#LET es una etiqueta de Twitter bajo la que se reúnen los liberales que llamo “alegres”. Por alegres quiero decir ideologizados; donde ideología es un conjunto breve de axiomas más o menos coherentes entre sí, sacados de la gorra. Como están sacados de la gorra y no de la realidad, produce chorradas. Invariablemente. Y las chorradas producen cafres y frikis, porque esa es la única forma de defender supuestos axiomas contra la realidad. Vamos a ver un ejemplo de hoy.

Parece que la principal institución de los liberales “alegres” es el Instituto Juan de Mariana. Y hoy nos regala un combate en Twitter. Lanza una etiqueta para que los loros se pongan a repetirla, y así alcanzar una notoriedad efímera y totalmente dentro de su propia burbuja. La etiqueta es la parte que dice , que es clicable y sirve para leer seguidas todas las chorradas que se les van ocurriendo a los loritos. No lo han inventado ellos; es una estrategia que siguen todos los ideologizados — de la ideología que sea. Un puto coñazo para los demás.

Y así empieza su guerra particular el Instituto Juan de Mariana.

La chorrada es mayúscula. Que el capitalismo liberal se base en la experimentación descentralizada no significa que el estado no innove. Lo mismo que si me rasco la nariz no significa que no tenga también un grano en el culo.

Y a partir de ahí tienes a todos los loritos repitiendo incansablemente que , cuando todo el mundo puede ver desde fuera de su burbuja que el estado innova frecuentemente. Por poner un ejemplo idiota y muy visible, el velcro es un invento del estado (la NASA), que usa todo Dios, casi todos los días. O la internet (DARPA). O el cohete Apollo, que desarrolla el estado (la NASA), a partir de otra innovación de otro  estado (el cohete V2 de von Braun).  En realidad hay tantos ejemplos, y tan visibles, que da vergüenza explicarlo. Y ninguno de esos inventos hubiera ocurrido sin el estado (cohetes a a la luna), o hubiera sido más tarde y más caro (velcro), o hubiera sido -si acaso- con patentes privadas en vez de protocolos de dominio público (internet). O sea, peor.

Y cuando se lo discutes y se lo explicas a los loros, unos te salen con que es “mi opinión” (¿”mi opinión” hace que internet la creara Microsoft?); otros con que leas a Bastiat (¿Bastiat puede hacer que los hechos dejen de serlo?); y otros salen con que el asunto tiene matices. Acojonante, porque si tiene matices y no pones los matices, lo que aseguras es el no entendimiento. ¿Esa es la versión “liberal” de la comunicación, el ahorro de los matices?

Y el asunto está en los matices, por supuesto. Lo de que “el estado no innova” no es algo ni matizable, ni discutible; es una falsedad que está a la vista, que es obvia para todos, y por tanto la etiqueta es -objetivamente- una chorrada.

Lo malo del asunto es que detrás de eso -pero detrás, no delante- sí hay una discusión razonable. Y además, necesaria. El estado puede estar gastando burradas alucinantes en supuesta innovación que no innova una mierda, o que innova de manera muy ineficiente. Hace falta mirarlo. Pero la mejor manera para conseguir que eso no se mire jamás es ponerse a largar la chorrada de que el estado no innova. Porque la gente de fuera de la burbuja ideológica en cuestión lo que hace es salir corriendo ante las chorradas. Coño, mira, un liberal; esos idiotas que dicen que el estado no innova. Y se acabó toda posibilidad de discusión racional.

Toda esta historia viene de un documento del Instituto Juan de Mariana, enlazado en el “tweet” de muestra del principio. Donde NO demuestra que el estado no innove. Todo lo que hace, y muy mal, es intentar demostrar que algunos inventos achacados al estado (iPhone y Google), no son achacables al estado. Discutiendo algunos argumentos que algún economista ha dado en alguna parte, pero dejando atrás muchos hechos incontrovertibles (ARPANET, VLSI projetc). El argumento es erróneo, pero aunque fuera el caso de que el estado no ha favorecido, y mucho, la aparición de iPhone y Google, tampoco podrían decir que el estado no innova. Hay muchas más innovaciones estatales. Y la primera es el estado moderno.

De hecho, la internet como invento, que es del estado, era sobre todo un gran invento antes de que ninguna empresa privada metiera ni un dólar en ella. Sí, iba muy despacio, pero no tenía que circular toda la morralla que circula ahora.  Y la velocidad es una mejora sobre un invento, no es el invento. Después ha seguido siendo un gran invento a pesar de la iniciativa privada, y defendiéndose de ella. Y no hay más que ver lo que intentó Microsoft (después de no creer inicialmente en la internet): apropiarse de sus protocolos. Si lo hubiera conseguido, hoy sería otra cosa. Mucho peor, y para nada “de todos”.

Resumiendo. Los chicos #LET pueden tener algunas buenas razones. Las tienen. Pero lo que han conseguido es ocultar esas buenas razones para inundarnos de chorradas. Todo un éxito. Ahora tiene que venir el camión de la basura a recogerla.