Esto sí es un paso adelante. Ya hemos salido de los atascos, o de los principales.

No, no da igual que se trate de ideología que de religión, ni de coña. El motivo del rechazo a meter “religión” como derecho fundamental valdría lo mismo para ideología, si “ideología” tuviera el mismo problema. Por ejemplo, el machismo cabe dentro religión, y el burkini es un ejemplo inmejorable. Incluso el ecologismo. Vacas sagradas y cerdos impuros son normas ecológicas. Pero no caben dentro de “ideología”.

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Imagina un fiesta histórica en el pueblo. En una campa determinada, los productores locales de vino organizan una cata de sus caldos para darlos a conocer a la peña. Incluyendo el morbo de un concurso y sus premios. La Fiesta del Vino. Y ahora llegan las asociaciones de Alcohólicos Anónimos y de Monjitas Contra el Alcohol, a montar sus tenderetes de zarzaparrilla. Y a dar ampliamente por culo a los alegres bebedores.

– Oigan, amables aguados; váyanse ustedes a otra campa. O elijan otro día para SU fiesta. Porque esta es la Fiesta del Vino, y no la Fiesta del Sobrio. Ni queremos aquí sus tenderetes, ni su simbología, ni su cara de amargados.

– No me pueden impedir participar, porque la sobriedad es una ideología, y por tanto un derecho fundamental. Y por tanto en un espacio público ustedes no lo pueden discriminar.

Consejo de Estado de Francia:

– No; la sobriedad no es una ideología política, y el ayuntamiento puede organizar una Fiesta del Vino sin que les den por culo los intransigentes puritanos. Nada impide que los puritanos haga su fiesta, en su lugar.

Pero si metemos las religiones y los dioses por medio, la cosa cambia. Por ejemplo, si en vez Alcohólicos Anónimos o Monjitas Contra el Alcohol, los que llegan a dar por saco son los Hermanos Musulmanes.

Alicia desde el Consejo de Estado de Francia:

– De ningún modo se puede discriminar a una religión en el espacio público. No le puedes impedir a los mahometanos que participen en la Fiesta del Vino, para joder la Fiesta del Vino.

Y Marod añade:

Sí, a la subjetividad del bebedor, los que combaten el bebercio le pueden estar fastidiando. Pero como me fastidia a mi el que se pone a hablar por el móvil a mi lado (me jodo, tú).

Pues no, Marod y Alicia, queridos. Tenéis dos problemas muy gordos.

1. Estáis pensando con etiquetas. Como los idiotas (IYI) de Taleb. Con perdón; todos somos idiotas alguna vez. Cuando hay funciones por medio no se puede pensar (operar) ignorando las funciones. Cuando hay sistemas (ej.: Fiesta del Vino), los componentes del sistema probablemente no explican la función. Una Fiesta del Vino no es para que yo pueda beber. Eso lo puedo hacer todos los días, sin necesidad de una Fiesta del Vino. Una Fiesta del Vino es para que haya un ambiente general inducido por el vino, con sus consecuencias. Y un porcentaje suficiente de intolerantes amargados contra el vino -y no es necesario que sean muchos- se cargan ese ambiente. Hemos jodido la función, porque hemos jodido el sistema.

2. Estáis haciendo la diferencia de que los intolerantes pueden joder la Fiesta del Vino, o no, en función de que la disculpa de su intolerancia sea una divinidad imaginaria, o sea una simple moralidad civil. Si tiene un Dios, la intolerancia vale. Es un derecho fundamental. Y si no, no. Cosa que debería ser inconstitucional en sí misma (NPI), pero en todo caso es inmoral en nuestra sociedad laica. Se mire desde donde se mire.

Y el efecto de la confusión de una constitución idiota es que nunca podrá existir un evento público (no privado) en suelo público (no privado), con un propósito (función), si no les gusta a los intolerantes. Con la única condición de que se trate de una intolerancia derivada de un Dios. Que da la casualidad que siempre es el mismo maldito Dios del mismo maldito desierto. Aparentemente, hoy, el único Dios intolerante del globo. O por los menos de Occidente — a juzgar por la experiencia.

Nota: un evento con un propósito (función), o un sitio con un propósito, ya es una discriminación en sí misma. El que no está con el propósito, no está en el sitio adecuado. Pero el que está manifestándose contra la función, está jodiendo el sistema.

Conclusión: Los intolerantes (si lo son por religión), tienen la victoria asegurada. Porque los no intolerantes pueden ir a los eventos de los intolerantes, sin joderlos. El que bebe puede no beber (salvo patologías). El que no bebe, no puede beber. Y la Fiesta del Vino se acabó. Nassim Taleb lo explica con claridad:

Es estúpido. Es la quintaesencia de la estupidez. Pero es peor. Es estúpido en un sentido muy determinado; va contra el núcleo de la trama y la estructura de nuestra sociedad. De cualquier sociedad no intolerante, en realidad.

Otra confusión:

– Pero como me fastidia a mi el que se pone a hablar por el móvil a mi lado (me jodo, tú).

Nadie ha establecido el derecho fundamental a hablar por teléfono gritando junto a una oreja ajena.

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marod-idea-no-impide

Añadido: Otro gallo cantaría si “religión” estuviera definido funcionalmente. ¿Quieres dar una protección especial al hecho religioso? Tal vez por aquello de la conciencia, y poner limites a la intrusión del poder en ese jardín. Perfecto. Mira:

Religión: Divinidad + oración + templo + manifestación pública puntual.

Y ya está. Eso es lo que tienen todas las religiones, y muchas sólo tienen eso. No hace falta más para proteger el “hecho religioso”. Una cosa es proteger la religión (una función), y otra es proteger todos los casos y todas las circunstancias a los que alguna cultura llame religión, con todas sus morcillas añadidas al hecho religioso propiamente dicho.

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Nota. Creo que NO puedo prometer (otra vez) que este será el último de la serie burkini: