Venga, no os pongáis dramáticos. El circo de los payasos nos da entretenimiento gratis. Bueno, gratis no es; pero por el mismo precio podía ser peñazo. Y a coña de Cataluña es de antología. Como aquellas “antologías del disparate” que solían sacar con respuestas de examenes … cuando los examenes eran examenes. No; esto no va a ser una antología. Sólo dos ejemplos, uno por cabeza. Las dos lumbreras.

Mas cree que el voto femenino vino de un golpe de estado, y le suelta a Arrimadas:

Si no se pudieran cambiar las leyes injustas usted no podría votar porque es mujer

Junqueras afirma que la ley es la voluntad:

Obedecemos un marco legal que se irá creando.

Son apasionantes. Y posiblemente el único problema sea que en el resto del mundo se confundan, y crean que todos los españoles somos como los de Cataluña. Perdón, como los que refleja y visualiza el Parlamento de Cataluña. Cuando yo viví allí, había gente normal. Problema, porque eso tiene que tener un precio. Nadie puede pensar que con payasos subnormales se pueda hacer nada serio. Y si te toman a broma; mucha risa, pero poco business.

Hablemos de Rajoy, El Aguerrido. Nos estamos pasando con la crítica. Sí es verdad que su incapacidad de acción y pensamiento ha propiciado que la payasada adquiera unas proporciones que nunca debió tener. Y que había muchas soluciones para lograrlo. Desde una copia de la Clarity Act canadiense, reconozco que demasiado sutil para un cerebro PP; hasta haber usado las leyes mucho antes, y no mañana. Pero ahora estamos donde estamos, y en esta posición, y jugando todas las partidas posibles, no se ve mejor jugada que la de la marianidad: hacer el estafermo (© Pedro J.). No hacer nada … de momento. Vuelva usted mañana. Y mientras tanto, váyase cociendo en su propia salsa. O en el circo de los payasos, donde las tortas llueven en todas direcciones. Que le pregunten a La Vanguardia:

Quienes han auspiciado el error del 9 de noviembre deberían reflexionar urgentemente sobre ello y propiciar lo antes posible una inteligente rectificación

Recomendable leerlo entero, en todo el esplendor de su villana cobardía. Y también el magnífico plus del artículo de Espada al respecto.

Aquí parece haber una imagen especular con cierto morbo. El resto de España (Madrit) no puede pegar un puñetazo en la mesa, como el 155 hace un año o incluso ahora mismo, porque no tiene la fuerza necesaria. La fuerza político – moral que viene de la voluntad, la cohesión, y la capacidad de sacrificio. No hay. Pero es que a los separatas les pasa exactamente lo mismo. Lo que han hecho es tanta cagada como hubiera sido un 155 a destiempo. Y de ahí el circo; tienen que disimular la cagada con payasadas.

Así que, ahora, es mucho mejor esperar al hecho consumado. Como papeles firmados. La Forcadell esa tiene todas las papeletas de llevarse el primer bofetón. Y cuando empiecen a volar los sopapos, veremos lo que hacen los payasos. Y qué tienen en el depatamento de voluntad, cohesión, y capacidad de sacrificio. En cristiano, cojones.

El peligro siempre parece Rajoy, por su incapacidad congénita como líder. Pero yo creo que en estas situaciones llega el momento en el que ya no eres dueño de tus actos, y la circunstancia manda. Con ganas, o sin ganas. No va a haber un choque de trenes (ya ves tú, dos mierdas como Mas y Rajoy), sino un choque de circunstancias. Y no hay proporción de fuerzas, mientras se sepan jugar las cartas mínimamente.

Y mientras tanto, tenemos el circo. Disfrutad.

parlament-de-catalunya

No dramaticemos. La fruta caerá. Podrida.