Plantea Rodrigo Tena en el blog ¿Hay Derecho?

El resumen sería que Brexit nos muestra que no se puede poner la negociación antes de la consulta, porque no se sabe lo que se vota. Y propone cambiar el orden de la Clarity Act, en ese sentido. No es un mal argumento, y señala un problema real.

A botepronto (pm) …

Hace un poco raro llamarle “a la canadiense” cuando no tiene nada que ver. ¿Porque se negocian algunas cosas? ¡También lo hicieron en Escocia!, y nadie le llama “a la canadiense”. ¿Por exigir una mayoría reforzada? Pues deberíamos llamarle “de mayoría reforzada”. O “Referéndum Tena”, o “Versión Española”, o lo que sea que no produzca tanta confusión.

La Clarity Act no puede producir una empanada mental como la del Brexit, porque al mencionar concienzudamente todos los puntos que hay que negociar -vaya, estableciendo la obligación- los pone encima de la mesa. Los brits al votar no eran conscientes de que Brexit tiene muchos significados diferentes, y de que inevitablemente algunos no le iban a gustar al que votara Brexit. Eso no puede pasar con la Clarity Act porque el problema queda demasiado visible.

La propuesta de definirlo todo antes de la consulta tiene dos partes. La del tipo de “mayoría necesaria, plazos, cuerpo de electores, preguntas admisibles, etc” es igual en la Clarity Act. Inevitablemente. La de “plazos, cuestiones fiscales, régimen fronterizo, periodos transitorios, etc” tiene bastantes problemas. (La CA cita: “incluyendo la división de los activos y deudas, cualquier cambio en las fronteras de la provincia, los derechos, intereses y reclamaciones territoriales de los Pueblos Aborígenes de Canadá, y la protección de los derechos de las minorías.)

El problema que le veo es el principio que se sienta. Con el “Referéndum Tena”, España es divisible. Eventualmente. Con la Clarity Act, no. Se limita a señalar que puede darse un problema que aconsejaría contemplar la posibilidad de la división (si se llega a un acuerdo). ¡Pero no la contempla antes de tener el problema! En España, con la “versión española” pasaríamos de no poder saber si tenemos un problema -porque preguntar está prohibido- a tratar de resolver el problema antes de saber si lo tenemos. Y sobre todo, a establecer que España es divisible; o sea, provisional.

Entiendo los argumentos del autor. No son no razonables. Pero yo creo que faltan elementos. El principal -tal vez- es que la CA consiguió dos cosas. Quitarles las ganas de referéndum a los separatas, y quitarles el principal argumento (el “principio democrático”). La “Versión Tena” es tan diferente que no se me ocurre ningún motivo para pensar que fuera a lograr el mismo efecto. Y hay otras formas de hacerlo, como la planteada en el libro La Secesión de España, bases para un debate desde el País Vasco.

Tena tiene varios artículos más, también muy buenos, sobre Clarity Act:

Iremos haciendo colección de propuestas para que la sección quede completa. De momento conocemos estas versiones españolas, ordenadas por fecha de aparición.

Versión Ruiz Soroa (o de ley procedimental)

1) No necesita reforma constitucional previa, porque usa la vía de una “ley procedimental”.

2) Las Autonomías que contengan ” entidades territoriales componentes de relevancia política estructural según su Estatuto” no pueden decidir como conjunto, sino cada cacho por su cuenta.

Versión Santiago González (o de naciones a la carta)

También llamada de “naciones a la carta”:  comenzaría un proceso negociador en el que la provincia (Comunidad Autónoma) secesionista debería reconocer el mismo derecho a una parte de sí misma que prefiriese permanecer ligada a la Federación, una Barcelona que quisiera seguir siendo española, por ejemplo.

Versión Rodrigo Tena (o de orden inverso)

1) Necesita reforma previa del artículo 92 CE (referéndum consultivo).

 2) Cambia el orden del proceso, de forma que se negocian las consecuencias de la secesión antes de la consulta.