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Sabes que te están contando un cuento, cuando ves que le dan de martillazos a la realidad para que encaje con la narrativa. Por ejemplo, el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Tiene martillazos por todas partes. Para que funcione la bola, es necesario que el pequeño calentamiento de final del siglo pasado suponga algo sin precedentes en la historia humana.

Y la razón es obvia; si la naturaleza es capaz de producir un calentamiento igual -o superior- por sí misma, no puedes saber si este calentamiento actual lo ha producido la naturaleza o el hombre pecador. La solución no es menos obvia. Acabar con todo conocimiento (dato) que indique un clima relativamente reciente, igual o más cálido. O sea, el Período Cálido Medieval.

Nadie puede discutir que Europa era más cálida hacia los años 1.000 – 1.300. Hay demasiados documentos escritos, bien fechados, que lo atestiguan. Otro sitio con evidente clima más cálido en esa época es Groenlandia. Y la suma de los dos indica un Atlántico Norte más caliente. Algo muy inconveniente, porque las variaciones en la temperatura del Atlántico Norte son, que se sepa, el principal elemento de variación en la temperatura media del hemisferio norte. Que puede haber sido como lo que midió Ljunqvist.

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Los martillazos. Ahora se están poniendo de moda estudios que “demuestren” que en Groenlandia no hubo Período Cálido Medieval — y que eso fue sólo un extraño fenómeno de Europa. Y se buscan un glaciar en una isla canadiense, en una latitud parecida, que creciera durante ese Período Cálido Medieval. Y, ¡voilà!, ya tenemos una Groenlandia mucho más fria que hoy en aquella época [–>]. Y aquel calentamiento fue una rareza Europea, muy al contrario que el Calentamiento Global Acojonante.

El martillazo sólo tiene un pequeño inconveniente. Pensar que los noruegos pasaban de vikingos a esquimales, a voluntad y por afición. O sea, de repente se aburrían de su cultura, y decidían cambiar a otra forma de vida mucho mas dura. Y los conocimientos para hacerlo los debían llevar en los genes, o algo similar.

Mira en Google imágenes de Groenlandia, hoy. Y busca algo a lo que se pueda llamar árbol. Una pista; sólo los vas a encontrar en un valle muy particular del sur de la isla.

Enquanto a Groelândia é quase totalmente sem árvores, o vale Qinngua, a cerca de 40 km da ilha de Nanortalik tem a única floresta da ilha. Ali, salgueiros e bétulas crescem até uma altura de vários metros. A maioria dos outros lugares possui pequenos arbustos que crescem até um máximo meio metro de altura. O vale também tem cerca de 300 espécies de outras plantas típicas da tundra, além de muitos liquens. [–>]

Los noruegos de la época basaban sus granjas en casas largas en las que vivían unas tres familias, y unos veinte individuos. Por supuesto, de madera. Pero en el clima de Groenlandia de hoy, no hay árboles en los sitios donde se sabe que tenían granjas los vikingos. Se conocen unas 600, y seguro que había más. ¿Cómo hacían sus casas? ¿Con arbustos que no pasan de medio metro? Tampoco se puede plantar hoy el grano que se sabe que plantaban entonces. Pero si le damos suficientes martillazos a esos conocimientos, podemos contar el cuento de que los noruegos eran, por su naturaleza o ingenio, “esquimalizables”. O sea, vikingos o esquimales, a voluntad. Gente versátil.

Sirva esto de introducción a una entrada muy interesante en WUWT, donde se explican las condiciones climáticas actuales de Groenlandia, y el cambio climático necesario para que los noruegos (no esquimales) pudieran montar granjas como las que tuvieron. Muy resumido, unos cuantos grados más, para pasar de un clima de tundra polar, a otro de tipo oceánico sub-polar.

Y sobre todo, busca los árboles. Si no hay árboles, no hay plan. Porque ni hay casas, ni puede haber cultivos. Por no hablar del calor para pasar el invierno. Y hoy no hay árboles. Los vikingos (no esquimales), hoy, no lo harían. Porque no hay árboles. Diga lo que diga un glaciar en una isla de Canadá.