Luis Bilbao

Estoy encantado con mi nuevo juguete.

Se llama el Fijador de Posturas para Vagos.

Hasta ahora, cada vez que tenía que fijar una postura sobre cualquier asunto tanto histórico como de actualidad, tenía que pasar por el arduo y fatigoso esfuerzo de estudiar el tema, reflexionar y fijar una postura.

Ya no necesito hacer ese trabajo.

Para eso tengo, mi Fijador de Posturas para Vagos.

Es muy sencillo. Se trata de oír una opinión, cualquiera, sobre cualquier asunto, de Pablo Iglesias y ya saber automáticamente que la verdad y la razón están justo en la postura contraria. Sin esfuerzos. Sin reflexiones.

Antes tenía una versión menos perfeccionada del juguete, que era Izquierda Unida.

Pero la tecnología ha avanzado tanto que ahora la nueva versión Pablo Iglesias es sencillamente infalible.

Propongo al lector que haga una prueba para ver la bondad del producto.

Primero fije su postura, contraria a la de Pablo Iglesias, y luego haga una sencilla comprobación.

Por ejemplo: Esto de Cataluña no se arregla con la Ley, sino con política.

Ahora, la parte fatigosa.

Bueno, pero una sociedad sin ley ¿no se convierte en una jungla?.

No tiene sentido apoyarse en la política (por otro lado, ¿qué es eso?). Cada persona tiene una opinión distinta y el carajal es enorme. Si no hay unas referencias escritas e iguales para todos, esto se convierte en Caracas a las 3 de la madrugada. La selva. Y si la ley no se impone con medidas coercitivas al que no la cumple, no sirve de nada.

Ya vienen las leyes fijadas por los políticos. Ya se hizo política previa para aprobarlas. Y si la sociedad no quiere esas leyes, ya votarán a alguien para que las cambie. La forma de cambiar la ley está dentro de la propia Ley. Pero has de poder tener escritas las normas de funcionamiento de una sociedad para que no se haga la voluntad de cada uno. Mayormente de los nacionalistas, claro.

Todo este esfuerzo para saber entonces que ha de cumplirse la Ley, lo primero. No vale arreglar las cosas con política.