Este es un ejemplo típico:

Por supuesto que nunca contestan. O casi nunca, porque acaba de salir un estudio que muestra palmariamente lo que la pomada considera “evidencia empírica”. No le llaman así; le llaman “evidencia científica” y “hechos”, pero se usa en el mismo sentido.

El estudio se basa  en un “experimento”bastante simple. También bastante inútil, porque no hay nadie que no sepa la respuesta antes de llevarlo a cabo y medir el resultado. Quieren medir cómo afecta la “nueva información” a la gente, según su grado creencia en el Calentamiento Global Acojonante. Y para establecer las categorías (digamos alarmistas y escépticos), les cuentan que “muchos científicos” han dicho que para 2.100 la temperatura en USA subirá al menos 6ºF, y les piden su propia estimación. Las respuestas de la tropa son muy variables, y la media les da 5.6. Y así dividen, según las respuestas:

6,3ºF Creyentes fuertes en el CGA (alarmistas).

5,9ºF Creyentes moderados en el CGA.

3,6ºF Creyentes débiles en el CGA (escépticos)

Por una parte es un buen planteamiento. Se ajusta mejor que lo normal a la discusión científica de verdad, que versa sobre cuánto calentamiento puede producir el CO2. Entre tan poco que no se podría notar dentro del “ruido” de la variabilidad natural, y nos vamos a achicharrar. Por otra parte es completamente alucinante que llamen una “información” sobre el sistema climático, o una “evidencia científica”, a la noticia de que “muchos científicos digan” algo (es literal).

El siguiente paso es darles “nueva información”. En dos grupos; la mitad de la población en cada uno. La población es algo mas de 300. A la mitad les dan “buenas noticias” y a la otra mitad malas. Y el resultado (¿sorpresa?) es que las “malas noticias” cambian la opinión de los creyentes fuertes (alarmistas), pero no la de los débiles (escépticos). Esto es, los alarmistas se alarman más; y los escépticos se muestran indiferentes.  Mientras que las “buenas noticias” producen el efecto inverso y más o menos en la misma medida. Lo que lleva, inevitablemente, a una polarización de la población. Cada nueva “información” separa más la opinión de alarmistas y escépticos.

Del estudio:

The results suggest that exposure to varied scientific evidence about climate change may increase polarization within a population due to asymmetrical updating

Nota: Creo que es muy adecuado el término “alarmista”: el que espera malas noticias y se alegra cuando llegan.

Lo llamativo es la “evidencia científica” que les han dado. A cada mitad de la población, una de estas dos “informaciones”.

– A los que les dan “buenas noticias” les dicen que asuman que recientemente “algunos científicos prominentes” (literal) han “re-evaluado la ciencia” (literal), concluyendo que la situación es mejor de lo que se pensaba porque “se proyecta” (literal) que la temperatura subirá sólo entre 1ºF y 5ºF.

– A los de las “malas noticias” les dan la versión contraria. Entre 7ºF y 11ºF.

Y ocurre la polarización. Cada uno se queda con lo que le apetece, despreciando lo que no le gusta. ¡Pero es que les han dado opinión, o hipótesis, no “evidencia empírica”, ni “hechos”! Y la sorpresa no debería ser que cada uno refuerce la opinión que ya tiene. Eso es lo que venimos haciendo desde las cavernas, y no hay nadie que lo ignore. Se llama ser humano. Lo que sí debería ser un sorpresa, y acojonante, es que haya tantos académicos y la pomada en general, que confundan opinión, y modelos, y “proyecciones”, con la realidad o con evidencia científica. Porque lo dicen “algunos científicos prominentes”. Ni aunque fueran todos los “científicos prominentes”, que no son.

Creo que por fin he descubierto la “evidencia empírica” que dice @Egocrata que niego. Y tiene razón; la niego. El único problemilla es que no se trata de “evidencia empírica” ni en la peor de las pesadillas.

Fuentes:

WUWT:

New York Times (uno de los autores del estudio):

El estudio: