Este personaje secundario de la película de terror es menos conocido que los protagonistas. Aunque debe sonar, porque son frecuentes sus apariciones más o menos marginales en escena. El guión dice que el metano es un gas invernadero unas 25 veces más potente que el CO2, y que de momento apenas se nota porque hay mucha menos cantidad. Pero la situación va a empeorar. Porque en el suelo del Ártico, que de momento está congelado (permafrost), hay cantidades ingentes de metano. Y se puede esperar que un calentamiento vaya descongelando ese suelo y liberando el metano que contiene. En un ciclo diabólico que representa como una bomba de tiempo. Más calor -> más metano; más metano -> más calor; más calor -> más metano; … … … -> apocalipsis o termagedón.

Que eso ocurra en todos los interglaciares no les dice nada. A pesar de que el anterior era más cálido que este, de momento. Tampoco había permafrost antes de las glaciaciones, y la temperatura no debía ser mucho mayor que en los interglaciares como el que estamos, [–>].

La novedad es que Swenny et al se han decidido a medir esa bomba de tiempo. En Barrow Alaska, y para los últimos 30 años. Como durante ese tiempo ya ha habido un calentamiento muy notable en la zona de Barrow (3,5ºC), han medido la relación entre la temperatura y el metano en el aire. Para ver si se nota el ciclo diabólico, o bomba de metano. El título lo dice todo:

Our results suggest that even the observed short-term temperature sensitivity from the Arctic will have little impact on the global atmospheric CH4 budget in the long-term if future trajectories evolve with the same temperature sensitivity.

También le ponen números fáciles de entender. Con lo que han visto, las emisiones de metano actuales aumentarían en un 1,5% hacia 2.080 — por causa del deshielo del permafrost del Ártico.  Y el efecto teórico de ese aumento del metano en la temperatura global es simplemente inapreciable. Vaya, con la propia teoría del IPCC.

Añadimos la precaución de siempre, que los alarmistas no usan jamás. Un estudio sólo es un estudio, y ni de coña tiene por qué representar la realidad. Pero las mediciones siempre son un indicio mucho más fuerte que las imaginaciones. Por lo que conviene, al oír la expresión bomba de tiempo del metano [–>], preguntarse si la alarma viene de mediciones … o si acaso viene de la imaginación.

Esa es una de las claves principales de este cuento. Ya ha habido calentamiento global — por el motivo que sea. Así que antes de hablarnos de los horribles males que ocurrirán, sería conveniente que mostraran los horribles males que (no) ocurren con el calentamiento que hemos visto. Y lo que ya sería la pera es que hablaran de los evidentes beneficios que sí han ocurrido. Pero también se entiende que es difícil vender periódicos con buenas noticias.

Fuente, con más detalles e interés, Knappenberger y Michaels en WUWT: