Parece muy relevante esta presentación en el AGU sobre los problemas de la medición con los termómetros que se usan para calcular el Calentamiento Global Acojonante. El estudio está presentado para publicación, en proceso de “peer-review”. Lo que le da especial confianza es que la versión previa ya ha pasado un formidable “peer-review” público en la web de Anthony Watts (WUWT), autor principal.

Y también le da mucha fiabilidad que respecto a la versión anterior, han cambiado al que ha llevado toda la estadística, McIntyre, por un conocido climatólogo francamente alarmista y “consenso”. John Nielsen-Gammon. Que es un profesor climatólogo muy enérgico defensor del “consenso”, pero al que no se le pueden poner pegas de que tenga una actitud anti-científica. Por ejemplo, que yo recuerde nunca le llama “negacionista” a nadie. Discute mucho, y con energía, pero siempre con limpieza. Como debe ser, pero que no es nada normal en esa tribu. Probablemente McIntyre es mucho mejor estadístico, pero Nielsen-Gammon sabe mucho más de clima y termómetros. Y es muy bueno que un estudio incluya gente de los dos “bandos”.

La presentación del estudio, en WUWT:

El resultado principal es que los termómetros que utilizan para calcular la “temperatura global” exageran notablemente el calentamiento. Sólo han estudiado el caso USA, y para temperaturas terrestres (no marinas).

El método no podía ser más elegante. De las 1.200 estaciones que usa la oficina meteorológica USA (NOAA), hacen dos selecciones. Primero las que tienen una ubicación de calidad, según el último criterio de calidad recomendado por la Organización Meteorológica Mundial (2010). Distancia a fuentes de calor, etc. Y luego, entre esas con buena calidad de ubicación seleccionan aquellas que no han tenido perturbaciones (como movimientos del termómetro) y tienen un registro suficientemente continuo desde 1979. O sea son estaciones a las que no hay que aplicarles ajustes, porque no tienen perturbaciones durante el tiempo de la serie. Eso les proporciona un número de estaciones suficiente y con buena distribución geográfica, sin necesidad de ajustes. Y comparan el resultado con el resultado que proporciona la NOAA con todas las estaciones (buenas y malas) y todos sus ajustes. La conclusión es que el calentamiento real sólo es unos 2/3 del que dice la NOAA. Y que la NOAA está ajustando las estaciones de calidad (pocas) con las de mala calidad (muchas).

Ojo, eso no se puede extrapolar a la temperatura global de la NOAA, porque sólo han podido estudiar el caso para las temperaturas terrestres de USA continental. Una parte muy pequeña de la temperatura global.

Pero sí hay una comparación que se puede hacer y resulta muy interesante. Sobre el incomodísimo problema de que los satélites (a 4 Km. de altura media) estén mostrando menos calentamiento que los termómetros (en superficie), cuando la teoría y la física conocida dice que debería haber mas calentamiento en altura. Se pueden comparar estos resultados con los de los satélites para USA continental. En palabras de uno de los autores (Evan Jones):

Las estaciones “buenas” marcan un calentamiento que es como un 10% menor que los satélites. Es un resultado casi perfecto para nuestros propósitos, porque la física básica indica que el calentamiento en superficie debería ser menor que el de los satélites.

En el caso de los resultados NOAA y todos sus ajustes, el calentamiento en superficie es bastante mayor que el de los satélites. Al contrario de lo que debería ser, y el mismo problema que pasa entre la temperatura global de los termómetros y de los satélites.

De confirmarse este estudio, que tiene toda la pinta, sería un espaldarazo muy fuerte en la discusión de cuál es la buena entre dos mediciones (termómetros / satélites) que cada vez son más incompatibles entre sí. Serían los satélites. Y eso cambia mucho el cuento del Calentamiento Global Acojonante. Vaya, que lo convierte en el calentamiento delicioso que todos podemos apreciar — y las plantas y toda la vegetación mucho  más.