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Esto sólo se explica entendiendo que lo que nos gusta de verdad es dar por saco. No hace falta que el ayuntamiento “declare” nada a la ciudad para escribir una guía de restaurantes con la fobia gastronómica que sea. Es muy razonable que el ayuntamiento haga todas las guías turísticas que merezcan la pena / justifiquen el gasto. Lo que no tiene un pase es que se dediquen a “estimular” a la gente a ninguna conducta. No tiene ningún sentido que un ayuntamiento esté para eso. Una ciudad debería ser un espacio de convivencia, no de estimulación. Donde es razonable que haya algunas conductas que no se deben hacer -por respeto a los demás- pero ninguna preferencia que se deba estimular. ¿Por qué? ¡Por puto respeto, coño! Porque estimular a alguien a lo que no quiere que le estimulen es, literalmente, tocar los cojones.

Cafre es el que no respeta  los demás. Por ejemplo, Franco era un cafre de libro. Estimulaba la fe religiosa; la virginidad; y los fanfarrones con mentalidad de delincuentes juveniles. Entre otras muchas majaderías. Pero en vez de haber aprovechado lo de Franco para aprender a no ser cafres, lo que hemos hecho es ser exactamente igual de cafres que él, sólo que cada loco con su tablón. La Meona de Barcelona, estimulando a los carnívoros a masturbar zanahorias los lunes (comer no se pueden); los locos de las lenguas, estimulando a la gente normal a hablar idiomas que ni quieren, ni necesitan; otros, estimulando que la mujer sea un ser inferior y por eso necesita conductas especiales [–>]; y todos, estimulando miedo al clima y amor a los impuestos (que por su parte evitan pagar, igual que todo Cristo).

¿Cuál es la diferencia entre Franco y los que se imaginan antifranquistas? ¿Que dan por saco con manías diferentes? Joé, pues lo contrario de dar por saco es no dar por saco; y no cambiar -por ejemplo- el por saco con España por el por saco con Vasquilandia. O con las malditas zanahorias, etcétera.

Pero nos va la marcha, y somos pequeños Franquitos. Cafres. No hay nada que nos guste más que “estimular” a la gente a que haga lo que nos pete, en lugar de lo que les salga. Pero encima, en vez de tener cojones y hacerlo nosotros mismos, y de frente, votamos a cafres para que lo hagan por nosotros desde los ayuntamientos. Con el peso de la burocracia estatal … convertida en herramienta de cafres. Cuando no nos reunimos valientemente en manada para “estimular” a pobres despistados aislados.

¿Quieres ser antifranquista de verdad, y no de boquilla? Es sencillísimo. Deja de dar por saco, y de votar a los que dan por saco. A los pequeños Franquitos. Y la zanahoria, te la comes tú. Si te gusta. Tampoco hace falta que se entere nadie; no nos interesa.

A ver, campeón. Democracia no es hacer lo que te gusta, sino que los demás hagan lo que no te gusta.