Señores, la situación está atascada. Mucho. Y no es que esté atascada antes de unas terceras elecciones seguidas, sino -por la pinta que lleva- también después de las cuartas, y las quintas, etc. O cambian de estrategia los chimpancés, o se hartan los votantes de alguno de los tres partidos en cuestión, al cabo de no se sabe cuántas elecciones. O tenemos bloqueo permanente, que no estoy muy seguro qué tiene de malo. Con la diarrea legislativa que acostumbramos un descanso parece el paraíso. Sólo cabría mejorarlo haciendo que las leyes caduquen, y en vez de no aumentarlas conseguiríamos disminuirlas.

Vale, es cierto que alegan problemas gordos por no presentar un techo de gasto a la UE, y por no aprobar unos presupuestos nuevos. Pero para eso no es necesario un gobierno de verdad; parlamento hay. Sólo que uno de los partidos se niega (también) a esa solución.

Llegados a este punto tal vez convenga recordar que existe una solución para situaciones similares. Y es muy conocida, puesto que viene de la noche de los tiempos. Un sorteo, y al que le toque la china que se joda. Tiene además el consuelo psicológico de que el chimpa proyecto de macho alfa no habría cedido frente a sus competidores, sino que sería cosa de la suerte.

sorteo

Podría funcionar así. Lo que se comprometería a hacer el que le toque la china.

Si es el PSOE:

– Mini abstención técnica en segunda convocatoria.

Si es Ciudadanos:

– Votación a favor en segunda convoctoria.

¡Coño!, no vale si el PSOE no hace también su mini abstención técnica.

Si es el PP. Tiene dos alternativas:

– Aparcar a la marianidad en el cubo de la basura.

– Aceptar que el parlamento apruebe el techo de gasto y los presupuestos.

Es interesante, porque no sólo hemos encontrado una solución, sino que hemos aprendido algún detalle de interés. El bloqueo no es cosa de tres, sino de dos. Y se puede resolver simplemente jugando a la china.

juego-de-la-china

La mejor solución, en mi opinión, seria que la china le toque al pelma de Rajoy, y que elija seguir en el machito pero permitiendo que el parlamento haga lo que tiene que hacer, y perfectamente puede hacer.  Y darnos la fardada de un invento político — más allá de los clásicos guerrilla y pronunciamiento. El bloqueo permanente. Si lo conseguimos trasladar a las autonomías hacemos la operación completa. Pero mejor con caducidad de las leyes añadida. Las que de verdad fueran necesarias (ya se sabe, urgencia o interés general) lo arreglarían los parlamentos. Lo mismo resulta un buen invento. O por lo menos una poda de las buenas. Higiene paisajística.

Que se lo piensen. Porque si pretenden seguir elección tras elección hasta que al primero de ellos se le cabreen los sufridos votantes, la china le puede tocar a cualquiera. Pero sería una china mucho peor. Mucho.

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