Noticia: Se espera que el Reino Unido retire su demonización de las grasas saturadas.

grasas-saturadas-ricas-ricas

Nota: el pingajo verde es de adorno. Paisaje.

Eso sí era un “consenso científico” y no las pavadas del cambio climático. De hecho, tan consenso, que nadie necesitaba medirlo con falsos estudios para hacer una cuantificación imaginaria. Porque no sólo no había discusión sobre el efecto negativo de las grasas saturadas (las ricas) sobre el riesgo de ataque al corazón, sino que nadie discutía que no hubiera discusión.

Cuando hablan de “la ciencia”, siempre citan organismos (burocracias) de nombres pomposos. Mira, mira.

World Health Organization,[2] American Dietetic Association,[3] Dietitians of Canada,[3] British Dietetic Association,[4] American Heart Association,[5] British Heart Foundation,[6] World Heart Federation,[7] British National Health Service,[8] United States Food and Drug Administration,[9]  European Food Safety Authority[10] Canadian Heart and Stroke Foundation,[47] National Heart Foundation of Australia,[49] National Heart Foundation of New Zealand [50] World Heart Federation, [7] Irish Heart Foundation[51].

Igual que lo del clima, tú. Pero a pesar de tanto consenso y tanta vaina, la prensa británica  saca la noticia de que el gobierno del Reino Unido ha ordenado re-examinar su consejo a la población  sobre las grasas saturadas …

… en el contexto de recientes meta-análisis que muestran la falta de una asociación significativa entre las grasas saturadas y los problemas cardiovasculares.

Quieto, no corras. Esto hay que pensarlo después de leerlo. Es muy aleccionador. Metaanálisis. Dos; uno de 2014 y otro de 2015. No se trata de estudios nuevos. Se trata del examen cuidadoso de un gran conjunto de estudios perfectamente conocido y que no tienen nada de nuevos. No han aparecido datos que no se conocieran. Los mismos datos pueden producir el consenso de todas las academias y burocracias prodigiosas sobre la maldad intrínseca de un tipo de alimentos, o pueden producir el metaanálisis que lleva al gobierno británico a considerar si conviene tirar tal consenso a la basura.

Ejemplos en la prensa:

Los alarmistas climáticos, y los campeones de la divulgación científica periodística, dirían (dicen) que esto es una actitud “anticiencia”. En realidad es su exacto contrario. Una actitud pro buena ciencia. Porque ciencia mala hay, y a patadas. Varios estudios sugieren que la mayor parte de lo que se publica. (El lector que quiera enlaces, que los pida, que ahora no tengo tiempo).

El problema es fácil de entender. Desde la 2ª Guerra Mundial, la investigación científica se hace con financiación abrumadoramente pública. La deciden los gobiernos. También son los que financian las academias y burocracias prodigiosas. Los gobiernos se dedican al poder. Y el poder es cambiar la conducta de la gente. Pero no puedes cambiar conductas en el sentido de que hagan lo que quieren, porque eso ya lo hacen ellos solos. Es una apuesta muy razonable que el mayor orgasmo de un hijo de zorra bastarda que se dedica a la política, porque no sirve para algo de fuste, consista en saber que muchos millones de pringados se privan de lo que les apetece, por su culpa. Debe ser el no va más. Y el exacto contrario del malvado empresario. Cuyo objetivo es proporcionarles lo que quieren, a los mismos millones de pringados privados de placer por los políticos.

El último párrafo sólo es un brochazo, claro. El esquema de la cosa. Pero hay gente que lo ha estudiado con mayor profundidad. Recomiendo …

science-on-the-verge

El título hace alusión a la película de Almodóvar. Como cata, copio un párrafo de la introducción.

policy-based-evidence