No vi la entrevista. Esa de un periodista de la tele al terrorista y secuestrador que ejerce ahora de cabeza política del hacha y la serpiente. No me interesa ninguno de los dos. No tengo ningún motivo para pensar, ni que tengan un cerebro funcional, ni que se puede esperar de ellos una idea con un mínimo de interés. Pero sí he seguido la discusión que ha generado.

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Eligiendo las dos mejores exposiciones (contrarias) que he visto, se abarca completamente el asunto. Las enlazo.

Arcadi Espada:

El pueblo no aceptaría un exdelincuente fiscal de candidato, pero no tiene mayor problema con un exterrorista.

Impecable. Aunque probablemente lo de exterrorista es bastante problemático. Por ejemplo, la voz “exasesino” no es de uso muy corriente. Ni “exsecuestrador”. O “exviolador”. Tampoco “exladrón”. Ni siquiera “exmentiroso”. ¿Por qué? Porque de quien ha superado ciertas barreras morales se supone precisamente eso; que las ha superado. De ahí que las sociedades políticamente sanas se deshagan de sus políticos simplemente por mentir con algún descaro. De lo demás, ni hablemos. Y no les admiten después, por ejemplo con la estupefaciente idea de que son “exmentirosos”.

¿Es justo? No; es sensato. Hay mucha gente que puede dedicarse a la política. Y en España más, visto el nivel de los que se dedican a la cosa pública. Así que no hay ningún motivo para correr el riesgo de elegir a los que ya se han saltado las barreras morales básicas. Haber pedido susto.

Con el terrorismo podría imaginarse una excepción. La inmoralidad en su caso sería derivada; no sustancial. Podría ocurrir que estén en contra de la inmoralidad, pero que -por error- hayan pensado que su problema político no tenía otra forma de actuación. Hay que echarle imaginación al asunto, porque es imposible saber que no se dedicaron a la política, a esa política, precisamente porque les iba la marcha del asesinato, etc. Pero vale, es algo imaginable. Tuvieron un error de concepto; han cambiado de idea; ya no creen que el asesinato sea una forma aceptable de hacer política; y por eso ahora son exterroristas.

Estupendo. Se puede proponer. Hay que echarle cojones, pero es un argumento. Es un argumento … después de que el fenómeno de muy dudosa moralidad haya dejado muy claro su error anterior. Vaya, que ya no cree que la disculpa con la que asesinaba fuera una disculpa aceptable. Algo tan sencillo como: fue un error de concepto, y un error moral; no debimos asesinar (secuestrar, robar, etc). Sólo en una situación de este tipo tendría sentido el uso del adjetivo exterrorista.

Pero no hay esa situación. Al contrario; es precisamente lo que la basura humana trata de evitar a toda costa.

Alberto Pradilla:

Según la lógica de la práctica totalidad del espectro político español Otegi debería arrepentirse de todas sus palabras, acciones y omisiones durante 50 años de actividad de ETA. Ni siquiera basta asumir el dolor causado o reconocer que es necesaria una mayor empatía hacia quienes padecieron la violencia de la organización armada. Hay que arrodillarse y pedir clemencia, renunciando de paso a cualquier convicción política previa, que es el debate de fondo.

El asesinato de inocentes (y secuestro, robo, etc) como medio de acción política puede ser todo lo “convicción política” que el amigo Alberto quiera. Pero por muy “convición política” que sea, siempre va a ser algo a lo que uno debe renunciar para participar en la política de una sociedad no salvaje. Y renunciar, no en el sentido de que ahora no me conviene estratégiamente, sino en el sentido de que es inadmisible. Ahora, entonces, y siempre. Porque esa es la diferencia entre la basura y la no basura. No es una cuestión de arrepentimiento. Es una cuestión de comprensión. De demostrar que ahora sí entiendes la frontera moral que separa a las bestias. Y lo tienes que demostrar precisamente porque hace un tiempo dejabas muy claro que no lo entendías. Esa sería la única forma posible de ser exterrorista.

Pero el ejercicio de Pradilla es el opuesto.

Hablar sobre el pasado es indispensable para la resolución de un conflicto que ha generado tantísimo dolor.

Sigue sin entender que los asesinatos los generan los asesinos; los secuestros los secuestradores; y los robos los ladrones. Que siempre pueden elegir entre hacerlo y no hacerlo. Y que el “no conflicto” no existe. Nunca. Es el pequeño paso necesario para superar el estado de sociedad de mierda. Aislar la basura.

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