El problema es tan viejo como la humanidad, y seguirá existiendo siempre. Tienes un grupo de especialistas en una materia afirmando algo extraordinario y urgente. Por ejemplo, que se va a acabar el mundo, achicharrado,  por usar combustibles fósiles. O que tu vida será corta y enferma si no te haces vegetariano. Lo que sea. Y ante eso tienes tres opciones, y sólo tres.

– Te lo tragas, sin pensar, y aplicas lo que recomienden para evitar el supuesto problema.

– Lo juzgas. ¿Hasta qué punto me merece confianza esa afirmación / conocimiento?

– Lo desprecias. Porque te da la risa; porque te molesta la supuesta solución; por lo que sea.

No hay nadie con un mínimo de cerebro y de formación que no acepte que la única opción válida es la segunda. Juzgar el conocimiento. Pero la mayor parte de la gente de la élite cultural, hoy, no lo aplica. Aplica lo contrario, afirmando que juzga. Porque lo único que juzgan es un “consenso”; y a menudo lo inventan. Pero juzgar un consenso no es juzgar un conocimiento. Sólo es mirar la popularidad de ese conocimiento entre los expertos.

Fabius Maximus, tiene dos artículos muy buenos para atacar directamente ese problema. Con lo que aportaron en su día los dos pensadores que más han trabajado y producido sobre el mismo. Popper y Kuhn.

A veces se les toma por opuestos, pero en realidad son dos planos distintos. Popper explica cómo juzgar el conocimiento científico. Confirmando el conocimiento con predicciones. Tomo la cita de F.M.:

“Las confirmaciones deberían valer sólo si son el resultado de predicciones  arriesgadas; esto es, si en ausencia de la teoría en cuestión, hubiéramos esperado un evento incompatible con la teoría — un evento que hubiera refutado la teoría.

— Karl Popper en Conjectures and Refutations: The Growth of Scientific Knowledge (1963).

La diferencia es que Popper (y científicos tipo Feynman) proponía que la ciencia debe dedicarse a intentar refutar el paradigma en curso, y Kuhn observó que en realidad nunca lo hace. Que un paradigma (conjunto consistente de teorías, metodologías, y preguntas) se puede estar tambaleando y descosiendo por mil sitios, y nunca es abandonado si no es a cambio otro paradigma. Pero no lo presenta como ideal, sino como vida real. Y eso explica cómo puedes perfectamente tener un “consenso” en una rama de la ciencia, basado en un paradigma que no funciona y que ya muestra demasiados fallos. Pero todavía no ha sido sustituido.

En realidad es la misma aberración que no exculpar a un acusado muy muy dudoso, a no ser que alguien proporcione otro presunto culpable con mejor pinta. Aberrante, pero humano. Well, nobody is perfect.

nadie-es-perfecto

El “consenso”, por tanto, sólo es sociología de científicos; no es un  juicio sobre lo que afirman los científicos. Para eso, para juzgar lo que afirman, nadie ha propuesto nunca algo mejor que lo de Popper. Muestra tus predicciones, colega. Tiene, además, la ventaja de que se puede aplicar el juicio desde fuera de la especialidad. Y por cierto, es exactamente lo mismo que haces en la absurda metáfora de médicos, que les encanta largar a los alarmistas.

– ¿Si un 97% de médicos te dicen que te operes, y un 3% te dicen que no, a quien le harías caso?

Hay que joderse. El 97% es mentira [–>], pero la metáfora sería igual de idiota aunque no lo fuera.

– Al grupo que muestre mayor índice de curaciones del mismo mal; imbécil.

O sea, las risky predictions de Popper. Que Popper formalizó, pero que la gente con cerebro (sin jamadas de tarro) lleva practicando con toda naturalidad desde el paleolítico.

Y con esta introducción, os dejo con Fabius Maximus. Por cierto, replicado en ca’n Curry, donde tal vez haya discusión de interés: