Ahora se entiende por qué se empeñaban en que el “bipartidismo” era muy malo. No se entendía, porque prácticamente todos los países envidiables tienen bipartidismo. Menos los que envidia Potemos, que tienen “monopartidismo”. Pero se referían a algo distinto. Cuando decían que el bipartidismo era malo, querían decir aburrido. ¡Y tenían razón!

Ahora toca entender el “multipartidismo”. Y lo más importante es entender a su principal elemento. Potemos. Un buen sistema suele ser buscar algún elemento que sirva para predecir sus resultados. Y curiosamente hay uno que funciona casi perfectamente. Pero no es el primero que se te puede ocurrir.

¿La situación económica? ¿La estructura ciudad / campo? ¿El historial comunista? Debería ser algo de ese tipo cuando hablamos de un comunismo-cantinflismo. Pero no; alucina. ¡Es la “lengua propia”!

Mira. Resultados de Potemos ordenados de más a menos. Y puedes predecir: Sólo pasa del 21% donde hay o “lengua propia”, o partidos etno-nacionalistas. Tal cual.

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Y se podría explicar a través de Vasquilandia y Cataluña. Tal vez. Los etno-nacionalistas tiene su versión de izquierdas y de derechas. Absurdamente, porque no hay nada más de derechas que el nacionalismo. Por eso siempre cabía la duda de si ETA y similares eran, dentro de su cacao mental, más etno-nacionalistas o más anti-sistema. Que son dos cosas incompatibles, porque etnia, patria, “cultura propia”, y todos esos identitismos, son sistema puro. Mal sistema; sistema caduco; pero incuestionablemente sistema.

Y Vasquilandia y Cataluña han demostrado que más de la mitad del separatismo de izquierdas en realidad es, sobre todo, anti-sistema. Su separatismo no era de verdad; era sólo una forma fácil de joder. Les habían vendido un sistema que no existe; la España imperial, Franco, su puta madre. Y atacaban lo que creían que era eso, mucho más que defender las payasadas de “construcciones nacionales”. Pero si Potemos enarbola esa bandera anti sistema, olvidan lo de la construcción nacional en un pis pás.

Venga, tenían razón. El bipartidismo era aburrido. Y empieza el circo. Pilla un paquete de pipas y un buen asiento.