homs-comision

Francesc Homs, afamado cerebro catalán y primero de lista electoral de los herederos del más honorapla Jordi Pujol, propone una comisión parlamentaria para tratar el “tema catalán”. Y lo presenta como uno de los elementos a tener en cuenta, o negociar, de cara a una investidura. Dando a entender que eso es lo que exigirá [El País –>].

Juega con ventaja, claro. Con tanta ventaja que incluso alguien como Homs puede meter un gol con una jugada tan improbable. La respuesta ha sido la esperable en España. Automática; esto es, sin pensar.

– Potemos: No hace falta comisión, porque la mejor solución es un referéndum, como los de Escocia y Canadá.

En Escocia no tenían ninguna constitución que necesitaran cambiar de cara a un referéndum y una eventual secesión. En Canadá sí. Y por eso en Canadá hubo, no ya una comisión parlamentaria, sino un pronunciamiento previo del Tribunal Supremo, la comisión parlamentaria que según Potemos no hace falta, y una votación en el Parlamento que produjo una nueva ley. La Clarity Act. Lo que no hubo en Canadá, a resultas de todo este proceso, es lo que los marxistas bananeros afirman que sí hubo. Un referéndum.

– PSOE: No hace falta una comisión  para tratar el “tema catalán”, porque con su propuesta federalista se soluciona el problema territorial.

Acojonante, porque nadie conoce su propuesta federalista. Se sabe el nombre, “federalista”; y exactamente nada más. Nunca han explicado la propuesta. Pero el PSOE debe creer que los nombres solucionan los problemas. La magia de las palabras. Y por supuesto, como ellos tienen una solución, ya no hace falta un procedimiento para compararla con las soluciones de los demás.

– Ciudadanos: No hay que hacer concesiones a los independentistas, que sólo quieren “mantener un caldo de cultivo que no se corresponde con los problemas de los ciudadanos”.

Tan acojonante como los anteriores. Los problemas de los ciudadanos son los que te diga yo. No hace falta discutir eso. Discutir es un caldo de cultivo.

– PP: Se ha cerrado a toda posibilidad de hacer una consulta, y a que se modifique la Constitución.

Curioso, porque una comisión para tratar el “tema catalán” es un lugar muy adecuado para explicar precisamente eso. ¿Cuál es el problema?

Gol de Homs y de los separatistas, también según relato de El País [–>]:

Si una propuesta tan modesta como crear una comisión ni tan solo es contemplada ante una investidura, querrá decir que no quieren ni hablar. Será interesante ver la respuesta. Solo pretendemos un abordar con serenidad el debate. Estar a favor de esa comisión no obliga a nadie a renunciar a su posicionamiento, solo a estar dispuesto a hablar de las cosas. No tiene sentido admitir que la cuestión catalana es uno de los grandes puntos de la agenda española y no trasladarlo a un debate específico en el Congreso.

¿Quien es el guapo que puede discutir eso? No hay forma.

Lo más deprimente es que una comisión parlamentaria sería el procedimiento ideal para destrozar el secesionismo. Que es lo que hizo la Clarity Act en Canadá. Porque el “tema catalán” no puede ser el tema catalán — mientras no seamos niños de teta. Será el tema “democracia”; el tema “derecho de secesión”; el tema “naciones a la carta”; el tema “¿cuáles son exactamente las naciones de la hipotética España Plurinacional?”; el tema de “¿quién roba a quien?”; o el tema de por qué lo que sirve para dividir España no sirve también para dividir Cataluña (o lo que fuere). En realidad todos esos temas ya están muy bien desarrollados en el proceso que llevó a la Clarity Act canadiense. Y ese es el motivo por el que esa ley no produjo ningún referéndum — aunque lo regula.

La idea de Homs es buenísima, pero para aplicarla en contra de lo que quiere Homs. Porque podría parar el secesionismo antes de ponerse a regular un hipotético referéndum. Sirve para poner lo absurdo encima de la mesa, bien visible. Eliminando la niebla del sentimentalismo cizaña de kindergarten, que es el único campo donde juegan a gusto los separatas. Y también Potemos, pero esa es otra cuestión.

Hemos creado un tabú absurdo. Absurdo, porque los tabúes pueden ser útiles en caso de una mayoría aplastante, pero nunca lo son en el caso de una mayoría muy dudosa — o peor. Se lo estamos dando hecho. Si consideras que el mero debatir formalmente es crear un “caldo de cultivo”, estás declarando que crees tener perdida la discusión. Y manda cojones, porque es una discusión que está a huevo.

Otras entradas sobre la Clarity Act.

Y sobre la secesión de Cataluña (clic):