Apasionante. Aunque suene a broma, es serio. Un proyecto nuevo de las universidades de Southampton, Reading, Oxford, Exeter, Edinburgh y East Anglia, así como el Met Office y la British Antarctic Survey. Se llama:

Traducido: Asegurando el Conocimiento Interdisciplinar y la Predicción de los eventos de Ralentización y Aceleración, se entiende que del calentamiento global. La clave, tomada de la presentación, es:

En 2014 científicos en el NOC y la Universidad de Southampton publicaron una investigación que mostraba el rol relevante que juega la absorción de calor del Atlántico Norte, el Pacífico Tropical y el Mar del Sur en la disminución reciente del calentamiento global. Los mejores modelos climáticos del mundo disponibles en el NOC permitirán una investigación de calidad del amplio rol de los océanos en la variabilidad del calentamiento global.

El proyecto SMURPHS tratará la cuestión de por qué la tasa de calentamiento de superfcie varía en la escala de décadas, e informará a las políticas del gobierno sobre adaptación al cambio climático. Esto mejorará los importantes vacíos en el conocimiento de los diferentes procesos que controlan el clima, y cómo interaccionan entre sí. La absorción de calor por el océano es uno de los más importantes procesos moderadores del clima.

Traducido: No tenemos ni puta idea de cómo cambia el clima por sí mismo, pero creemos que los mares tienen mucho que ver con el asunto, y lo vamos a investigar.

Explicado: Hemos observado un calentamiento, más fuerte entre 1975 y 2000, y más suave (o inexistente) a partir de 2.000. Las emisiones de CO2 deberían tener que ver algo con el asunto, según la teoría que manejamos. Pero si no sabemos lo que está haciendo la naturaleza -en este caso, los mares- no podemos saber lo que está haciendo el CO2. No lo podemos cuantificar.

Es por eso por lo que todo lo que puede decir el IPCC es que, por multiplicar por dos la cantidad de CO2 en el aire, el calentamiento global probablemente estaría entre 1,5ºC y 4,5ºC. Cuando llegue al equilibrio, que es mucho tiempo pero tampoco sabemos cuánto tiempo. O sea, NPI.

Nota. Para mantener la alarma, suelen alegar algo de este tipo (también viene de la misma presentación):

Aunque es importante señalar que el calor se sigue acumulando en otras partes del sistema, como el océano profundo.

Pero esa puntualización tiene dos problemas que se suelen olvidar de mencionar.

  1. No hay forma de medir lo que pasa en el océano profundo, así que se trata de una acumulación imaginaria. Lo mismo podría ser un calor que ha rebotado en las nubes, y podría estar viajando por el espacio.
  2. Aunque se hubiera acumulado en el océano profundo, no hay forma de que nos pueda afectar. Estaríamos hablando de algo del orden de una décima de grado cada cincuenta años. Y como el calor se traslada en función de la diferencia temperatura (no de la diferencia en la cantidad de calor), no hay forma de sacarlo de ahí de manera que lo pudiéramos notar.

Resumiendo mucho. Van a investigar una parte de la “variabilidad natural”. Cuando consigan resultados fiables y contrastados, y cuando añadan la otra parte aparentemente importante, las nubes, podrán empezar a decir algo sobre el efecto del CO2 en el clima. Pero lo van a hacer con modelos climáticos, que nadie sabe que estén reflejando el sistema climático real. Mucha pinta no tiene.

Por lo menos, este estudio nos sirve de perspectiva. ¡Van a investigar la variabilidad natural del clima!

Fuente, WUWT: