacionalista haciendo alarde de su ideología nacionalista(como si por eso fuese superior o no tuviese otra cosa de la que enorgullecerse) dice a un dependiente “eskerrik asko”, el dependiente de turno responde “ez dago zergatik”. O si el nacionalista saluda con “egun on” el dependiente también con “egun on”. ¿Y por qué no puede responde el dependiente “buenos días” o “de nada”? ¿Por qué ese miedo a lo que el nacionalista piense? ¿Por qué esa continua bajada de pantalones ante los nacionalistas?

No es sumisión solamente ante unas instituciones públicas o ante una banda de asesinos, también es a un nivel de entre iguales a nivel de individuos. Si tanto dicen los nacionalistas que aquí se debería hablar euskera que debería haber libertad para hablarlo, también deberían comprender que la gente tiene derecho a hablar en español, incluyendo la libertad de pasar del paripé liberticida xenófobo y políticamente correcto de “eskerrik asko” y “agur”.

Lo más chocante de todo es que los agurmaníacos el único uso que hacen del euskera es para decir “agur” o “zer moduz”. ¿Pero no les gusta tanto el euskera? ¿Qué les impide habalrlo con más frecuencia? Si lo pienso más sospecho que no tienen un verdadero interés en el euskera, que lo hacen para hacerse notar, necesidad de ser reconocidos, de sentirse superiores y como grito de guerra para reforzar su pertenencia a la tribu. Y detrás de todo esto que acabo de mencionar hay una autoestima muy baja, de ahí esa necesidad de sentirse especiales y que los dirigentes nacionalistas se aprovechan de ello. Pero también pienso que hay otro motivo más abyecto, que es diferenciarse de los que no sean nacionalistas, señalar a los que no lo sean y una forma de presión social para que la gente se meta en la tribu nacionalista. Los nacionalistas lo han hecho de una forma muy sutil.

Me acuerdo hace unos meses de un bar que fue una cliente nacionalista y toda ufana dijo por todo lo alto “EGUN ON”. El camarero responde “buenos días”. La cliente le dice “no me has dicho bueno días”. El camarero la responde “yo contestaré lo que me da la gana”. La cliente nacionalista se quedó callada porque no era la respuesta que ella esperaba ni a lo que estaba acostumbrada. Yo ahí veo en esta nacionalista una necesidad de afirmación muy grande.

Y lo que hizo el camarero es lo que hay que hacer, no dejarse pisar y rebelarse. Ya está bien de vivir sumisos y es lo que los nacionalistas desean, ya que ellos tienen miedo a la libertad porque saben que con libertad ellos no pueden ganar. Si en vez de seguir el juego a los nacionalistas pasamos de esa bajada de pantalones se les parará la tontería a los nacionalistas de a pie de calle. Hay que empezar a perder el miedo a los nacionalistas poco a poco. Yo paso de seguirles ese juego tan infantil.