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El cuadro pretende representar la ubicación de partidos y sus escaños en el parlamento tras las generales de 2015. Usando los dos elementos que parecen ser clave, si hacemos caso de lo que dicen los políticos. La división  entre lo que podemos llamar derecha / izquierda, sin entender necesariamente su significado, y la división entre unionatas y separatas.

Definamos.

Derecha: todo lo que queda la derecha del ala derecha del PSOE. Izquierda, lo demás.

Unionatas: No quieren discutir naciones. Separatas: quieren naciones a la carta.

Aunque no creo que hoy sea fácil definir derecha / izquierda, o “a la derecha / izquierda del ala derecha del PSOE”, sí creo que se puede más o menos sobreentender. Y en la práctica estaríamos razonablemente de acuerdo casi todos al ubicar a políticos y propuestas políticas concretas según ese baremo. A pesar de no ser demasiado lógico, o generalizable. O sea, la propuesta X sería de derechas / izquierdas, no por corresponder a un esquema, sino porque tenemos un listado en la memoria que nos lo dice. Es absurdo, pero funciona.

La cuestión territorial es mas fácil. Unos piensan que las naciones se votan; y otros piensan que ya vienen dadas, y es mejor no discutir chorradas.

Con estos mimbres, tenemos una división muy clara, y por la mitad, entre derecha e izquierda. Que es lo lógico, porque la idea de una división entre derecha e izquierda es, precisamente, separar dos mitades. En estas elecciones gana por un poquito la derecha. 178/172, o respectivamente el 51% y el 49% de los diputados. Respecto a la cuestión territorial, la mayoría “unonista” (no discutamos las chorradas) es abrumadora. 253 contra 97 escaños, o resectivamente el 72% y el 28% de los mismos.

El pollo hispánico.

La derecha no se puede unir para gobernar, porque a su vez está dividida en unionatas y separatas, y le faltarían 15 escaños.

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Y a la izquierda en teoría le pasa lo mismo, pero a lo bestia. Está dividida casi por mitades entre “naciones a la carta” y “no discutamos chorradas”.

En un país con un sistema de partidos relativamente débiles y diputados relativaente fuertes, este resultado no produciría ningún problema. Sería fácil una negociación o componenda por el camino mas corto. Un gobierno de la derecha, con las suficientes concesiones a la izquierda como para que se apunten 13 diputados de la izquierda de los de “no discutamos las chorradas”.

En un país con partidos fuertes, pero que tuvieran más visión de servicio que visión de mamoneo, se llegaría a lo mismo. Quitando a Rajoy si hiciera falta, o lo que sea. ¡Porque es al camino más corto hacia lo que menos jode al electorado, según esos resultados!

Pero el sistema que tenemos en España no parece producir ninguna de las dos circunstancias anteriores. Y se puede llegar a paradojas alucinantes. Como que ganen los separatas con sólo un 28% de los escaños. O como que las burguesías catalana y vasca consigan la independencia de … ¡países antisistema!; y los antisistema del resto de España se queden con un país … ¡abrumadoramente PP! Les habríamos puesto un piso a ETA y a la meona de Barcelona. Quia; un pisazo. Y todo para conseguir dos Venezuelas y una Polonia … si hay suerte.