ESTADO PLASMÁTICO Y REGENERACIÓN

Las encuestas comienzan a pronosticar un estado plasmático del sistema de partidos posterior a las elecciones, muy moldeable en sus equilibrios en función de las diversas opciones de interacción que se activen por parte de los actores políticos.
Por ello, desde el punto de vista de la Regeneración Democrática del sistema, conviene tener muy presentes las dos exigencias simultáneas que se derivarán de la situación: por un lado, la necesidad de formar un Gobierno multipartito relativamente estable, que pueda dirigir el país y continuar la recuperación económica con más impulso igualitario que en la actualidad. Por otra parte, la necesidad de Regenerar políticamente el sistema, introduciendo las reformas institucionales necesarias para evitar su colapso y descomposición, y conseguir alcanzar una estructura y funcionamiento de auténtica calidad democrática.
La primera exigencia plantea la necesidad de una mayoría parlamentaria suficiente para garantizar fortaleza y estabilidad del Gobierno; la segunda exigencia necesitará una mayoría muy amplia y cualificada a favor de la reforma constitucional, que se concrete a mediados de la legislatura y permita convocar un referéndum con posibilidades de ratificación parlamentaria y popular de la reforma.

COMBINACIONES PARLAMENTARIAS HIPOTÉTICAS

Las encuestas permiten pronosticar un nuevo equilibrio de fuerzas políticas caracterizado por los siguientes rasgos:
El PP pierde apoyos, pero se mantiene como primera fuerza.
El PSOE se derrumba, pasando a ser segunda o tercera fuerza debilitada, pero sin expectativas de formar gobierno, salvo mediante una alianza con Ciudadanos y Podemos muy inestable, dadas las características de Sánchez y el folklore bolivariano de “Podemos” y sus “Mareas”.
Ciudadanos sube constantemente, con expectativas de ser segunda, tercera o primera fuerza del Congreso, pasando a ocupar un rol bastante determinante de los nuevos equilibrios parlamentarios.
“Podemos” y sus “Mareas” parecen perder las expectativas de subida de hace unos meses, pero todavía pueden remontar y alcanzar una fuerza condicionante de importancia en los equilibrios parlamentarios.

Quizá estos sean los rasgos esenciales de la nueva situación política previsible con posterioridad a las elecciones. Ante esta nueva situación, y como analista comprometido con la Regeneración política de España, creo que debo formular las posibles combinaciones parlamentarias hipotéticas que se podrían formar, y manifestar mis preferencias por aquella o aquellas que interprete como más positivas para el país.
Las combinaciones parlamentarias que se me ocurren son las siguientes:

1.- PP-PSOE

2.- PP-CIUDADANOS

3.- PP-CIUDADANOS-PSOE

4.- PP-PSOE-CIUDADANOS

5.- CIUDADANOS-PSOE-PODEMOS

6.- PSOE-CIUDADANOS-PODEMOS

7.- PSOE-CIUDADANOS-PODEMOS-MAREAS-NACIONALISTAS

8.- CIUDADANOS-PP

Pero antes de comenzar su análisis y evaluación, permítanme precisar el significado de su presentación gráfica:
1.- Sitúo en primer lugar al grupo que tendría la responsabilidad de formar gobierno
2.- Cuando la combinación es tri o multipartidaria, sitúo los segundos, terceros o cuartos partidos en el orden previsiblemente derivado de su fuerza relativa.

Por otra parte, y para ir delimitando los datos del análisis creo que conviene tener muy presentes dos elementos cruciales de la situación política: En primer lugar, la necesidad de tener realizar y hacer compatibles las dos exigencias de funcionamiento del sistema político que apunté al comienzo. La primera, la necesidad de un Gobierno estable que continúe el proceso de recuperación económica sin retroceder a la crisis agónica de años anteriores. La segunda, la necesidad cada vez más vital y apremiante de emprender reformas institucionales y constitucionales.
Por último, creo necesario determinar los problemas políticos más importantes que ha de afrontar España durante los próximos años:

1.- El problema de vencer el etnonacionalismo incompatibe con la democracia española y derrotarlo, acabando simultáneamente con sus corrientes sediciosas golpistas, e integrando definitivamente a las nacionalidades en una Nación española libre, abierta e integradora, que una armónicamente su diversidad constitutiva.

2.- El problema de instaurar y consolidar una nueva estructura y cultura políticas que superen las patologías del país, derivadas de su Historia e inmadurez democráticas: refundar el sistema representativo con autenticidad antioligárquica; curar las psicosis de esquizofrenia paranoide delirante de sectores importantes de la población de las nacionalidades; sanear la corrupción endémica de ciertas élites y sectores populares del conjunto de España; y acabar con el borreguismo, la ignorancia y la desidia política anarquizante de sectores significativos del pueblo español.

3.- El problema de refundar la izquierda política del país, acabando con su sectarismo cerril, su autoritarismo excluyente y su oportunismo suicida.
La extrema izquierda de “Podemos” y sus “Mareas” no acaba de perfilar un proyecto coherente, revolucionario o no revolucionario, por lo que las características predominantes de su comportamiento son la insolvencia programática y el rechazo folklórico de todo lo existente, sin aportar soluciones a nada.
Pero el problema esencial y de fondo de la izquierda es el de la degradación del PSOE, incapaz de formular un proyecto socialdemócrata viable, por haberse convertido en aparato de corrupción epidémica y de selección de los peores, carente de un sentido de Estado y del Interés General, y orientado permanentemente hacia el oportunismo electorero y a las alianzas patológicas contrarias a la salud pública del paìs.
Pedro Sánchez y la dirección actual del PSOE constituyen el epítome expresivo de las patologías del partido, con sus políticas de cordón sanitario contra el PP, su subordinación patológica al nacionalismo étnico y sedicioso impulsada por un PSC degenerado, el apoyo a unos sindicatos corrompidos por las prebendas del poder, y la improvisación y frivolidad de su rechazo a las políticas de estabilización y recuperación económica impulsadas desde la Unión Europea.

¿CUÁL ES LA FÓRMULA MENOS MALA?

A la vista de las exigencias y problemas mencionados debería intentar extraer conclusiones acerca de la fórmula política menos mala para afrontar el próximo período evolutivo de la política española.
Creo, en primer lugar, que la próxima legislatura debería ser constituyente, orientada a elaborar y poner en práctica una reforma constitucional e institucional necesaria y urgente.
Para conseguir este objetivo creo que habría que articular una coalición gubernamental desde la que alcanzar un Pacto constituyente. Los actores fundamentales de esta nueva coalición gubernamental creo que deberían ser el PP y CIUDADANOS, dada la crisis y necesaria regeneración del PSOE, que solamente con posterioridad a un Congreso Extraordinario podría incorporarse a la coalición y al Pacto de Estado Reconstituyente, con el apoyo añadido de “Podemos”, si éste consolidara una orientación y proyecto solventes.
La nueva coalición gubernamental sólo sería posible si el PP comenzara la nueva etapa dispuesto a una política decidida contra la corrupción y a favor de la Regeneración y la Reforma Constitucional.
En estos momentos, con una política del PSOE definida por la exclusión del PP, los pactos con extrema izquierda y bolivarianos, la búsqueda de nuevos privilegios para el nacionalismo étnico, y la frivolidad frnte a la política económica europea, la coalición PP-PSOE no parece posible ni conveniente. Ni parece conveniente, tampoco, que el PP busque un pacto exclusivo con el PSOE, que está perdiendo apoyos populares que van a Ciudadanos precisamente por hacer nas políticas opuestas a las del PSOE. Parece conveniente, más bien, y si los resultados electorales lo permiten, articular una coalición PP-CIUDADANOS, a la espera de la catarsis del PSOE, en la que parece probable que Susana Díaz —apoyada por Ciudadanos en Andalucía— tuviera un papel importante de liderazgo.
Por consiguiente, dada la situación de degradación del PSOE, éste no parece constituir un actor fiable ni positivo para el país, por lo que descartaría las fórmulas 1, 3 y 4.
(1.- PP-PSOE// 3.- PP-CIUDADANOS-PSOE// 4.- PP-PSOE-CIUDADANOS)

Habría que añadir a las anteriores las opciones 5, 6 y 7,

(5.- CIUDADANOS-PSOE-PODEMOS// 6.- PSOE-CIUDADANOS-PODEMOS// 7.- PSOE-CIUDADANOS-PODEMOS-MAREAS-NACIONALISTAS)

en las que Ciudadanos tendría un mayor papel de liderazgo, bien como primera fuerza con el papel de formar gobierno, o como aliado principal en la formación de un gobierno de coalición orientado hacia la izquierda, y hacia la pauta de “todos contra el PP”, con el apoyo incluso de los nacionalistas.
Para mi, estas serían las peores opciones, que no recomendaría a Ciudadanos ni al país, pues constituirían una jaula de grillos inconsistente e incoherente, que marginaría al PP. como fuerza mayoritaria, abriría la caja de Pandora de las patologías sistémicas hasta ahora contenidas, y malograría la alternativa sensata, regeneradora y moderada de Ciudadanos para siempre.
Queda, por último, la opción 8,
(8.- CIUDADANOS-PP)

derivada de una victoria electoral de Ciudadanos, que buscaría el apoyo del PP para realizar los objetivos globales constantemente mencionados en este artículo. No parece la opción más probable en estos momentos, aunque no debería descartarse por imposible o indeseable. Implicaría un proceso de renovación profunda del PP y una incógnita importante sobre cómo resistiría el envite Ciudadanos.

Finalmente, deseo recordarles,a efectos ilustrativos, el artículo que reflejaba mis impresiones acerca de la situación y las opciones posibles hace un año. La situación ha evolucionado desde entonces, mejorando, gracias al ascenso de Ciudadanos.
Vean: “La descomposición del Régimen del 78 y las posibles combinaciones terapéuticas“.