Me encantan estos nuevos partidos políticos fantásticos; paridos y dirigidos por intelectuales pero con comportamientos -en algunos momentos decisivos- como de niño de teta. UPyD, y ahora Ciudadanos.

Pongamos la versión cínica, a ver si lo pillan. Imaginemos que ninguno de los cerebros de C’s cae en la tentación de pensar en algo diferente del interés del partido. O sea, nada de bien común, ni ética, ni leches. Navajeo y tira para adelante. E imaginemos también que no evitan las pulsiones más primarias y feas, como el odio. Y tendríamos que estarían condicionados por dos objetivos. Un odio fortísimo a Rajoy, que les ha hecho la puñeta con el canto del voto útil, y el amor desmesurado al poder de todos los animales que se dedican a la política. ¿Qué postura les convendría adoptar tras estas elecciones?

Parece clarísimo. ¡Apoyar la candidatura de Rajoy como presidente del gobierno! O sea, de momento un gran al lamelibranquio de plastilina, y antes incluso de que este abra la boca. Y las condiciones las dejas, de momento, en nebulosa. Regeneración blablabla. Hasta que el cuerpo electoral haya digerido que la formación de gobierno está a huevo y no hay ningún impedimento mayor para un pacto. Rajoy y Arriola encantados, porque ven que se van a comer a Ciudadanos — que su obsesión básica.

Y cuando llega el momento de la firma sacas la parida de la chistera. La primera medida del nuevo gobierno va a ser eliminar la inmunidad a todos los españoles, menos el Rey; eliminar la posibilidad de indulto a todo cargo público y a todo condenado por llevarse pasta pública; un agravante gordo a todos los delitos económicos cuando el dinero es público; y quitarle los indultos al gobierno, y dejarlos en manos de un organismo judicial independiente, elegido a sorteo entre los jueces.

Esto no quita el resto de medidas que Ciudadanos considere conveniente pactar. Jueces, educación, controles independientes, lo que sea. No sería más que un navajazo de última hora, por sorpresa. Pero se trata de un navajazo que le corta el cuello a Rajoy, sin quitarle la silla. Demostraría que el voto “inútil” era exactamente el voto más útil que había. Y dejaría a todo el choriceo del PP (y de PSOE) a los pies de los caballos. Y más espectacular; le dejaría a Rajoy completamente con el culo al aire. Como la esencia y compadre de toda la corrupción. Vaya, como lo que es. ¡Luis, sé fuerte!

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El PP tendría imposible negarse a esa medida con una explicación razonable. También tendría imposible explicar por qué no la ha aplicado él por su cuenta, sin necesidad de los alicientes externos del voto inútil. Y es un mensaje que no necesita ninguna labor especial de venta, porque todo el mundo lo entiende a la primera. Riverita le habría metido un gol espectacular a los chorizos.

Por decirlo más claro. No hace ninguna falta llamarle chorizo, y hasta es contraproducente. Es mil veces mejor mostrarlo como tal sin usar el adjetivo.

Todos los objetivos quedarían cumplidos. Tanto los confesables como los inconfesables. Y después de la firma que Rajoy no podría evitar, la pregunta más impertinente: ¿Mariano, quién decías que ha ganado las elecciones?

Pero parece garantizado que se empeñarán en hacer las cosas al revés. No, no, y no; haciendo del compadre mayor del choriceo una víctima. Y sobre todo, haciendo de antisistema. Manda narices que no hayan aprendido la lección de Brexit.