Ceratonia

Leo en ElPais, supongo que con motivo de que ayer fue el “día de la Tierra”, que están desapareciendo los árboles más grandes del planeta: http://elpais.com/elpais/2016/04/22/ciencia/1461312729_887184.html

Cuando te lees el artículo te mezclan una serie de referencias y datos entremezclados, para concluir que el cambio climático también es el causante de que se vayan muriendo los árboles más viejos, como no podría ser de otra manera…

Pero, por otra parte, es lógico, que los árboles más viejos se vayan muriendo, ¿no?

Y otro razonamiento que no termino de entender: si son los más viejos, habrán superado épocas muy diferentes de sequías, plagas, ventoleras, etc. durante su larga vida, por lo tanto, no entiendo el razonamiento de:

La nueva amenaza es el calentamiento global. “El cambio climático lleva las condiciones climáticas a niveles fuera del rango normal del nicho idóneo para el crecimiento y desarrollo del árbol”, explica Lindenmayer. “Por ejemplo, la reducción de las lluvias en el sureste y suroeste de Australia provocará que estos grandes y viejos árboles no vuelvan a alcanzar la altura y tamaño que solían. En otros casos, las condiciones cuando se produjo la primera germinación hace 500 años son tan diferentes en la actualidad que no podrán volver a germinar en las mismas áreas donde crecen ahora”, añade”.

La verdad que poder estar al lado de un gran ejemplar de una especie arbórea es un privilegio y trasmite una cierta sensación de inmensidad. Además ese individuo tan grande, mucho más que sus vecinos, suele ser el más viejo (aunque no siempre). Pero también suele ocurrir que si nos fijamos con detalle, el pobre gran árbol presenta numerosos síntomas de su larga lucha por la vida: suelen tener podredumbres, numerosas heridas causadas por el viento, animales, etc. Pero ahí está, dejando su semilla, y sirviendo también de cobijo para numerosas especies de vertebrados (siempre se dice de vertebrados porque es fácil localizarlos. Hay muy pocos estudios que se pongan a buscar bichos más pequeños…, y casi ninguno de bichitos mucho más pequeños, que también deberían contar).

Pero claro, algún día tendrá que morirse, de lo que sea. [En la Escuela de Montes había tres santos a los que se achacaba la muerte de los árboles: San secao, San caído y San muerto. Estoy seguro de que cuando se muere algún árbol ha intervenido alguno de los tres, y no es broma].

Porque, además, es muy fácil admirar las grandes sequoias norteamericanas, y decir que qué grandes son, y qué viejas son, porque nos cansamos de mirar para arriba. Pero ¿qué pasa con árboles más humildes como, por ejemplo, el Acerolo del Cortijo de Balsa Alta, ubicado en una finca privada de Vélez-Blanco, Almería? Se encuentra catalogado por la administración autonómica como árbol singular por sus dimensiones, mayores que el resto de miembros de su especie (pongo este ejemplo porque es el primero que sale en el inventario de árboles singulares de la Junta de Andalucía, que es la primera que he mirado a ver lo que tiene).

Con esto quiero decir que tendemos a fijarnos en determinados records en la naturaleza que son sobresalientes, pero que carecen de una generalidad objetiva para el conjunto de las especies, como para obtener conclusiones de si los que son más altos, o más viejos, se están muriendo antes o no de lo que les correspondería en caso de que yo no hubiese cogido el coche.

En España, a nivel nacional, no he encontrado inventarios de árboles excepcionales, supongo que porque está transferido a los reinos de taifas. Pero las diferentes administraciones menores sí elaboran con profusión inventarios y guías de árboles singulares: lo hacen las Autonomías, lo hacen las Diputaciones en su respectiva provincia, y lo hacen los ayuntamientos en sus parques y jardines, cosa que está bien. Acabamos sabiendo que hay un árbol que sería interesante ir a ver en Estalaya, cerca de Celada de Roblecedo, más allá de Cervera de Pisuerga, en Palencia, que se llama el Roblón, y que impresiona por su diámetro, sus heridas cicatrizadas, su pinta de viejo, y sus enormes dimensiones en su conjunto (por ejemplo).

el-roblon-en-estalaya.png

Pero no hay datos objetivos de que su muerte (si es que se produce con nosotros en vida) tenga que ver… con ¿qué?. Pero, claro, te lo sueltan así, un sábado, en una primavera lluviosa… y te sigue empapando el cerebro, un poco más. Pues yo no me lo creo (la noticia, digo).

Y, aún a riesgo de repetirme, vuelvo a hacer alusión a los inventarios forestales realizados y publicados por el Ministerio de Medio Ambiente (estos datos sí me los creo y son oficiales):

http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/inventario-cartografia/inventario-forestal-nacional/default.aspx

Me gusta mirar Andalucía o alguna de sus provincias, como Almería, porque siempre lo han puesto de ejemplo de la zona que antes quedaría arrasada por el desierto abrasador del cambio climático ese (y porque, efectivamente, es una de las zonas más representativas del clima mediterráneo alcanzando el subdesértico y desértico en algunas zonas). Los datos, elaborados en un sencillo Excel nos presentan la siguiente gráfica:

arboles-por-provincias-andalucia.png

Y, a título anecdótico, adjunto un gráfico –que realmente no vale para nada- del número de árboles por habitante en cada una de esas provincias (con datos de población del año 2010)

arboles-por-habitante-andalucia-provincias.png

En fin, reproduzco las conclusiones obtenidas tras comparar el IFN3 con el IFN2 expresadas en el enlace anterior http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/politica-forestal/inventario-cartografia/inventario-forestal-nacional/index.aspx

  1. Se detecta un notable aumento de la superficie de monte arbolado a costa de una disminución de la del desarbolado y cultivo.
  2. La biomasa arbórea existente en los montes es ahora mucho mayor que la que mostraba el IFN2, tanto en valores absolutos como en valores por hectárea.
  3. En las provincias cantábricas la expansión del eucalipto ha sido espectacular a pesar de que cada vez se corta más madera de dicha especie.
  4. Las frondosas autóctonas (robles, castaño, haya, quejigos, etc.) han crecido considerablemente tanto en superficie como en biomasa.
  5. La cantidad de árboles de grandes dimensiones se ha incrementado mucho pero, en cambio, hay ahora menos pies pequeños que hace 10 años.
  6. En general los bosques españoles están en la actualidad igual o más sanos que antes.
  7. Prácticamente todos los indicadores de desarrollo sostenible muestran una evolución positiva de los montes españoles.
  8. Los valores de las cortas obtenidos por comparación de este inventario con el segundo son superiores a los mostrados en las estadísticas oficiales elaboradas por el MAPA. Una fracción importante de dichas cortas no se saca de los montes y queda allí para bien: protección de la biodiversidad y retención del carbono, para mal: peligro de incendios y facilidades a las plagas.

 

Un saludo,

Ceratonia