Gracias a  me entero de un estudio sorprendente, publicado (en serio) en Current Directions in Psychological Science (clic).

ideological-conflict-hypothesis

intolerancia-ideologias

La idea se puede resumir en esta cita:

La nueva “hipótesis del conflicto ideológico” ... sugiere que al tratar el conservadurismo como una ideología caracterizada distintivamente por la intolerancia, los científicos sociales han pasado por alto enteramente el fenómeno de la intolerancia “progre” (liberal en USA), y, ciertamente, la psicología “progre” en general. En el mejor de los casos, este resultado nos proporciona una visión de la ideología que sólo es medio completa. Sólo al ampliar nuestro foco podemos capturar la complejidad psicológica completa de la ideología política y la intolerancia, lo que significa no preguntar solamente cuándo y por qué son intolerantes los consevadores, sino también preguntar lo mismo sobre los progres.  Conseguir este foco más amplio puede requerir la colaboración con investigadores de perspectivas ideológicas y teóricas distintas.

Han llevado a cabo tres estudios midiendo la intolerancia de “fachas” y “progres”, con el resultado de que son iguales. Y les parece sorprendente, porque hasta ahora … décadas de investigación en psicología social y política habían demostrado que los conservadores políticos se muestran más intolerantes hacia una variedad de grupos que los progresistas políticos.

Parece que el estudio realmente interesante no es medir la intolerancia relativa de “fachas” y “progres”. Cualquiera no perturbado por una ideología ve que son iguales, sin ninguna necesidad de investigarlo.

Lo que sí habría que investigar es por qué la psicología se ha pasado décadas “demostrando” lo que no existe, y contando un cuento de buenos y malos. Que supongo que debe ser cierto; dan ejemplos:

La mayor intolerancia de los conservadores se ha atribuido a que los conservadores fueran menos sofisticados intelectualmente, y más “cerrados” que los progres (Hodson & Busseri, 2012; Jost, Glaser, Kruglanski, & Sulloway, 2003; Sibley & Duckitt, 2008). La noción de que los conservadores están más predispuestos hacia la intolerancia va de la mano con la creencia igualmente prevalente de que los “progres” (liberals) son más tolerantes hacia otros grupos (Farwell & Weiner, 2000), que resulta en lo que ha dado en llamarse el “prejudice gap” entre “progres” (liberals) y “fachas” (conservatives) (Chambers, Schlenker, & Collisson, 2013).

O sea, que se habían creído su propio cuento. Pero le llaman “ciencia”. Con un par.

Es bastante impresionante. La “ciencia” se dedica a investigar, no una función con su dinámica, como la ideología; sino que mira los problemas de los “fachas” y las virtudes de los “progres”. Tal cual. Y era bien fácil. No hay más que mirar qué es, o qué hace una ideología. Una ideología en general, sin nombre. A huevo: conjunto de asunciones sacadas de la gorra que sirve para proporcionar una falsa explicación más o menos coherente de la realidad. Y te basta con ver esa operativa para apostar que la intolerancia está incrustada en la ideología. Si tienes que creer un cuento, tienes que ser intolerante con lo que jode el cuento. Sólo así puede funcionar. La intolerancia va en el diseño.

¿Cómo se les puede escapar algo tan obvio a los “científicos”? Los autores de la “nueva” hipótesis lo apuntan, aunque edulcoradamente. Pero sin eufemismos, el truco es base de pensar que su ideología no es ideología, sino verdad; y lo de los demás es prejuicio. ¡Estaban mirando la intolerancia de los otros desde su propia intolerancia! Ciencia psicológica, le dicen. Décadas y décadas.

Veo otro problema de base:

Conseguir este foco más amplio puede requerir la colaboración con investigadores de perspectivas ideológicas y teóricas distintas.

Primero había que demostrar que pueden colaborar. Luego habría que tener una proporción razonablemente equilibrada de “perspectivas ideológicas” en la academia. Y no hay, ni de coña. Ni puede haberla. A los académicos les interesa el estado grande y poderoso (es de lo que viven), y eso ya una perspectiva ideológica en sí misma. Y luego que si quieres llamar “ciencia” a lo que haces, necesitas empezar por un método que inutilice tu propia perspectiva ideológica. Que puede no ser fácil en según qué materias; pero si no lo consigues tampoco será “ciencia”. No deberías ni empezar hasta no estar seguro que cuentas con un método que te impide engañarte a ti mismo.

Fuentes:

Pablo Malo

Sage Journals