Los más brillantes unicornios tienen un problema con el cambio climático (antes, calentamiento global). Tienen que explicar por qué tanta gente, como la mitad en los países “anglo”, no se cree lo que dicen las autoridades científicas. La teoría unicornio clásica dice que se trata de la natural falta de la comprensión científica del público en general, por falta de la formación adecuada.Aunque técnicamente le llaman la Science Comprehension Thesis, nosotros le llamaremos Tesis Son Tontos (ST). Se corresponde más con la soberbia innata del unicornio.

El problema es que, medición tras medición, se comprueba que tiende a ser la gente con mayor formación científica y capacidad para los números los que se apuntan al escepticismo del cuento del clima.

Para salvar el problema de esas mediciones, que normalmente al unicornio típico (digamos mastuerzo) se la sopla, los unicornios más brillantes han parido un prodigio. Una tesis diferente. Que dice que no importa a capacidad de razonar de la peña, porque cuando se trata de asuntos que afectan a su “identidad”, a lo que les hace ser algo (por ejemplo “fachas”), entonces pervierten el raciocinio para -ante el conflicto- preservar esa identidad.Y predice que será la gente con mayor capacidad para entender el problema científico, no con menor, la que rechace a la autoridad científica. Claro, hay una obvia trampa. No han parido la teoría en el vacío, y después han mirado si se cumple le predicción. Han partido de la predicción, porque conocían el dato, y de ahí han parido la teoría. Es, por tanto una teoría “explicativa” (justificativa) de lo que se observa, no una teoría predictiva de lo que se observará. Nota: en ese sentido es calcada de la alarma climática. Unicornio total. Palabrería.

Aunque Dan Kahan le llama Identity-protective Cognition Thesis, nosotros le vamos a llamar Tesis Son Fachas (SF).

Kahan y los suyos sólo necesitan 37 páginas para explicarlo. Que te sea leve.

Y así están los alarmistas del clima, versión psicología, oscilando entre las tesis ST y SF

¿Es buena la teoría de Dan Kahan y los demás brillantes unicornios? Al menos es consistente con los datos, cosa que para una Teoría Unicornio es como de premio. El problema es que no es la única teoría posible para explicar los mismos datos. Porque todo el edificio de Kahan se soporta sobre una asunción francamente delicada. Los fachas están razonando mal, a pesar de que sean inteligentes. ¿Pero, cómo diablos mide “razonar mal”? Por el procedimiento más anti-científico y anti-racional que cabe imaginar. El escolasticismo posmoderno. Una extravagante doctrina que sostiene que la verdad se encuentra en el consenso académico.

Pero es mucho fácil — aunque no más conveniente. Imagina. Una rama de la ciencia apoya una teoría en la que no puedes entrar, porque tendrías que hacerte poco menos que especialista en la materia. En principio es un asunto que te daría igual, y dejarías dentro del saco de las curiosidades académicas. Tal vez un asunto entretenido para un documental a la hora de la siesta. Pero si es algo que puede producir decisiones que afecten a tu vida de forma relevante, no te queda mas remedio que formarte una opinión. Y para eso hay, desde siempre, dos procedimientos principales.

1) Delgación en la autoridad. Lo que Kahan asume como razonamiento correcto. Con dos cojones, porque no tiene nada de razonamiento (es una mera delegación), y no tiene nada de correcto (los resultados fatídicos conocidos de esa operación son demasiado numerosos).

2) Test de fiabilidad. Cualquier supuesto conocimiento, científico o no, tiene una prueba del nueve que se puede aplicar siempre. Que las predicciones del supuesto conocimiento se confirmen. Y cuantas más, y más difíciles, más fiabilidad. La gente a veces se pasa con esta estrategia, y compran lotería en el despacho que ya ha acertado un  par de veces recientemente. Pero no se trata de que la persona o la teoría tenga varios aciertos a sus espaldas, sino que los tenga en el mismo ámbito o rango de lo que te interesa. Y en ese sentido, cada sorteo de lotería es un ámbito nuevo.

Las dos estrategias son muy conocidas. Digamos, las clásicas. Y es inevitable que, comprendiendo los dos sistemas habituales que aplican los humanos, se obtengan los datos que trata de “explicar” Kahan. Pero la explicación es otra. Los más habilitados para entender el problema se atreven más a examinar los resultados de las predicciones, y precisamente por eso tienden menos a delegar en la autoridad. Simplemente, la estrategia (2) es mucho mejor, pero no es para todos.

Y ese es el problema de Kahan, que no necesita 37 páginas para resolverse, ni de lejos. Tiene, además, otro problema. No ve las características de lo que llama “identidades”. Unas son mucho más independientes de la realidad que otras, y más dependientes de la “empatía”, el “consenso”, y milagros similares. Específicamente, la identidad unicornio que le caracteriza. De ahí sale su gimnasia.