Es una gozada cuando alguien encuentra un nuevo enfoque para un problema nada nuevo. Y mucho más si es un problema importante. Lo del consenso es una aberración muy evidente en la discusión del cambio climático. Porque se usa como evidencia de una teoría. Pero en realidad está un poco por todas partes, aunque se note menos. Por ejemplo, el consenso era real en lo de la supuesta maldad para la salud de las grasas saturadas. Ni siquiera había discusión. Y sin embargo …

Hay por ahí alguna gente capaz de salirse del escenario para pensar desde fuera. Son los mejores, pero son muy pocos. Y un punto de arranque muy frecuente que usan es pararse a pensar:

– ¿Y eso que todo el mundo tiene por bueno (malo), en realidad es bueno o es malo?

Probablemente el pensamiento más herético que se vende en el mercado de herejías. Todo el mundo, pero todo entero, partía del supuesto de que “el consenso” es bueno de cara a la fiabilidad de una teoría. Algunos habían (habíamos) apuntado dos problemas. Que no es ni remotamente suficiente para dotarle de fiablilidad a una tesis, y que la búsqueda consciente del consenso (IPPC) es perjudicial para el avance del conocimiento. Pero a nadie se le había ocurrido hasta ahora que la existencia de un consenso -digamos no forzado- puede ser un síntoma suficiente para restarle fiabilidad a una hipótesis.

D. Ryan Brumberg y Matthew Brumberg examinan el consenso desde donde se debe hacer. Haciendo teoría del conocimiento. Y lo primero que hacen es distinguir el conocimiento que se puede verificar experimentalmente del que no. Por ejemplo, los economistas suelen señalar el problema de que en su “ciencia” no se pueden hacer experimentos. Apenas hay comprobación empírica, salvo de aspectos muy parciales. No se puede crear un laboratorio que reproduzca -por ejemplo- la economía de un país. Y eso es exactamente lo mismo que la pasa a la ciencia del clima, y así lo confiesan también. La diferencia es que la misma falta de posibilidad de comprobación empírica produce una notabilísima discusión en la economía, donde no se ponen de acuerdo en aspectos muy básicos; mientras que en lo del clima, alegadamente produce un consenso acojonante. 97%, dicen.

Y Brumberg @ Brumberg lanzan la tesis.

Establezcamos una “ratio de conocibilidad“. Una fórmula simple para expresar cómo se relaciona la popularidad de una idea con su verificabilidad. Las ideas que son fáciles de comprobar empíricamente deberían tener un alto grado de consenso, mientras que las que son imposibles de verificar deberían tener un consenso cercano a cero. La ratio se podría expresar como K/C (verificabilidad / consenso).

Los asuntos fácilmente verificables (K ~ 1) deberían tener un alto grado de consenso (C ~ 1), mientras que los que son imposibles de verificar (K ~ 0) deberían tener un bajo grado de consenso (C ~ 0). Cuando la ratio se desvía muy lejos de una ratio perfecta de 1, sea por demasiado consenso o por demasiado poco, hay un problema con la valoración del conocimiento. Ciertamente, en casos de desviaciones extremas de la ratio perfecta, el apoyo adicional a una idea con una ratio K/C tan desequilibrada disminuye su fiabilidad potencial. Esto ocurre porque las ideas no existen en un punto temporal concreto, sino que evolucionan en una extensión de tiempo. En las zonas altas de consenso, hay menos renovación de puntos de vista para digerir la nueva información — al punto de que los defensores del status quo tienden a suprimir los nuevos hechos e hipótesis. La agencias del gobierno niegan financiación a los científicos “anticiencia”, las juntas universitarias disuaden a los científicos jóvenes de seguir el camino “equivocado”y el establishment anula las ideas “heréticas”.  Un consenso demasiado alto (para la ratio K/C) inhibe la habilidad de una idea para evolucionar hacia la verdad.

Brumberg-y-Brumberg

Supone una manera muy brillante de explicar por qué la calentología no avanza, a pesar de haber aumentado brutalmente los datos y los medios de los que dispone. Ojo, “avanzar” no quiere decir cambiar de resultado o de idea. Pero sí quiere decir que reduzca su rango de incertidumbre, que lleva más de 30 años sin variar. Rango que ocupa nada menos que el espacio que va de un claro no problema a un apocalipsis. Lo miden con lo que llaman “sensibilidad climática”, y el resultado que proporcionan es el mismo del principio; desde el informe Charney en 1979. Entre 1,5ºC y 4,5ºC por doblar el CO2, como rango más probable.

https://plazamoyua.files.wordpress.com/2014/02/ipcc-historia-sensibilidad-clima.png?w=510

Resultado que, por otra parte, no dice nada. La parte baja es lo suficientemente baja para no ser un problema, y para resultar verosímil. La alta sirve para acojonar. Pero la fiabilidad del rango -y del paradigma mismo- es muy baja. Como señalan Brumberg @ Brumberg, ¡precisamente por el consenso!

Lo recomendable, por supuesto, es leer el original:

Y las charlas y debates que pueda suscitar:

En Climate, Etc; con los comentarios de Judith Curry.

Y en WUWT:

Hago un añadido, para explicar mejor. En el contexto. ¿Cuál sería la diferencia, en lo del clima, entre consenso y no consenso? Con consenso habría una sola idea, y gran imprecisión. Ese rango que va de 1,5 a 4,5. Cualquier cosa es posible, y como cualquier cosa es posible mejor estar acojonado. Sin consenso, habría una gran discusión sobre si la sensibilidad climática (o la medición que sea) es alta o baja. O incluso negativa. Pero aceptando que o es una, o es otra. Sólo que no lo sabemos. Hay más de una idea, pero sólo una puede ser cierta. Y se intenta hacer avanzar el conocimiento en el sentido de averiguar cuál es. ¡Tratando de eliminar las que no son ciertas! Y esto último es justo lo que no hacen. Todo lo que hacen es tratar de encajar los datos para que sigan siendo “consistentes con” ese margen enorme. Y claro, el margen no varía.