Una entradilla rápida a cuenta del libro que mencionamos ayer [–>].

La universidad de Córdoba habla en su web de los monumentos de la ciudad. Clic.

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Las tres líneas rojas señalan tres fallos gordos.

– No puede ser la tercera mayor mezquita del mundo, porque es una catedral.

– Abderramán I no fue califa, sino emir [–>]. El primer emir independiente de Córdoba (756). El que fundó el califato fue Abderramán III en el año 929 [–>].

– La mezquita no fue construida simplemente “en el sitio” de la antigua basílica visigoda de San Vicente, sino a partir de los materiales de la basílica, convenientemente destruida por Abderramán para utilizarlos [–>]. También sacó material para su construcción de otros monumentos romanos y visigodos derribados en Córdoba.

Algunos cristianos se sienten ofendidos por el estropicio de incrustar, en el medio de la antigua mezquita, la construcción posterior para hacerla una catedral más impactante . Yo mismo, que también soy cristiano aunque sea ateo.

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Si lo hubiera hecho hoy, sin duda hubiera respetado el edificio sarraceno tal y como estaba. Con el uso que fuera. Y el caso es que funcionó de esa forma como catedral, aparentemente sin mayor problema, entre 1.238 y 1.523. Pero si nos ponemos a protestar de la reforma de una mezquita por los intolerantes fachas cristianos, convendría no olvidar el arrasamiento previo de la basílica visigoda (550 – 786) por parte del tolerante islam del ejemplo mundial de convivencia.

Al principio la convivencia funcionó en forma de un pacto de capitulación (si te rindes no te mato), en el que el conjunto de la basílica se dividía en una parte para el culto musulmán y otra para el cristiano (714). Duró 72 años. Después llegó la fase de convivencia de arrasar; aquí sólo una mezquita, y lo de su culto mejor que lo hagan en su casa en privado, y sin que el público lo note. Y mientras no hayan desaparecido del todo los cristianos -que es la idea- les dejaremos poner una iglesia fuera de las murallas, para que no se diga que no tienen ni un sólo templo. Pero que ni se les ocurra poner una cruz que se vea desde la calle, que nos ofende. Y va a ser obligatorio que se pongan señales distintivas en la ropa; no vaya a ser que toquen el aljibe del que bebemos agua los musulmanes, y lo contaminen sin que nos demos cuenta. Y que no lloren por ello, porque todos sabemos que en este plan no pasará mucho tiempo antes de que haya desaparecido el último cristiano de nuestro califato. Desparecido por emigración, por reconversión, o a cuchillo. Sólo es una situación provisional, transitoria. En fin, la convivencia; tú sabes.

Vale, todo esto es relativamente normal para la época.  Y en la nuestra; sólo hay que mirar lo que pasa en la Alianza de Civilizaciones. Es mucho mejor no perder las guerras. Lo que manda cojones es el cuento de la Universidad de Córdoba. En el sitio de. Un sitio donde -al parecer- había un solar libre, casualmente en la mejor zona de la ciudad, y que no se sabe por qué se llamaba basílica de San Vicente Mártir [–>].

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