Viejecita nos informa [–>]: ya estamos en la fase de prohibición de libros.

Primera estación, Portland.

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Decisión unánime del consejo de Escuelas Públicas de Portland. Prohibir libros “negacionistas del cambio climático”. En la que el material educativo que se considera “negacionista del cambio climático” es el que se puede imaginar:

Es inaceptable tener en nuestras escuelas libros de texto que extiendan dudas sobre la causación humana o la urgencia de la crisis.

Un montón de materiales de texto son como espesos con el lenguaje de la duda, y evidentemente “la ciencia” dice otra cosa.

No queremos a los chicos de Portland aprendiendo material cortesía de la industria de los combustibles fósiles.

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Es muy difícil tener una muestra más clara de que la educación  de los niños y adolescentes está, básicamente, en manos de asnos redomados. Por ejemplo, bien pudieran estar prohibiendo la presencia de la revista Science entre el material escolar, cuando se trata de una de las publicaciones científicas más cabalmente alarmistas que hay. El 25 de mayo publicaba (clic) …

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Los resultados no sólo apuntan a un pasado más nublado, sino que también indican un futuro potencialmente más frío: Si el clima de la tierra es menos sensible al aumento de los niveles de  CO2, como este estudio sugiere, las temperaturas futuras podrían no subir con la rapidez que se predice. [–>]

¿Y qué es lo que se predice? Es difícil saber lo que quieren decir con la expresión “la ciencia”, y hay que ser un buen asno para usarla. Pero se puede calcular que el IPCC sí debería ser “la ciencia” para esta gentuza de la educación. Y el IPCC da como rango más probable un calentamiento entre 1,5ºC y 4,5ºC por doblar el CO2. Y lo daba antes de conocer este estudio que, al contrario de los que usa el IPCC, es ciencia seria. Viene del CERN.

Es peor. Ese rango tan amplio del IPCC viene de distintos “conocimientos”, que son incompatibles entre sí. La parte alta, de estudios antiguos; de estudios alucinantemente imprecisos de “paleoclimatología”, que representan un sistema climático distinto; y de modelos climáticos (imaginación). La parte baja (1,5ºC – 2,2ºC) viene de los estudios más recientes que usan mediciones de termómetros.

Toda la parte reciente de estos estudios (desde Aldrin 2012) ya expresa serias dudas sobre  la idea de una crisis “urgente”. Pero son mediciones y cálculos hechos con la teoría del IPCC, que no incluye el conocimiento del estudio de Science citado arriba. Si lo tienen que considerar en sus cálculos, la “no urgencia” sería más que patente.

La solución al problema es evidente. Prohibir Science en las escuelas. Y aunque no es precisamente fácil imaginar que el CERN es “cortesía de la industria de los combustibles fósiles” (en realidad lo pagas tú), siempre podemos convencernos de que los científicos del estudio están comprados por Big Oil. O algo así. Tiene que ser, porque mira esta frase del artículo que estamos comentando:

Los científicos (no”la ciencia”), que están de acuerdo en que el CO2 y otros gases de las actividades humanas están calentando le tierra, no están de acuerdo en lo sensible que es el planeta a estos cambios.

Dibujito para los asnos del sistema educativo (de Portland, pero no sólo): Si el clima es muy sensible a esos cambios, podría pensarse en una crisis urgente; si es poco sensible, no hay manera de pensar en una urgencia.

Esta es la recua que nos “educa”. Es cierto que en Oregón son asnos especialmente “verdes”, pero, ¿alguien piensa que en España no lo son?