No sólo está ocurriendo ahora el juicio de la Niña del Suje, y el caso de los titiriteros. También es el juicio a Abel Azcona, el Artista de la Hostias.

abel-azcona-hostias.png

Pongamos de lado lo que no interesa discutir. Si la ley -524 del CP, del año 95 (PSOE)- permite o no permite la exposición de la foto de arriba, con hostias mágicas (consagradas). Los jueces sabrán, que es su función. Nos interesa la libertad de expresión en general, no los particularismos de España. Por ejemplo, a nadie se le ocurre que en USA estuviera prohibido. En Cuba, en Irán o en Venezuela, seguro que sí.

La libertad de expresión incluye la libertad de ofender las creencias de los demás. No merece la pena discutir lo obvio. Pero hay un par  de aspectos de estas ofensas que estamos viendo últimamente que sí tienen más interés o sutileza.

Una es si la libertad de ofender incluye la de ofender en la cara del ofendido. O en su casa, como hace la Niña del Suje. Supongo que es a lo que se refiere el artista de hoy cuando dice que “en ningún momento buscaba una ofensa directa“.

abel-azcona-ofensa-directa

Así que estamos de acuerdo con Azcona. La niña Rita no debería ira a misa para usarla como plataforma de sus críticas particulares. Y los demás, correspondientemente, no vamos con un altavoz delante de su casa para protestar por los cafres municipales. Eso hace del mundo un lugar mejor. Mucho más habitable.

La otra sutileza está, precisamente, en lo de los cafres municipales. Ni las hostias de Azcona, ni los titiriteros violadores, hubieran ocurrido sin la colaboración (¿instigación?) de los respectivos ayuntamientos de Pamplona y Madrid. Lo que nos lleva a la pregunta del título. ¿Es una buena idea que los ayuntamientos se acojan a la libertad general de ofender? ¿De verdad pensamos que esa es una de sus funciones? Después de todo, ayuntamiento viene de ayuntar (juntar), no de ofender (separar).

Y se puede contemplar la idea. Pero, o jodemos todos, o la puta al río. Por ejemplo, cuando tenga la alcaldía UPN, pues que hagan “performances” y exposiciones tituladas -una idea- Vascopitecus Tremebundus. O Arana, el taradito. Modestamente, podría aportar unas cuantas ideas muy ofensivas. Y cuando la tenga el PP en Madrid, los titiriteros de carnaval podrían entretener a los niños con una obra carcajeante e ilustrativa como La Merma Progretaria. También tengo sugerencias, no menos hirientes.

¿Se entiende la idea? ¿Qué es mejor? ¿Tener ayuntamientos ofensivos, o tener ayuntamientos de ayuntar? Es lo mismo que preguntar si preferimos ser cafres, como la abuelita Carmena, o no tanto. ¿Para qué coño deberían servir los ayuntamientos? Pues según lo que votes, ya te haces una idea del nivel de cafre que eres.