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Es sólo un primer paso. Pero hacía falta que alguien lo diera. ¿Qué es lo que nos hace tragarnos las melonadas pseudo-profundas con las que tanto nos castiga nuestro mundo actual? La tierra es del viento; el núcleo irradiador; la nueva política; el cambio. ¿Tragamos todos en la misma medida?

Al parecer, la psicología no se había ocupado mucho del asunto. Y no parece baladí. @OrcishOzu y @Lentejitas nos avisan de esta primera aproximación.

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Por cierto, y  aparte. Alucino con todos esos periodistas que asimilan Twitter con la basura. ¡Joé!, las carreteras también te pueden llevar o a un chabolarium, o a un museo. Pero no protestan de las carreteras. Sería como protestar del mundo. Pues Twitter, lo mismo.

Al caso.

Hacen cuatro pruebas, con unos 200 estudiantes cada una. En las que les presentan una serie de melonadas pomposas sin sentido. Imagina:

La totalidad calma los fenómenos infinitos.

O esta:

Nos encontramos en medio de un florecimiento de auto-consciencia del ser, que nos va a alinear con el propio nexo

Algunas las producen con máquinas que mezclan aleatoriamente términos pomposos y de moda, con sintaxis correcta pero sin significado alguno. Otras están elegidas del Twitter de un campeón, @DeepakChopra, que tiene dos millones y medio de seguidores en esa red social, y vende libros como este. A montones:

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Y les piden a los estudiantes que clasifiquen las frases por su profundidad. De uno a cinco; de nada profunda, a muy profunda.

  1. Nada profundo.
  2. Algo profundo.
  3. Bastante profundo.
  4. Claramente profundo.
  5. Muy profundo.

Pero sin avisarles en absoluto que las frases pueden no tener sentido. De hecho, ninguna tiene sentido. Y claramente los participantes esperan que sí tenga sentido lo que les presentan en un estudio de psicología.

Se lo explican así a los conejillos de indias:

Estamos interesados en saber cómo vive la gente lo profundo. A continuación hay una serie de afirmaciones sacadas de páginas web relevantes. Por favor, lee cada una, y dedica un momento a pensar sobre lo que puede significar. Entonces, por favor, clasifica lo prounda que crees que es. Profunda quiere decir “de hondo significado; de una gran significación ampliamente inclusiva”.

Además, también les hacían pruebas conducentes a juzgar algunas de sus características cognitivas. Como su capacidad numérica, lingüística, ontológica (se refieren a distinguir metáfora de literalidad); en fin, un montón de ellas. Con la idea de ver si se puede establecer una especie de índice de credulidad de melonadas pomposas. O si se puede predecir, a partir de algunas características del fulano, su tendencia a creer que, por ejemplo, la frase –la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento- tiene un profundo significado.

Los resultados, aunque este estudio sólo sea un primer avance, son relativamente llamativos. Por ejemplo, en la primera prueba el resultado medio fue 2,6. A medio camino entre “algo profundo” y “bastante profundo”. Frases, repito, sin sentido. Juzgadas por estudiantes de universidad.

Más números:

– Sólo el 18,3% dio una clasificación media menor que 2.

– El 54,5% dieron una clasificación media entre 2 y 3.

– El 27,2% clasificaba las frases, de media, por encima de 3 (bastante profundo).

Sospecho que ninguno hizo una clasificación media de 1, que era el resultado correcto. Pero no lo dice. En cualquier caso, concluyen:

Estos resultados indican que nuestros participantes fallaron ampliamente en detectar que las afirmaciones eran melonadas.

Me encanta el arranque de la sección de Conclusiones (19):

Las melonadas son un aspecto relevante de la condición humana. Ciertamente, con el auge de la tecnología de comunicación, la gente probablemente se encuentra más melonadas en su vida diaria que nunca antes. La clasificación por su proundidad, de sentencias que contienen una ristra aleatoria de latiguillos, ha resultado fuertemente correlacionada con una colección de “tweets” reales de Deepak Chopra. En el momento de escribir esto Chopra tiene 2,5 millones de seguidores en Twitter, y ha escrito más de 20 “bestsellers”.

Las melonadas no sólo son muy comunes; son populares. Chopra, por supuesto, es sólo un ejemplo entre muchos. Utilizar vaguedades, o la ambigüedad, para enmascarar la falta de significado, seguramente es es muy común en la retórica política; marketing; e incluso en la academia (Sokal, 2008). Ciertamente, como sugería Frankfurt (2005), las melonadas es algo que producimos todos en algún grado (p, 1): “Una de las características más destacadas de nuestra cultura es que hay demasiada melonada. Todo el mundo lo sabe. Todos contribuimos con nuestra parte”.

Un beneficio de conseguir una mayor comprensión sobre cómo rechazamos las melonadas ajenas es que podría enseñarnos a ser más conscientes de nuestras propias melonadas.

Están diciendo algo que al lector avisado le puede sonar. La insistencia en que ni se nace sabiendo pensar, ni es algo que ocurre automáticamente por sí mismo. Parece que estuviéramos configurados para encontrarle sentido a lo que no lo tiene. Vasquilandia; un poner. Pero el truco de la captura de la auto-melonada, a través de comprender cómo funciona un buen detector de melonadas ajenas, podría ser una estrategia conveniente.

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