Hay un ambiente de “naranjifobia” en parte del sector -digamos- fuera de la izquierda. Basado en un agravio comparativo que ven entre el trato que da Ciudadanos al PP, y el que da al PSOE. O más concretamente, a Rajoy y a Tóntez. Arcadi Espada, siempre brillante, lo expone de forma muy clara y sucinta. Lo único malo es que se lo cree.

Ayer, donde Ana Rosa, explicaba el portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, que su partido jamás apoyará un gobierno presidido por Mariano Rajoy. ¿Por qué? Porque se trata de Rajoy. El obstáculo no son las intenciones, el programa, la letra, en fin, del Partido Popular. El obstáculo es el hombre. La argumentación ad hominem es detestable en el ejercicio de la lógica, y una de las peores falacias escondidas en torno de los argumentos. Y en política no pierde nada de su carácter letal. Es sorprendente que C’s la utilice ahora, ellos que conocen con tanta crudeza hasta qué punto ha funcionado en su Cataluña de origen el veto ad hominem, la persecución al margen de las ideas y del debate democrático. Pero es sorprendente también por razones políticas: parece obvio que esa actitud de C’s favorecerá el repliegue orgulloso, defensivo, de votantes del Pp que tal vez habrían dado el voto a C’s, convencidos de que se trata de un partido racional y moderno, capaz de llegar a acuerdos por el texto de las políticas y no por sus encarnaciones más o menos simpáticas.

Yo no estoy de acuerdo con esa postura de C’s, pero es por motivos estéticos, no lógicos. Y el argumento no es lo que dice Espada. No es un “argumento ad hominem”

De Wikipedia [–>], sin ir más lejos:

Una falacia ad hominem tiene la estructura siguiente:

  • A afirma B;
  • hay algo cuestionable (o que se pretende cuestionar) acerca de A;
  • por tanto, B es falso.

Pero el argumento de Ciudadanos tiene esta otra estructura, nada similar.

  • Ciudadanos quiere atacar la corrupción en la política. (Te lo puedes creer, o no, pero es un punto de partida válido).
  • Innumerables hechos confirman que Rajoy nunca ha hecho nada contra la corrupción en su partido, pese a proclamar lo contario. (Cierto).
  • Por tanto Rajoy no es alguien del que C’s se pueda fiar para atacar la corrupción en la política. (Conclusión estrictamente cierta, y que se desprende de las premisas).

Por no mencionar el problema de firmar un acuerdo con alguien que ha incumplido espectacularmente su acuerdo más sagrado: las promesas electorales.

Arcadi no da una. El “argumento ad hominem” consiste en deprestigar a alguien, y demostrar que su porposición es falsa a través de ese desprestigio que no tiene nada que ver con la proposición. Pero aquí el desprestigio viene de las acciones de Rajoy, que están directísimamente relacionadas con lo que afirma. Sus acciones y sus afirmaciones son estrictamente incompatibles. Por ejemplo: Luis, sé fuerte. Que en cualquier país “decente” hubieran finiquitado la carrera política de un campeón de ese calibre.

Ni idea de si esa acción de C’s “favorecerá el repliegue orgulloso, defensivo, de votantes del PP”. Puede que sí. Pero aquí lo relevante sería cuántos de los que han votado, o pueden votar al PP, son “votantes del PP”. Y más importante: ¿cuántos son “votantes de la Marianidad”?

El presumible objetivo último de Ciudadanos es muy legítimo, aunque la forma no es muy guapa. Descabezar al PP, al que Mariano ya se ha encargado de quitarle cualquier cabeza con ideas o principios, y así comerle buena parte de la tostada. Pero es que lo está provocando el PP, con un muerto viviente como puntal (y todo) del partido.

¿Y con Tóntez, por comparación? Bueno, Tóntez nunca ha escrito -Luis, sé fuerte-. Que se sepa. ¿Quién es aquí el tonto de verdad? ¿El que escribe lo que no se puede escribir, o el que evita hacerlo? Y Chaves y  Griñan están desaforados, precisamente … ¡por Ciudadanos! Y Potemos no tiene Canal Sur, precisamente … ¡por Ciudadanos! No entiendo ese supuesto desequilibrio.

Seguro que hay muchos motivos para que muchos estén descontentos con Ciudadanos. Yo mismo los tengo. Pero este no es uno de ellos. Imposible desde lo “racional y moderno”, como propone Espada.