Entre los prodigios del acuerdo de París COP21 está la ruptura del movimiento calentólogo. Era evidente una clara separación entre los que se creen realmente el cuento del Calentamiento Global Acojonante, y los que lo usan con propósitos de ideología, de poder, o de bolsillo. Pero parecía previsible que pudieran seguir conviviendo en el mismo circo como hasta ahora. Vaya, o al menos nadie había predicho su ruptura.

klein-capitalism-climateA toro pasado parece fácil. Si alguien quiere acabar con el capitalismo, o quiere “decrecimiento”, no quiere lo mismo que quien quiera acabar con las emisiones de CO2. O si alguien quiere regalarle un negocio nuevo a la industria de la energía, basado en las subvenciones con el dinero de todos, no tiene por qué querer lo mismo que el que quiera acabar con las emisiones de CO2.

Habrá un camino común en el que los intereses coinciden. Pero tenía que llegar un momento en el que los intereses se separen y sean incompatibles. La sorpresa es que es parece haber llegado ya.  Los que realmente creen en el cuento del Calentamiento Global Acojonante le llaman “fraude” al acuerdo de París COP21. Y los que lo usan para otros propósitos están empezando a llamarles “negacionistas” a los que critican el acuerdo por perfectamente inútil.

Lo cuenta Judith Curry en su blog.

El último detalle de idiocia de Naomi Oreskes en The Guardian: Hay una nueva forma de negacionismo que vigilar — así que no lo celebres todavía. Subtitulo: Justo en el momento en el que necesitamos reducir nuestra dependencia en los combustible fósiles, nos dicen que las fuentes renovables no pueden cubrir nuestras necesidades energéticas.

Los “nuevos negacionistas” son, claro, los científicos alarmistas del clima que avisaron en París de la imposibilidad de cubrir las necesidades de energía “descarbonizada” con molinillos de viento y plaquitas solares. Hansen, Wigley, Caldeira y Emmanuel [–>]. Y, aunque no lo cita Oreskes, Bill Gates; que ve exactamente lo mismo:

El argumento es obvio. Aunque la eólica y la solar hayan mejorado y crecido mucho (con subvenciones), por mucho que sigan mejorando nunca va a dejar de ser fuentes intermitentes. Y a la tecnología de almacenamiento de energía, necesaria para paliar esa intermitencia, le falta al menos un factor de diez para tener sentido económico (Gates). Mientras tanto, la energía nuclear, sea en su versión actual o en versiones mejoradas que están al alcance de la mano, es la única fuente de energía “descarbonizada” no intermitente. Junto a la hidráulica, pero que tiene el problema de no poder crecer mucho.

El argumento será muy obvio, pero como todo argumento es discutible. Habrá sus más y sus menos; sus puntos delicados; sus equilibrios. Salvo para todos estos cafres ideologizados, que son precisamente los que le han dado aire y vida política a una oscura teoría climática que no está preparada  como para haber salido del ámbito académico. Parece irónico, pero los científicos alarmistas del clima van a sufrir el bombardeo del que hasta ahora habían vivido. ¡¡¡Negacionistas!!! Malditos mercaderes de la duda, pagados por la asquerosa industria e intereses de Big Nuclear. Asesinos vendidos a los ricos que polucionan el mundo con la radiación de los residuos nucleares. Serán responsables de las mutaciones genéticas de nuestros nietos.  Y se acabó la discusión, porque tenemos la fuerza del activismo ecolo-político para imponerlo así.

Ahora ya podemos entender bien el significado del término “negacionista”. Quien afirma algo tan evidente como que este gráfico muestra un problema de cojones. O sea, “negacionista” significa simplemente sensato.

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Va a ser una pelea apasionante. Apuesto. Los que creen en un cuento imaginario, contra los que se aprovechaban de ese cuento para sus propios intereses. Los “aprovechateguis” son muchísimos más, y tienen más poder. Parece que deberían ganar. Pero sus intereses no son los mismos, y pelearán entre sí. Putin no quiere lo mismo que Obama; y los chinos no quieren ni lo de Putin, ni lo de Obama. Mientras que la India quiere un dinero que Europa sola no puede proporcionar; y más pardillos no hay.

¿Y la discusión científica? Esa no la ha interesado nunca a nadie que haya usado la palabra “negacionista”. Usar “negacionista”, y la curiosidad (el interés científico), son actitudes mentales incompatibles.

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