Parece que los paleo-antropólogos, cuando ven una serie de temperatura, entienden lo normal. Y cuando ven esta serie de Zachos et al 2011, entienden que cuando el clima era más cálido (derecha) variaba poco, y al enfriarse aumentó el cambio climático.

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La temperatura es la líneas de abajo, más gruesa. (La de arriba es otro rollo, un filtro para capturar las ciclos de Milankovitch). El tiempo va de cuatro millones atrás (dcha.) hasta el presente (izqu.)

Hay unos antropólogos con una idea distinta del motivo del aumento del cerebro en nuestros antepasados. No sería porque hubiera un cambio climático, y eso derivara en un cambio por ejemplo de bosque a sabana. Según ellos, eso daría unos antromorfos cambiando de especialidad, pero manteniéndose en el nuevo nicho concreto. No tendría por qué resultar en que los mismos bichos ocupen más nichos. Que es lo que se ve. Y entonces plantean: ¿Y si se trata, no de una adaptación a un cambio climático, sino de una adaptación a un clima más variable en general? El artículo es interesante, y recomiendo.

Y usan el gráfico de Zachos et al de esta forma:

variability-selection-climate

Claramente están viendo lo que hay. Mayor cambio climático según el clima se enfría. Que es lo que todos los climatólogos esperaban antes de que les entrara la manía del CO2 y la calentofobia.

A la hipótesis le llaman de la selección de variabilidad. No sería la selección a unas nuevas condiciones, sino la selección de ser capaz de adaptarse a situaciones climáticas variables. Vaya, ¡al cambio climático! Y si fuera así, eso que tanto odiamos ahora sería lo que nos ha hecho ser lo que somos. Pero fue porque el clima se enfrió, no porque se calentara. Cuando era calentito variaba poco, y no hacía falta invertir en grandes cerebros. Una vida más fácil.

Como aquí no nos gustan los gráficos, hemos hecho un par de ellos para ver si se nota lo que dicen. Sacando el tamaño de los cerebros de esta imagen del artículo.

Chart of Brain Size Increase and Greatest Climate Fluctuation

Pero en vez de usar la serie de Zachos, usamos la de Lisiecki y Raymo, que es de cinco millones de años en vez de 65. Y porque ya la tenía a mano.

Igual no se entiende nada. Explico. El tiempo va de derecha a izquierda, como en el de arriba. La temperatura va en azul. El tamaño de los cerebros de vuestros abuelos, en rojo, está invertido. Cuanto más bajo, más cerebro.

En este primer dibujo, la temperatura lleva un filtro de 10.000 años. Se nota mucho la variabilidad.

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A primera vista se puede pensar que cuanto más frío más cerebro. No es así; es cuanta más variabilidad más cerebro. Lo que pasa es que la variabilidad aumenta con el frío, y da la impresión de ser a tramos, cuando se alcanzan ciertas cotas.

En este, con un filtro de 100.000 años, se ve mucho más la temperatura media, y es menos clara la variación. Pero se ve mejor que cuanto más crecen los cerebros, al final (izquierda), no ha aumentado el frío, sino la variabilidad.

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Las tres rayas verticales marcan hitos de tus antecesores. La primera a la derecha, los australopitecos. Lucy y compañía. La del medio, el género homo. La de la izquierda, heidelbergensis.

Ahora podríamos pensar que si el CO2 tiene tanto efecto como piensan los alarmistas (no tiene pinta), volveríamos a una época sin cambio climático. Y tal vez nos hagamos tontitos de nuevo. Pero entonces que no hablen de cambio climático, sino de clima estable. Además, no parece muy probable. Hemos complicado tanto las cosas con la civilización que no tiene pinta de que nos vaya a empezar a sobrar la inteligencia, sino al contrario.

El mensaje. Tontos o listos, lo que vemos en la temperatura de la tierra y en una configuración de los continentes y otras circunstancias similares a ahora, es que cuando hace más calor hay menos cambio climático. Cosa para la que tampoco hacía falta mirar millones de años atrás; basta con la mitad de cien mil. En este último cuadro, el tiempo va a lo normal; de izquierda a derecha.

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