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Era evidente hace mucho tiempo, y no hacía falta ni medirlo. Cuanto más sabe la gente sobre el supuesto problema del Calentamiento Global Acojonante, menos se lo cree. Si no, ¿por qué iban a tener los alarmistas esa obsesión por silenciar a los discrepantes? Les insultan; les atacan; les impiden publicar; les expulsan de las universidades; de los medios de comunicación; les denuncian e intenten encarcelar; y nunca les invitan a esas estupendas tenidas del cambio climático, que generalmente ocurren en sitios como París, Cancún, o Bali, y jamás en sitios como Baracaldo.

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¿Vamos a pensar que es porque son trogloditas por naturaleza? Esa es una propuesta de pensamiento mágico. Quien que no coincide con mi opinión, “es” algo raro. Digamos que tiene una “ontología” disfuncional. Por ejemplo, es un troglodita. Pero es que si lo planteas así, troglodita eres tú. El pensamiento mágico es una característica muy troglo. Así que es mucho más fácil (más probable) plantear que su horror por el debate racional, y por silenciar al discrepante, viene de algo sistémico. Algo tan sencillo como que sus datos y argumentos no pasan la criba de la crítica.

No hace falta la ontología; con la dinámica basta y sobra. Y así se explica que mayor conocimiento tienda a suponer menor preocupación por el Calentamiento Global Acojonante. Pero son incapaces de entenderlo. Y no por inteligencia, sino porque no les conviene.

El primero en ponerlo sobre la mesa fue Kahan (2012). Los alarmistas vendían la idea de que si la gente no abrazaba masivamente la alarma del clima, era porque se trata de un asunto demasiado complejo — que no muchos entienden. Pero Kahan se puso a medirlo, y encontró lo contrario. Cuanta mayor cultura científica y matemática, o sea mayor facilidad para entenderlo, el “problema” no produce más preocupación, sino -si acaso- menos.

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Le buscaron una solución muy brillante a la aparente paradoja. Los de mayor formación científica padecen una mayor “polarización cultual”, alega Kahan. Y la polarización evita que el conocimiento produzca lo que debería producir. Miedo.

No entraremos a analizar la fantasía. No nos afecta. Implicaría que los alarmistas lo son por tener una mayor “polarización cultural”. Y es indiferente lo que motive a sus críticos. Porque lo que importa es lo que dicen, no lo que les motiva a decirlo. Vaya, mientras no creamos que “la ciencia” es un estado de opinión.

La novedad es que ahora han salido unos nuevos campeones criticando lo de la “polarización cultural”. Aseguran que Kahan midió mal el conocimiento científico, y midió mal la cuestión cultural. Esta última, por hacerlo sólo en USA, que -dicen- es un caso particular. Y con el conocimiento hacen una gimnasia digna de los mejores fuegos artificiales. Separan el conocimiento en dos apartados. El conocimiento sobre lo que aseguran “los científicos” (el supuesto consenso), y el conocimiento sobre por qué aseguran “los científicos” lo que aseguran (the biophysical dimensions of climate change). Y entonces encuentran, ¡tachán!, que sólo el segundo conocimiento produce una menor preocupación con el cambio climático. Acojonante, porque sólo el conocimiento de por qué piensan unos científicos lo que piensan, es un conocimiento científico. Lo otro, saber que piensan X, sin saber por qué, es un conocimiento sociológico.

Imagina:

– Sigue habiendo un calentamiento acojonante, porque el mar en volumen se sigue calentando. Nada menos que 30 x 1022 julios en sólo 60 años. ¡Nos vamos a achicharrar; ese calor saldrá del mar y nos comerá! (Conocimiento de lo que afirman esos científicos).

– Errr … sí. Lo que pasa es que si te metieran un julio por el ojo, ni siquiera te enterarías. Ese calentamiento tan acojonante supone exactamente 0,09ºC en 60 años. Y medido en su mayor parte con cuatro barcos que sumergen termómetros en el agua, en algunos sitios ocasionales. Peor; para salir del mar, sólo lo puede hacer calentando el aire en 0,09ºC. Sería imposible que lo notes. Ni aunque tarde miles de años en deshacerse de ese calor. (Conocimiento de lo que hacen esos científicos, y de lo que significa).

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Resumiendo. Cuanto más entiende la gente la física del asunto, menos se cree el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Y los alarmistas pueden soñar que se trata de “cultural cognition”. O pueden pensar que no es cierto, si cambiamos conocimiento científico por conocimiento de las consignas. No tenemos nada en contra de esos sueños. No van a cambiar la realidad. Ni van a dejar de comportarse como troglos. Lo hacen por necesidad. Cognitivamente, los escépticos tienen encerrados a los alarmistas en la cueva. Y eso no va a cambiar con masajes de psicología.

Fuente, WUWT: