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Se le achaca a Churchill la frase de que el mejor argumento contra la democracia es una charla de cinco minutos con un votante medio. Y es verdad; la cita y el argumento.

Los felices ingenuos piensan que eso es un problema. Como si el mundo no hubiera avanzado. Digo, en el sentido de cambiar, no de mejorar. Y no se dan cuenta de que si Sir Winston pensara hoy en el mismo asunto de los puntos delicados de la democracia, probablemente cambiaría la frase. Apuesto:

El mejor argumento contra la democracia es una charla de cinco minutos con un diputado medio.

La broma del Brexit, con todos sus quebraderos de cabeza, lo está demostrando sobradamente. Pero no lo voy a contar, porque alguien ya lo ha hecho de forma insuperable en un comentario colgado en el Financial Times. Es acojonante, porque aunque parezca de coña es una descripción muy literal de la situación. De la situación ahora; en cinco minutos puede haber cambiado. Me limitaré a traducir.

A ver si lo pillo.

El líder de la oposición hizo campaña para quedarse en la UE, pero secretamente prefería la salida. Así que su partido ha hecho una votación no vinculante para avergonzarle y que dimita, de forma que algún otro pueda liderar una campaña para ignorar el resultado del referéndum no vinculante — que mucha gente piensa ahora que sólo era gente cabreada tratando de fastidiar a los políticos porque estos no han hecho nada por ellos.

Mientras tanto, el hombre que hizo campaña por irse de la UE porque pensaba que una derrota le daría el liderazgo del partido, accidentalmente ganó. Y arruinó cualquier posibilidad de conseguir el liderazgo, porque el hombre que pensaba que no podía perder, lo hizo — pero dimitió antes de hacer aquello que decía la votación.

El hombre que siempre pensó que sería el siguiente líder, hizo tan mal la campaña que todo el mundo pensó que estaba mintiendo cuando dijo que la economía se iba a dar la torta. Y estaba mintiendo; pero torta, hubo. Este, en cambio, no ha dimitido. Pero, como el hombre que perdió y el hombre el hombre que ganó, tampoco puede ser líder. Lo que quiere decir que la mujer que discretamente luchó para quedarse en le UE, pero siempre dijo que quería irse, probablemente será la líder en vez de ellos.

Lo que significa que tiene la misma postura que el líder de la oposición, pero por las razones opuestas. Y la oposición todavía no se está oponiendo a nada porque su líder no está escuchando a su partido. Que no está escuchando a su país. Que no está escuchando a los expertos, y posiblemente no presta atención a nada. Pero es igual, porque ninguno sus oponentes quiere realmente hacer aquello sobre lo que iba la votación, así que no hay nada sobre la mesa a lo que oponerse.

Y si nadie hace la cosa que la mayoría de la gente les pidió que hicieran, será antidemocrático. Pero si alguien llega a hacerlo, será horroroso.

¿Está claro?

Esto es un trabajo de copia y pega, pero espero que te alegre el día.

Y lo he copiado de nuevo, perdón; es que he escupido café sobre la pantalla.

Por supuesto que este fenómeno no es exclusivo del Brexit, ni del Reino Unido. La genialidad de Cameron sólo ha hecho que se note más. Como un efecto lupa. Pero nos puede servir para darle nombre. Y así poder distinguir entre una Democracia Churchill, en la que básicamente sólo los votantes son idiotas, y -por arte de magia- de la suma de idiotas sale la sabiduría; y la Democracia Brexit, en la que la magia no ocurre y los idiotas eligen a idiotas para representarles.

rodriguez-peligro

El comentario debe estar siendo lo  más popular del periódico en este momento. Fuente:

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